Tamaulipecos robaron henequén de Yucatán y crearon una casta divina de explotadores

Jul 23rd, 2010 | By | Category: Articulos Destacados

Fotos: Juan Nava B..

El cultivo del henequén duró un siglo en la región central de Tamaulipas.

Hoy se ha terminado y las últimas plantaciones solo se conservan para la historia.

Pero en ese siglo, creó una casta divina que pensó que la herencia sería eterna, lo mismo que los apoyos del gobierno.

De todo México, solo se cultivó en nuestra entidad y en la península de Yucatán.

Aquí fue introducido por la familia Zorrilla, quienes se trajeron furtivamente, huyendo, cien mil críos de Yucatán.

En Tamaulipas los mejores momentos llegaron a cultivarse hasta 32 mil hectáreas, con un total de 36 desfibradoras.

Los primeros hijos o vástagos llegaron a la hacienda Las Comas en el año de 1900, propiedad de los Zorrilla, con lo cual nació esa Casta Divina cuyas familias todavía perduran.

La publicación “Panorama de la Geografía Económica del Estado de Tamaulipas”, de 1967, escrita por Eliseo Zorrilla Ledezma, nos habla de lo que es el henequén.

Científicamente se llama agave fourcroydes, de la familia de las amarilidáceas.

También se le conoce como sisal, por ser el puerto por donde se exportó en el sureste  mexicano.

Y es que, la planta, se cultivó desde tiempos preshispánicos en la peninsula yucateca, donde tiene sus origenes.

En Tamaulipas también hay una variedad silvestre, a la que se conoce como zapupe, que los indios utilizaron para hacer mantas.

SE LO ROBARON DE YUCATANLa historia dice que un día,  Bernardo Zorrilla Beltranilla, de origen español, le dio dinero suficiente a su sobrino Salvador, para que se fuera a Yucatán a comprar las primeras cien mil plantas, convencido de que las tierras del centro de la entidad eran similares a las yucatecas.

Salvador se fue, pero los productores no le quisieron vender.

De esta manera, con la ayuda de algunas personas pudo hacerse de los vástagos, pero no pudo embarcar en Progreso, sino que salió huyendo hacia Sisal para partir a Tampico, y de ahí en ferrocarril hasta ciudad Victoria.

Muchos de los hijos llegaron muertos.

Bernardo Zorrilla Beltranilla comenzó la siembra en una de sus haciendas, Las Comas, en el municipio de Victoria, y logró mejores plantaciones que las del sureste, pues aquí tenemos mejores tierras, más ricas en nutrientes.

De ahí se extendería hasta González, Aldama, Casas y Guemes.

Zorrilla fue a la vez el primer desfibrador por medio de una máquina que en Yucatán se llamaba “Rueda de Solís”, dado que fue un invento de José Esteban Solís en 1852.

Este había tomado los principios del americano Hall Mac. Cormick.

El henequén debe sembrarse alrededor de tres mil plantas por hectárea.

Después se realizan dos limpias al año, durante cuatro a seis años, cuando empieza a producir.

Luego se van cortando las hojas “maduras” para enviarlas a la máquina despulpadora, o sea la desfibradora.

Más tarde viene el secado y la peinada para eliminar impurezas.

Para enviarse a las plantas industriales, debe prensarse en bolas o pacas que llegan a pesar hasta 200 kilogramos.

En Ciudad Victoria solo existió una planta, Cordemex, que fabricaba mecates y puntas. El resto se enviaba a fábricas de San Luis Potosí, Puebla y Tlaxcala.

En la competencia por el mercado, no solo han tenido problemas los tamaulipecos, sino también los yucatecos.

Y es que, producen sisal  casi en forma natural, Brasil, Angola,  Tanganika, Kenia, Indonesia, Haití y Mozambique, entre otros países.

En Tamaulipas tenemos que en 1959 había sembradas ocho mil 975 hectáreas de henequén, con una producción de ocho mil 600 toneladas.

Cinco años después había sembradas más de 12 mil hectáreas, y para 1966 eran 13 mil 435 hectáreas.

El declive comenzaría en 1970 cuando se presentó una intensa helada que acabó con casi todos las plantaciones.

Y es que, los productores, se sentían los consentidos del gobierno: Tenían excensiones de impuestos, créditos, y querían que se les condonaran.

Llegaron a creerse los benefactores de la región, pues ciertamente generaban miles de empleos.

LOS 17 HIJOS DE BERNARDO ZORRILLA

La caida definitiva del henequén se dio con la helada de 1983 que dejó sin aliento a los productores, que estaban acostumbrados al apapacho del gobierno.

Para el fin de siglo solo quedaban en operación algunas desfibradoras como la de Jesús Sánchez, la familia Higuera, la de Antonio Rocha, Melesio Crespo y la de los Salinas Malo en el ejido Santa Ana.

En el tiempo de la fibra se crearon las más grandes fortunas de los victorenses.

Pero ¿quiénes fueron los Zorrilla?

La obra “Una Victoria Perdida, relatos de esta lado del tablero”, de Enrique Martín González Filizola, nos cuenta la historia.

Dice que en 1863 llegaron a México los hermanos José y Bernado Zorrilla Beltranilla, procedentes del Valle de Mana, provincia de Burgos, en España.

El primero tenía 23 años y el segundo apenas ocho; había nacido en 1855.

A esa edad se despidió de sus padres Don José y Doña Dorotea para embarcarse con su hermano hacia América, donde echarían raíces.

Y vinieron precisamente a radicar a ciudad Victoria.

Siendo el mayor, el primero en casarse fue José, quien lo hizo con  María Dolores Gómez Méndez y Pliego, quien había nacido en 1852. Hija de José Gómez Molleda, un asturiano que llegó a México en 1833.

José había comenzado a trabajar en el Valle de Jaumave, donde administraba la hacienda Las Pilas. Llegaron a crear todo un emporio.

Más tarde casó Bernardo, el siete de abril de 1883, y lo hizo precisamente con su cuñada María del Carmen, entonces de 22 años.

Los hermanos Zorrilla pues, eran concuños.

La familia de Bernardo vivía en 17 y Hidalgo, en tanto que José tenía su casa en Nueve y Juárez.

Fueron una familia muy prolífica, de tal forma que Bernardo y Mercedes procrearon 17 hijos.

Lo Zorrilla fundaron en Jaumave las haciendas de El Nopal, El Centinela, San Juan de Oriente, donde sembraban maíz, frijol y caña de azúcar.

Una vez que llegó el henequén, Bernardo compró la hacienda Las Comas, en Victoria, para dedicarla exclusivamente al henequén. Eran cinco mil 200 hectáreas.

Desde hacía tiempo Bernardo se había interesado por el cultivo del zapupe, cuyas plantas había encontrado a orillas del río San Marcos.

Inclusive pidió información a Washignton sobre el cultivo y la comercialización.

EJIDATARIOS TENIAN PROHIBIDO SEMBRARLO

Pero no solo se dedicaron al cultivo del henequén, sino también a la explotación de la lechuguilla.

En 1905 Salvador Zorrilla, sobrino de Bernardo, se hizo de nueve mil hectáreas de la hacienda La Puente, en Jaumave, donde se obtenían hasta 140 toneladas de lechuguilla al año.

Sería el primero en exportar la fibra a otros países.

Era la época de las haciendas.

Es más, solo podían sembrarlo los propietarios, hasta que en 1970 los ejidatarios comenzaron la siembra con el apoyo del sector oficial. Instalaron su propia desfibradora por la carretera a Monterrey.

Pero todo se vino abajo cuando comenzó la aparición de las fibras sintéticas, los mecates, cables e hilos derivados del petróleo.

¿Cómo se fue formando la casta? Un documento impreso en 1911, que difunde una conferencia dictada en 1910 por el ingeniero Carlos Arguelles, en el  primer centenario del inicio del movimiento de independencia, habla claramente del henequén.

Se aprovechó el marco de la Exposición Agrícola y de Productos Industriales que se realizaba anualmente en ciudad Victoria.

Los documentos fueron reunidos por el profesor Lauro Aguirre.

En su conferencia, el ingeniero Arguelles indica que no hay literatura sobre la explotación de las plantas fibrosas.

-Mis varias permanencias en el estado de Yucatán, aun cuando en ellas no me dediqué exclusivamente a las plantas fibrosas, sí me hicieron conocer los terrenos en los cuales la fibra se  ha convertido en verdadera piedra filosofal. Esas permanencias me hicieron ver y apreciar los grandes plantíos que allí se tienen.

Desde entonces hacía ver que el zapupe y el henequén no eran iguales, ni en su cultivo ni en su explotación, ni los resultados que producen.

Y sigue dando las dimensiones técnicas para sembrar, segœn los experimentos de los yucatecos.

Para 1910, los plantíos de henequén todavía no llegaban a los 14 o 16 años, que es el ciclo de duración de la mata en edad productiva.

Otro documento dice que, en su tiempo, en Tamaulipas y Yucatán se le llamó “El Oro Verde” por lo redituable de los ingresos.

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3 comments
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  1. Estimado Sr. Explorador

    Sería tan amable de mostrarme las pruebas de lo que dice. Su servidor es nieto de Don Fernando Zorrilla Gómez (uno de los dieciseis) y, por consiguiente, bisnieto de Don Bernardo.
    ¨
    Para servirle,
    Ing. Ernesto Zorrilla

  2. AQUI TAMBIEN ME UNO AL COMENTARIO QUE HACE PRIMO FERNANDO Z. ;ES UNA VERDADERA INFAMIA ,FALSA DE TODA FALSEDAD,PUES EL ESPIRITU DEL BISABUELO BERNARDO FUE SIEMPRE DE UN HOMBRE,BUENO, NOBLE,Y EMPRENDEDOR,Y POR SUPUESTO SIEMPRE PENDIENTE DE LAS CLASES MARGINADAS,PUES EN EN EL LARGUISIMO TIEMPO QUE LA HDA. DE “LAS COMAS” OPERO,JAMAS HUBO UN LEVANTAMIENTO ,PROBLEMAS DE HUELGA,ETC.

  3. Supongo que liquidaron conforme a derecho a tdos sus trabajadores, la historia da a muchos de ellos, viejos, cansados y sin su derecho legitimo, para mi opinion personal en efecto Don Herminio concluyo esa epoca de explotacion a los trabajadores de la zona, e incluso los pobladores de las comas cuentan como tiraban el guiche cerca de sus casas cuando sucedio la reparticion de tierras obligando a moverse a los ejidos de manuel avila camacho, san juan y el ranchito y lazaro cardenas.
    En lo personal soy un nieto de un trabajador que laboro 38 años con ustedes y murio sin seguro, sin pension y sin indemnizacion. fecha 1988. al igual que otros 23 que me toco ver muy niño reunidos en un despacho de un abogado transa y vendido del 8 y 9 boulvevard.
    .

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