Cuestión pública

Feb 11th, 2011 | By | Category: Editoriales

Luis Lauro Carrillo

LIBERTAD DE EXPRESION, ABUSO Y SUPRESION.

Desde el inicio de la LXI Legislatura federal el diputado petista Gerardo Fernández Noroña manifestó: “Ahora tengo fuero que me permite expresarme con libertades”, su gestión la ha orientado al show, de la más reciente actuación fue la exhibición de una manta divulgando  el presunto alcoholismo del presidente Felipe Calderón.

Amparado en el fuero constitucional el legislador Fernández Noroña injuria, calumnia, descalifica y acusa a sus opositores sin aportar pruebas que sostengan sus afirmaciones, haciendo un uso abusivo de las bondades de la libertad de expresión.

El hecho de confrontar, debatir, encarar y cuestionar del legislador Fernández Noroña no tendría nada de particular puesto que es parte de sus funciones, lo criticable es la forma en que lo hace, sin educación, vulgar, violento, sin respeto alguno.

Mas allá de los rumores no hay constancia, ni evidencias de que el Presidente Calderón se haya presentado en estado de ebriedad  a algún acto público, ni fotografías publicadas del mandatario bajo la influencia del alcohol, ya que hasta ahora no existe dato ni medio probatorio que así lo demuestre.

De ahí que la imputación de Fernández Noroña deviene en calumnia, por más que muchos medios se obstinan en reproducir, el petista acusa sin pruebas, cubriéndose vergonzosamente con el fuero. El desfiguro de Noroña arrastro consigo a Carmen Aristegui.

Cierto o no, el tema de la dipsomanía no lo inventó Carmen Aristegui. Cuando la manta del PT con el texto sobre el alcoholismo presidencial desplegada en la Cámara, que llegó al grado de suspender la sesión legislativa por el abandono del PAN en son protesta, el asunto se convirtió en nota periodística.

Aristegui, quien dió cuenta de la noticia basada en el contenido de la manta desplegada, informando como lo hicieron todos los demás medios de comunicación.

Sin embargo la diferencia es que Aristegui, no se sumó al linchamiento mediático contra los legisladores petistas que mostraron la manta y fue mas allá, al preguntar a la presidencia de la republica, si eran ciertas o no las versiones sobre el problema de alcoholismo de Felipe Calderón.

No hay certeza de que Los Pinos hayan ordenado o presionado a los Vargas, dueños de MVS, para despedir a Aristegui. La Presidencia  lo rechazó, por supuesto.

Lo que si dejó  mal sabor la insistencia por parte de Multivision para que Carmen leyera unos párrafos de disculpa preparados de antemano sin permitir se cambiara una sola palabra. En el mejor de los casos la empresa concesionaria propiedad de la familia Vargas quiso congraciarse con Calderón o en el peor obedecía sus órdenes.

Al negarse Carmen Aristegui ofrecer una disculpa, la consecuencia no se hizo esperar, la empresa de medios MVS, despidió injustificadamente a la conductora de noticias por supuesta violación al código de ética por la difusión de rumores, quedando  rescindida la relación laboral.

El despido de Carmen Aristegui de MVS, por las preguntas que la periodista se atrevió a pronunciar, revela cuán lejos estamos aún de convertirnos en una sociedad democrática.

La actuación de Carmen fue apropiada a la luz de la ética periodística; en todo país que se precie de democrático los periodistas están obligados a plantear preguntas que sean adecuadas para la vida pública, incluyendo los aspectos personales que influyan en la capacidad de un presidente para gobernar.

El papel de la prensa en teoría debe ser el de documentar los vicios y virtudes de la vida pública, de cara al interés de la colectividad, para evitar los abusos de los poderosos, por lo que el arma de los periodistas siempre será la pregunta. Si los periodistas no preguntan, no indagan ¿quién lo va a hacer?

En definitiva, para Gerardo Fernández Noroña expresarse con libertad significa denigrar a sus adversarios, ausencia total de respeto a la libertad y al pensamiento ajeno. El silenciamiento y despido de Carmen Aristegui por decir la verdad es muestra palpable de un autoritarismo despótico, un duro golpe a la opinión crítica y a la libertad de expresión.

carrsot_l@gmail.com

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