El viejo telégrafo sirvió… Hasta para enamoramientos!

Sep 26th, 2010 | By | Category: Entrevistas y Crónicas

HOMERO PATIÑO ASCENDIO DE AYUDANTE MORSE A GERENTE GENERAL

Los tiempos ya se fueron. No volverán jamás.

De ellos apenas recuerdos quedan y, unos cuantos, los más viejos que, con nostalgia, nos transportan a la época en que los mensajes se trasmitían por el sistema Morse de telégrafo.

De acuerdo con informes de gente del sistema, los viejos aparatos solo funcionan en una comunidad de Michoacán. En el resto del país ya se fueron a los museos.

Homero Patiño Gómez, hoy de 92 años, se desempeñó 48 en Telégrafos donde ascendió de meritorio y telegrafista a superintendente y gerente estatal en Tamaulipas. Tiene 25 años de jubilado.

Aprendió el sistema Morse en su tierra, allá en Zaragoza, Coahuila, con Don Juan García del Bosque.

-El administrador me hizo el favor de aceptarme, pero no solo yo sino que había varios muchachos con interés y que sus posibilidades económicas no nos permitían irnos a Saltillo o a Piedras Negras.

-¿Difícil aprender el sistema?

-No. Lo que se necesita es mucha constancia, estar dale y dale. Es una cosa más o menos como el teléfono, de oído. En telégrafos también. Para mi no fue difícil, tan es así que comencé a enseñar a otras personas, amigos y compañeros.

-¿Se acabaron esos trasmisores?

-Por desgracia. Todo es la modernización de los equipos, ya ve usted que internet y el teléfono mismo. A nosotros ya nos quitaron de plano… Ya no hay, de plano.

Le comentaba a un amigo de allá de la ciudad de México: Oye, ¿y no tuvieron ustedes ahí, como directores, la visión de que prevaleciera el telégrafo en alguna parte? Y me dijo: Está muy buena tu pregunta y con mucha satisfacción te digo que  nomás en un solo lugar quedó, allá en el estado de Michoacán.

-¿Será como reliquia?

-Solo allá…Inclusive aquí se los dije…Ah! porque ahora el gobierno está cediendo parte de los locales que ocupábamos en los palacios federales a otras dependencias para ahorrarse recursos.

Y ahora ya solo quedan la mitad de los que habíamos. Ahora solo necesitan un teletipista, y no morsistas, y ya ni de esos, porque en las máquinas todo llega solo.

HABLABANO CON “ELLA”, QUE RESULTO SER “EL”

El señor Patiño, como todos lo conocen en Victoria, nos recibe en su casa de 17 y Ocampo, donde en alguna ocasión estuvo la superintendencia de Telégrafos en Tamaulipas, que presidía.

Indica que era muy romántico el trabajar de operador, se prestaba inclusive a cuestiones chuscas, a enamoramientos entre los propios telegrafistas, hombres y mujeres.

-Trabajaba en Piedras Negras y trasmitíamos directamente con Monterrey, y me decían quien era hombre y mujer (de los operadores), a veces iba a conocerlos. Se enamoraba mucha gente, algunos llegaron a casarse porque se hablaban, se echaban piropos y todo, y mucha gente llegó a ese grado, de matrimoniarse.

Me pasó un detalle muy chusco. Estando yo en Altamira, un hermano de mi señora quiso aprender el telégrafo (terminó como administrador en Linares, su esposa era de ahí). Trabajaba de Altamira con Tampico y en una ocasión se me ocurrió decir que tenía una meritoria y se firmaba J. L.

Y ese era mi cuñado, José Loya.

Se me ocurrió decirles eso para que le tuvieran más paciencia y no trasmitieran tan aprisa y, si ella se equivocaba, bueno, le volvieran a repetir la palabra, como sucedió. Todo mundo quería trabajar con él, aunque perdieran tiempo.

Pero no era ella, era él.

Luego me encerraron de a tiro. En una ocasión se pusieron de acuerdo cuatro o cinco telegrafistas de Tampico y me dijeron que iban a ir a Altamira a conocerla.

Pues yo no tuve mas que ceder y doblar las manos y… Ha desgraciado!,  me decían, porque los habíamos engañado.

Y me reprochaban: Mira nomás, y yo de bruto perdiendo el tiempo y trasmitiendo despacito dizque a la muchacha para que aprendiera!.

-¿Un mensaje de tres líneas en qué tiempo se pasaba?

-Dependiendo de las palabras, pero en cuestión de segundos nada mas, muy rápido. Por hora llegábamos a trasmitir y recibir a 80, 90 ó más telegramas, dependiendo del público. Aquí en gobierno ponían telegramas grandísimos.

Se pasaba una vida, -para mi fue- muy placentera, de muchas satisfacciones. Me hice de muchas amistades.

-¿Trabajaban toda la noche?

-Sí, de guardia. Teníamos turnos de ocho horas y luego nos dieron siete. A mi me dio mucho gusto trabajar en esto. A veces me disgustaba con algunos muchachos que me decían que se les había acabado el turno y no querían trasmitir ya los mensajes, aunque fueran urgentes.

A CABALLO, EN BURRO, A PIE REPARANDO LINEAS

El Día del Telegrafista se instituyó el 14 de febrero porque en esa fecha comenzó el servicio en nuestro país.

A ciudad Victoria, el sistema de comunicación se introdujo en 1875, cuando se estableció un ramal entre San Luís Potosí y Linares, y luego hacia nuestra capital.

Patiño Gómez se estableció en ciudad Victoria en 1948 como primer ayudante del superintendente.

En 1967 ya era el superintendente, hasta 1984. Un año después se le designó Gerente Estatal de Tamaulipas.

Por eso conoció a la perfección todo el sistema y, lo más difícil, reparar las líneas cuando había cortes, por los ciclones o por el robo de alambre. Se pasaban semanas y hasta meses.

-Teníamos que salir a cabalo, en burro o a pié porque no había medios. Las líneas iban a campo traviesa, por entre el monte.

-¿Común que se rompieran?

-Generalmente en los ciclones. Me tocó echarme muy buenas campañas. Nos veníamos desde Matamoros hasta Aldama, a caballo…Se imagina lo que batallábamos. Nuestra única diversión era la radio.

Manifiesta que en nuestra entidad los daños más graves que causaron los ciclones, fueron

-Hilda, en 1955

-Anna, 1956

-Beulah de 1967

-Ella, 1970.

-Edith, del 71

-Carolina, 75

-Anita, 1977

Le tocó estar en las reparaciones de esas líneas, a partir del 67 como superintendente estatal.

Manifiesta:

-En Soto la Marina me tocó pasar el río (crecido) a nado para seguir la línea.

ROBO DE LINEAS DE ALAMBRE

El primer nombramiento que recibió Patiño Gómez fue el 11 de febrero de 1938 como meritorio oficial, en su tierra de Zaragoza.

De ahí comenzaría su carrera ascendente por todo el sistema, hasta lograr la categoría más alta en todo el país.

Y la plática continúa:

-¿También se robaban las líneas para vender el cable?.

-Teníamos mucho problema, sobre todo en la región sur, Tampico, Altamira, Estación Manuel y Aldama. Todo el tiempo tuvimos serios problemas porque nos robaban no medio kilómetro, sino hasta 15, 20 o más y para nosotros era muy problemático… Iban entre el monte y para llegar todo era pesado.

Teníamos unas cuadrillas de celadores bastante eficientes que les gustaba cooperar y ahí nos pasábamos meses reinstalando otra vez la comunicación.

También nos comenzaron a dar comisiones en otros estados de la República, no obstante que yo tenía aquí mi plaza.

Para reparar líneas afectadas por los ciclones, estuvimos en Tabasco, Veracruz, Chiapas. Ahí nos pasábamos no meses, sino años. Veníamos, teníamos la facilidad de venir. Yo me llevaba a veces a mi esposa y al hijo más chiquillo.

-Si usted volviera a escoger…¿?

-Aunque no termine la palabra… Volvería otra vez con mucho gusto!.

-Siempre veíamos a personas adultas ¿había poco interés en los jóvenes?.

-Sí les gustaba a los jóvenes, pero muchos no salían y no querían sacrificarse, estaban siempre ahí y así nunca ascendían nunca. Inclusive gentes viejas que toda su vida estuvieron por aquí, y nunca salían. Hasta daba tristeza ver a señores muy viejos que tenían categorías muy bajas.

Y LAS RELIQUIAS QUE SE FUERON

-¿Como se llamaba el aparato para trasmitir?

-Uno se llama Manipulador, otro la Magneta y el Sonador. De esos tres se compone un equipo de telégrafo para trabajar en Morse, aparte de la corriente.

Antes no teníamos corriente eléctrica en todas partes y trabajábamos a base de baterías que nosotros mismos hacíamos con sultafo y una bola de aparatitos que había.

-Esos equipos deben estar en un museo ¿sólo en México?

-Sí, hay bastantes, precisamente una de las cosas que les decía era que no abandonaran lo último, las magnetas, sonadores y los manipuladores, pues es una cosa tradicional, un medio que sirvió mucho en la Revolución.

Les decía háganle inclusive honores a nivel nacional para que la gente nueva sepa lo que  fue el telégrafo y qué papel desempeñó en la Revolución.

-¿Agregar?

– Mis saludos afectuosos  a todos los compañeros, de Victoria principalmente, y otros estados de la República, Tampico, Monterrey, Saltillo, que fueron con los que más convivencia tuvimos. Y recomendarles que no dejen pasar por alto cuando haya algún telegrama importante, de fallecimientos, por ejemplo, que lo trasmitan, que no lo dejen para el día siguiente porque se perjudica el público.

Finalmente recuerda a varios de sus compañeros que fallecieron en el cumplimiento del deber.

Atilano Rodríguez y Salvador Lara Guerrero, murieron al chocar el armón en que se dirigían rumbo a Linares, -a reparar líneas- contra un tren.

Y en Victoria, por la salida a Mante, murió Valentín Cárdenas Castro, también en un desigual choque de un tren con un motor.

http://www.janambre.com.mx

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