Es mucho cerebro

Ene 11th, 2011 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria.- Ya lo habíamos dicho: Es demasiado cerebro para estar lidiando con una plebe que no razona.

El lugar de Norberto Treviño García Manzo no está en Tamaulipas y menos en la jefatura de salud.

Con los 73 años que trae a cuestas, bien podría estar cuidando a sus bisnietos en la ciudad capital y atendiendo sus negocios de hospital.

En cualquier momento puede registrar una accidente: Esas rémoras lo pueden matar de un coraje.

Ya le hicieron un escándalo con eso de exigir que el personal no ingiera alimentos en las oficinas o las mujeres lleguen con sus hijos como a su casa.

Por poco lo infartan cuando el hombre tiene toda la razón.

Se le fueron a la yugular con eso de que no quiere dejar entrar a las oficinas de la Secretaría de Salud a damitas con minifalda.

Mire usted, si nos vamos despacio, digamos que las oficinas de la dependencia estaban convertidas en una auténtica “multiescuela” con decenas de niños y niñas que salen de preescolar, primaria y secundaria y se dirigen al edificio porque ahí trabajan sus madre o padres.

Y ahí se la pasaban merodeando, molestando y haciendo escándalos.

Las mujeres, sobre todo las damitas –con minifalda o no- hacían hondo el camino para ir a la tienda y a la taquería de la esquina, a comprar gorditas y tacos sebosos con los que entraban a las oficinas a seguir operando sus computadoras o manejando los archivos.

Los ambulantes habían hecho su mercado en Salud (también en otras secretarías, como  Educación) en los mismos pasillos interiores.

Por otro lado, le dimos una revisadita a las Condiciones Generales de Trabajo y el resultado es que “Don Beto” Treviño tiene toda la razón en sus exigencias.

En cuestión federal, la norma de la Secretaría dice que los trabajadores “deberán presentarse a sus labores aseados y vestidos decorosamente con el vestuario y equipo que en su caso proporcione la secretaría”.

Esto es, deben utilizar los uniformes que se les entregan.

Por cuanto a lo estatal, las Condiciones de los Trabajadores del Gobierno de Tamaulipas también señalan textualmente:

-Usar dentro de las labores los uniformes y equipos de seguridad que el gobierno proporcionará en cumplimiento de las disposiciones que existen al respecto.

Pero hay algo más en lo que también tiene toda la razón el señor Treviño, y es el artículo 112 de las Condiciones Generales, que dice:

-Está prohibido realizar cualquier acto de comercio dentro de las oficinas.

Más todavía dentro de esas prohibiciones: Tomar alimentos dentro de las oficinas, hacer uso indebido de las instalaciones, entrar a las oficinas fuera de horarios laborales (aquellos empleados y empleadas que son comerciantes).

Es más, las empleadas del sector salud ni siquiera debieron haber “avisado” a la prensa las instrucciones que giró Norberto si solo es cumplir con las Condiciones de Trabajo, que es un documento depositado ante el Tribunal de Arbitraje de los Trabajadores al Servicio del Estado y está firmado por los pastores del SUTSPET y organismos descentralizados.

Otro artículo de ese documento establece además, que es obligación de los empleados: Guardar reserva de los asuntos que lleguen a su conocimiento con motivo de su trabajo.

Ahora bien ¿cuáles son los castigos para quien viola la norma interna?.

Varones y damitas deben estar a carcajada abierta de las “instrucciones” del jefe.

Los castigos son:

Amonestación verbal.- Un regaño en privado

Extrañamiento.- Por escrito

Notas malas.- Apunte en el expediente personal

Suspensión de sueldo.- Hasta por ocho días

La pregunta ¿ya aplicó el médico las primeras “amonestaciones”?

El hombre no puede correr a nadie que no sean sus funcionarios. Por el otro lado está el sindicato.

Tiene toda la razón en cuanto a las minifaldas y otras “cosillas” si no se trata de un concurso de “enseñanza” sino una oficina pública en que hay que vestir con decoro.

Con todo respeto Don Norberto, el columnista solo le puede hacer una recomendación: No haga corajes por esas insignificancias.

Reserve “ganas” de corajes para cuando vaya descubriendo las lindezas que se hacen en la nómina y compensaciones –aunado a inasistencias y ascensos- derivados de esas minifalditas o pantalones entallados.

En otro tema, mire que el rector de la UAT, José Ma. Leal Gutiérrez, nombró como nuevo Tesorero de la UAT nada menos que a Enrique Etienne Pérez del Río.

Su nominación ha despertado los mejores comentarios por ser universitario de corazón, uateño de toda la vida, decano de la Facultad de Comercio Victoria que él fundó.

Recordamos las palabras que hace algunos años nos dijo Etienne, el primer director, sobre el inicio de clases de esa facultad el 17 de octubre de 1967.

-Hacía mucho frío… En las fotografías nos muestran a todos con abrigos, bufandas, y hasta con guantes.

El evento fue presidido por el Gobernador Praxedis Balboa Gojon, su principal promotor. También estuvo presente el rector, entonces Don Francisco A. Villarreal, de Tampico.

Era el arranque con apenas 20 matriculados, de lo que hoy es una facultad monstruo con más de dos mil 500 estudiantes.

Contador público egresado del Tecnológico de Monterrey, fue quien diseñó, creó la carrera y fue su director por espacio de once años. Por entonces tenía 25 años; había terminado su carrera a los 22.

No hay duda que es una buena decisión del Rector Leal Gutiérrez para el manejo de los “billetitos” de la UAT.

Nos vamos.

http://www.janambre.com.mx

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