En la política hay “grillotes” y advenedizos: Darío Martínez, maestro de oradores

Oct 14th, 2010 | By | Category: Entrevistas y Crónicas, Reportajes

Darío Martínez Ozuna es el maestro de la palabra hablada, la oratoria, que a lo largo de 38 años ha recorrido Tamaulipas y México enseñando el arte del discurso.

Por eso conoce a los políticos que, dice, no siempre lo son: “Hay grillotes, insensibles, advenedizos y recomendados que no van a los puestos públicos a servir sino a servirse”.

Le ha tocado ver de todo:

-Políticos que cuando llegan a algún cargo se olvidan para qué es la oratoria, se olvidan de los principios y ¡caramba! olvidan su origen y los valores, y de la noche a la mañana se hacen mañosos y corruptos, deshonestos.

El profesor Martínez Ozuna es el dirigente de la Federación de Oradores de Tamaulipas, fundada en 1999 y en cuya historia ha realizado 14 concursos nacionales, 20 estatales y aproximadamente cien municipales.

Nació en Reynosa en agosto de 1950 y en 1972 obtuvo el campeonato nacional de oratoria. De ahí se ha dedicado a impartir conferencias, cursos de oratoria y liderazgo, motivación y debate político.

-En general a la oratoria se le da poca importancia ¿a qué se debe?.

-Porque no la conocen, o se les hace difícil practicarla. La realidad es que un servidor considera a la oratoria como la columna vertebral para el progreso social. No se concibe al ser humano sin la palabra, y tampoco al catedrático ni al político y abogado sin la práctica de la oratoria.

-Todo político ¿debería ser orador?

-Todo orador es líder y es político. Pero no todo político es líder porque no se concibe a la política sin la oratoria. Pero tal parece que, como la oratoria exige congruencia entre el decir, pensar, sentir y hablar, entonces es un requisito fundamental que muchos no están dispuestos a conseguir o hacer.

La oratoria debe escribirse en el cuaderno pautado de los argumentos, de las tesis de valores. Cuando ese discurso no  lleva esos requisitos, no hay discurso, es rollo, y el orador no es orador, es hablador.

-Todos los grandes estadistas y líderes ¿han sido oradores?

-Churchil fue un excelente orador que lo condujo a ser el líder de la Segunda Guerra Mundial. Emilio Castelar en España, ocupó la presidencia. Abraham Lincoln, gracias a la oratoria, después de pronunciar sus discursos lo hacen candidato a la presidencia de Estados Unidos.

-Oratoria para bien o para mal. Hitler ¿también fue orador?

-A veces la palabra es oro y a veces cobre. Es oro cuando se emplea para beneficio social y es cobre cuando se traicionan los principios y se traiciona la patria.

-Ser orador ¿es saber encender a las masas? ¿motivar?

-Conozco a gente que tiene muchos conocimientos, títulos, pero no saben compartirlo a través de la palabra, se ponen nerviosos a la hora de presentarse al público. Y conozco personas también que gracias a la oratoria comparten sus conocimientos.

Pero siento, sigo insistiendo que la oratoria bien empleada es para beneficio de la humanidad.

-Se puede estar muy preparado, pero ¿no dominar el arte de la palabra hablada?

-En la UNAM tuvimos la experiencia de tener un maestro con el doctorado de la Sorbona de París. Venía muy preparado pero se ponía nervioso, titubeaba, hablaba una palabra cada 20 segundos y cuando le preguntábamos algo se ponía rojo.

Entonces aprendimos que el conocimiento necesita de la oratoria para enseñarse, para compartirlo. Y tienes razón, hay gente bien preparada que no sabe hablar en público.

-¿Un orador tiene sensibilidad social para encaminarla hacia la política?

-Debe tenerla.

-Pero ¿todos la tienen?.

-No. Hay quienes ganaron un concurso de oratoria o simplemente se explayan muy bien, pero hay otros que no. Los unos y los otros a veces, como son muy buenos oradores, se sienten ya los plus ultras de la tribuna y los envuelve la sorberbia, y la soberbia los aleja del pueblo y olvidan el gran proverbio bíblico que dice: “Los que se ensalsan serán humillados y los que se humillan serán ensalsados”.

Entonces, la oratoria los hace sensibles pero después creo que pierden la brújula y se hacen soberbios y se alejan del pueblo.

-¿Nombres?

-Si quieres te los doy.

-No, mejor no, pero ¿es preferible un político orador a un tecnócrata?

-El tecnócrata es frío, es calculador, y lo vemos en este país.  En 1976-80-82, llega la primera remesa de los tecnócratas y administran y gobiernan pero lejos del pueblo.

Ellos impusieron y nos heredaron las insensibilidades. Los tecnócratas se alejaron del pueblo. Y el político experimentado, el político orador, o el orador político, es otra cosa, siempre ha estado cerca del pueblo, aunque no sea orador.

Pero claro, también en la política hay grillotes, insensibles, advenedizos y recomendados que no van a los puestos públicos a servir sino a servirse.

NIÑOS DE TRES AÑOS APRENDEN YA ORATORIA

El profesor Martínez imparte cursos los sábados de diez a doce de la mañana y de cinco a siete, en las instalaciones de la CNC Tamaulipas, donde tiene niños hasta de dos y tres años.

Ha organizado concursos de oratoria para niños de preescolar y los ganadores son auténticos campeones.

-La oratoria ¿debe incluirse como materia en nivel básico?

-Hace seis años terminé otra carrera en la Normal Superior. Presenté mi tesis de la oratoria como materia obligatoria a partir de la primaria. El proyecto fue revocado por la entonces SECUDE.

Lo hice en 1983 a nivel nacional, llevé el proyecto junto con mi libro de oratoria a la SEP y fue revocado. No se por qué le tienen miedo a la oratoria  ¿será porque da liderazgos?.

-¿En algún estado se lleva como materia?

-En ninguno, y hemos promocionado pero no, no se ha hecho caso. Y vamos a seguir insistiendo. No entiendo por qué si se necesita, si he visto políticos que en plena campaña andan exhibiendo su ignorancia,  su tartamudez y su incultura.

-Un orador ¿necesariamente tiene que ser culto?

-Debe serlo porque, si no, como repito, es rollo. El discurso debe llevar tesis, contenido, cultura, argumentos para que sea un gran discurso y el que lo pronuncia sea un gran orador, si no, va a ser un simple rollero, vacío, sin contenido. Ese no es discurso, es rollo.

-Un diputado del PAN pidió el ajedrez como materia obligatoria en nivel básico ¿que piensa?

-Caramba, siento que debería irse él en forma especial a los torneos… Se que el ajedrez mueve la inteligencia, mueve el racionamiento, pero repito, hay gente que razona muy bien, que tiene muchos contenidos, mucha cultura en su cerebro, pero necesita de la palabra para exponerlos.

-Un niño ¿a partir de que edad podría empezar a introducirse en el arte de la palabra?

-Desde los tres años. Yo tengo alumnos oradores campeones en los jardines niños, por decir dos, que han sido medalla de oro. En la CNC nos llegan alumnos de tres a 50 años. Ahora tengo un niño de dos años, la mamá lo llevaba en brazos y ahora el sábado me dio la sorpresa que quiso pasar a hablar.

Desde los dos, tres, cuatro años ya están aptos para la oratoria, desde el momento en que empiezan a hablar.

-Y los viejos ¿podemos aprender?

-Hace diez años tuve un alumno que tenía como 62 años;  me comentó con mucho entusiasmo que quería ser orador, y después de 15 sábados salió un excelente orador, y hace como unos  dos años lo acompañé a San Luís Potosí. Se hizo un excelente orador.

-Como maestro de oradores muchas satisfacciones ¿y decepciones?

-Mira, desde 1972, que gané el campeonato nacional a la fecha, son 38 años de andar impartiendo oratoria en Tamaulipas y en el país s (25 en la ciudad de México).

He tenido muchos campeones municipales, estatales y nacionales, que los invito a que se preparen, se reciban de alguna carrera, que se encaminen por la vocación que su corazón y conciencia les dicte.

La ingratitud es un antivalor, y a través de esos años que he conocido muchos oradores y que además he andado en la política, hay muchas decepciones, hay muchos que sí han decepcionado, se olvidan de la enseñanza, se vuelven soberbios cuando les hemos dicho que sean sencillos, se olvidan de la honestidad cuando les hemos dicho que sean honestos.

Cuando llegan a algún cargo se olvidan para qué es la oratoria, se olvidan de los principios y ¡caramba!, la decepción es que olvidan su origen y los valores y de la noche a la mañana se hacen mañosos y corruptos, deshonestos.

-¿Ha sido maestro de oratoria de algún Gobernador de Tamaulipas?

-Eso no te lo puedo comentar ahora, deja que pasen los años. Pero sí hemos andado cerca de muchos personajes en el país y en Tamaulipas.

http://www.janambre.com.mx

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