Soldado de Carrera Torres, Juan peleó contra Don Porfirio

nov 15th, 2009 | By | Category: Entrevistas y Crónicas

(En los últimos años realizamos entrevistas a personas ya centenarias que tuvieron alguna participación en el movimiento revolucionario que comenzó en 1910, cuyo máximo exponente en Tamaulipas fue el General Alberto Carrera Torres.

Los entrevistados ya fallecieron, pero como un homenaje a ellos y sus familias, con motivo del PRIMER CENTENARIO DE LA REVOLUCION, hacemos la presente publicación. Entrevista realizada noviembre 1997).

monita el revoLlano de Azúa.- De ellos, ya nadie queda. Todos rindieron tributo a la madre tierra.

Solo permanece, fiel, Juan Monita Estrada, el último de los  revolucionarios de Alberto Carrera Torres.

Peleó, lo tiene bien presente, en contra de las fuerzas de Porfirio Díaz, también contra el usurpador Huerta, y hasta que se pacificó el país en 1920.

Don Juan tiene casi 102 años; los cumplirá precisamente el 27 de noviembre.

Cuando su primer centenario de vida, se reunieron aquí más de 300 personas, familiares, venidos de todas partes del país y del extranjero.

Es el hombre más longevo que se conozca a la redonda. Ni él mismo sabe por qué, si fue bastante tomador y fumador. Llegó a tomar vino “como agua de uso”.

Es tan viejo que ya murieron cuatro de sus hijos, y hasta varios nietos.

Puede afirmarse que en Palmillas, una tercera parte de la población del municipio son familiares de él.

YA NO SIRVO PARA OTRA

Don Juan tiene el pelo blanco como la nieva, y también su bigote ancho y grueso, estilo “revolucionario”.

Sin necesidad de lentes, sus ojos parecen azulados, ya tristes.

A pesar de los años transcurridos, su figura es erguida, y solo se auxilia de un bastón para caminar. Recorre las casas de sus familiares todos los días.

Mide alrededor de l.70 de estatura, de complexión fuerte.

Acompañado de uno de sus hijos, Juan Monita Barrón, da cuenta de sus experiencias en la guerra.

-La primer vez íbamos sobre las fuerzas de Porfirio Díaz.

Luego, en la contrarrevolución -porque me vine de San Luis- volví a entrar hasta que se arregló. La contra fue en 1914, 15, 16, 17, y anduvimos hasta que se arregló en l920.

-¿Con quiénes anduvo usted?

-Con el General Villanueva, bajo el mando del general Carrera Torres, y andaba el general Carabeo y el general Carlos Obregón. Y gracias a Dios ya nos apaciguamos.

En el tiempo de la Revolución se batalló algo y sacamos poco. Ganamos más en la contrarrevolución; en la primera no, íbamos sobre el enemigo, aunque en la segunda fue más difícil.

-¿Nunca sacó una herida?

-No. Con buena suerte que ando todavía.

PELEARON POR ESCUELAS QUE NO LLEGARON

Nuestro personaje revolucionario tiene un hermano que anda en los 95 años, y una hermana, la menor, con 92. Ella vive en Llera.

Los Monita se han extendido por todas partes desde el tronco familiar aquí en Palmillas.

En Llano de Azúa hay 90 familias que son parientes.

Y sigue la entrevista, mientras Don Juan se emociona en sus recuerdos y parece quebrar la voz.

Dice que de sus compañeros de la guerra solo uno queda, que ya no sale a la calle; vive en El Naranjo.

-¿Qué piensa de otra Revolución?

-No. En otra ya no serviría para nada.

-¿Se la recomendaría a los jóvenes?

-Claro que sí. Me imagino lo que se va a sufrir, como nos fue a nosotros. Esos jóvenes comenzarían pero creo que no la van a ver, porque ahorita está el gobierno bien preparado.

En aquel tiempo sufrimos porque no había todos los pertrechos de guerra que hay ahora. Donde quiera que pase usted, ahora, con la gente, le sale el enemigo por otro lado.

-¿Se logró por lo que se luchaba?

-Se logró, sí. En aquel tiempo no había escuelas para los pobres, y ahora se hace una colonia y se construye una escuela.

-¿Qué grado militar tenía en la revolución?

-Nunca quise grado. No llegué más que a Cabo, al último, porque no sabía leer. Para ver un oficio necesitaba que alguien supiera leer, y esas cosas son serias.

PATA DE HULE DE CARRERA  TORRES

Dice Juan Monita Estrada que nació en la hacienda de Guasacana (municipio de Jaumave) en 1895, y desde muy joven, un adolescente, se enlistó en las filas de la Revolución.

Y tiene sus recuerdos, muchos recuerdos.

-¿Recuerda cómo era Carrera Torres?

-Sí. Era un poco fallo de una pierna, tenía una pierna de hule de la rodilla para abajo. Lo conocí aquí en El Aguacate, de Bustamante, de ahí salió. Fue el primer jefe que luchó por nosotros. Luego se vino para acá, donde el primero que se levantó en armas fue Lauro Gallegos.

A Gallegos lo mataron en Cerritos y levantó la palabra el general Villanueva, Julián Villanueva. Esto fue en la primera revolución.

En la contrarrevolución ya se sufrió mucho.

-¿En la primera dónde lucharon?

-Aquí en Tula, en contra de la gente de Porfirio Díaz. Tomamos luego luego Palmillas, Jaumave y Tula, Ocampo, nomás que allá venían otros jefes, aunque de la misma gente de Carrera Torres.

En la primera fui hasta San Luís, en la segunda luché hasta que se arregló. Fue más el sufrimiento, porque ya no hallaba uno cómo defenderse.

-¿Y se vino a establecer aquí?

-Me vine a un ranchito que se llamaba La Reforma, y de ahí nos venimos para acá. Aquí estoy todavía, esto fue en 1928.

LE QUEDAN 128 NIETOS

Monita Estrada ha tenido todo lo que puede pedir un hombre, jefe de familia.

Es padre de ocho hijos hombres, y cuatro mujeres. Doce en total.

De ellos nada mas le quedan ocho, los otros han muerto, “por la edad”.

-¿Nietos?

-Me quedan 53 vivos.

-¿Bisnietos?

-Me quedan como 128.

-¿Tataranietos?

-Serán como unos siete.

Don Juan manifiesta que tiene enfermedades que lo aquejan desde hace tiempo. Toma medicamentos a diario.

-La vista ya no me ayuda. Pero ya ni renegar es bueno. Dios aquí me tiene, haber hasta cuando.

-¿Por qué ha durado tanto? ¿por qué tanta edad?

-Pues no se decirle por qué sea eso, porque en el punto en que anduvimos, no creo que nos tiraban con algodón. En cambio aquí andamos.

-¿Fumó y tomó?

-Fui muy tomador y fumé, pero ahora ya no, tengo tiempo que no. Sí me tomo un traguito allá, pero un traguito. Cuando anduve en la milicia no tomé, porque hay qué darse a respetar para que lo respeten

-¿No guarda ninguna arma de aquella época?

-No. No guardé. Tenía un máuser y me lo recogieron luego en Palmillas.

-¿Compañeros suyos de lucha, quien viven?

-Ya nadie vive, todos se han acabado. Hay un compañero en El Naranjo, es el único, ya no oye, ni sale a ninguna parte. Yo siquiera todavía salgo.

-¿Cuántos soldados eran con Carrera Torres?

-Eran muchos, eran miles de soldados. Eramos muchos. No ve que la gente estaba dolida, eran miles.

RECOMIENDA HACER POCO SEXO

Y la plática no termina; lúcido, Juan habla y habla, aunque tiene problemas para escuchar.

Aquí en Llano comienza el frío de la tarde.

Su hijo Juan Monita Barrón, nos da una versión de la longevidad de los de antaño. Es que antes, para procrear, seguían el curso de la luna, dice.

Para durar muchos años, según la versión de Don Juan, no hay qué hacer mucho sexo.

Los dos Juanes se ponen a platicar -a veces- en horas de la noche y bajo la luz de las estrellas de este cerro de Azúa.

Y nos despedimos de Don Juan.

-Allá nos vemos en Victoria, dice.

-¿En dónde?.

-Si no en Victoria ¡nos vemos arriba! (y hace la señal con su pulgar hacia el cielo).

-No ¡allí no!, le replicamos

One comment
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  1. soi un nieto admirador de juan monita estrada felicidades por esta entrevista me gustaria k las publiken ai muchas mas me gustaria saber de los reconocimientos k se le icieron por andar el la bola como lo decia el espero me puedan ayudar ya k oi en dia solo c vive de los recuerdos.

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