Cuestión pública

Feb 17th, 2011 | By | Category: Editoriales

Luis Lauro Carrillo

DEDUCIBILIDAD DE LAS COLEGIATURAS.

El decreto de deducibilidad de impuestos de las colegiaturas de preescolar a bachillerato en la educación privada, anunciado por el presidente Felipe Calderón, constituye una propuesta de corte derechista, que tiende a transferir recursos económicos del sector público al privado, que provocará más desigualdad y  marginación social.

La fragmentación de la educación es una política llevada a cabo por el mismo Estado desde hace años, ya que no sólo permite la existencia de Escuelas privadas sino que ahora los financiará  a través de las deducciones impositivas.

La desigualdad social es profunda. El país se va segmentando. El mensaje que predomina en el decreto del ejecutivo contribuye a que la inequidad escolar se haga más pronunciada. Los que «luchan» por educación privada son elogiados y premiados; a los de la educación pública se les asigna recursos solo para mantener los gastos más apremiantes.

En los hechos se trata de un proceso de privatización de la educación desde la política pública del Estado, caracterizado por la concentración no sólo de la riqueza, sino también de la educación, de la cultura y la información.

A partir de 2012 el contribuyente podrá deducir su educación, la de su cónyuge, la de sus padres y las de sus hijos en niveles de preescolar a bachillerato o equivalente y para esto, deberá hacer pago electrónico y o cheque nominativo y exigir la factura mensual o anual a la institución educativa.

En tanto la Educación pública se hunde por  el control sindical del SNTE, la inoperancia de la SEP, las SE de los estados  y la corrupción generalizada en esos ámbitos. Peor aún, la enseñanza pública obligatoria por ley y sostenida con recursos públicos no es, para las familias que la usan, gratuita como lo establece la Constitución.

La educación que imparte el Estado que en teoría debería ser gratuita, pero se convierte en gravosa desde la compra forzosa de uniformes y útiles pasando por las anticonstitucionales y mal llamadas cuotas “voluntarias” obligatorias, de inscripción y de otros rubros a lo largo del año lectivo.

Circunstancias evidencian la incapacidad de los gobiernos federal y estatal para darles a los alumnos instalaciones dignas, cargas y contribuciones que obligan a los padres de familia a suplir al estado en la función educativa.

¿A quién beneficia la deducibilidad de las colegiaturas sobre el ISR por el orden de 13 mil millones de pesos?

Beneficia a la educación privada que se pagará con el impuesto de todos los mexicanos.

A los que más tienen, a las familias de mayores ingresos de manera desproporcionada quienes que son las que más participan de la educación privada.

Al sector privado por el estimulo a la demanda por la educación particular, ante el inminente crecimiento de escuelas privadas, muchas de ellas “patito” que ofertarán gratuitamente sus servicios escolares.

Al sector clase mediero de este país que va poder acceder como ya lo hace a la educación privada, en función de la gratuidad escolar, que constituye en el fondo de la iniciativa el guiño electorero panista a este segmento de la sociedad beneficiario d e los malabarismos financieros del calderonismo.

¿A quién perjudica la deducibilidad de las colegiaturas sobre el ISR?

Perjudica a la educación pública  por la transferencia recursos económicos del sector público al privado, porque esos recursos podrían ser destinados para las escuelas que más lo necesitan, para resolver los problemas de infraestructura, equipamiento,  materiales escolares, uniformes, útiles, bancas sillas pizarrones, libros baños etc.

A los que menos tienen y marginados sociales, ya que con dicho decreto se profundizará  la desigualdad educativa y se acentuará la inequidad entre grupos sociales y regiones de nuestro país que se refleja en el nivel escolar y que se caracteriza por escuelas que lo tienen todo y escuelas que no tienen casi nada.

Con estas políticas cada vez se está más lejos la posibilidad de una escuela pública como un espacio de todos, y cada vez está más cerca la de ser la escuela de los sectores más marginados. Se pierde la idea de la escuela como espacio democratizador en donde se comparten las diferencias sociales.

Por otro lado Beatriz Paredes Rangel, todavía dirigente del PRI  en vez de debatir sobre el contenido del decreto se quejó del pirateo  que les hizo Felipe Calderón de esa iniciativa. También resultaría interesante conocer la opinión de los dirigentes del magisterio tamaulipeco y funcionarios de la SET.

En ese orden de ideas al hacer deducibles los servicios educativos se está apoyando a quienes tienen más ingresos para enviar a sus hijos a educación privada, y no pública, de forma que se acaba ayudando a quienes no son los más pobres.

En definitiva, a la luz del decreto de deducibilidad de las colegiaturas, los problemas educativos entonces no se deben a la falta de recursos, sino a la decisión política ideológica de usarlos para sostener la escuela particular y como consecuencia aumentar y profundizar la desigualdad social. Lo más sensato es la supresión de subsidios del Estado a la educación privada.

carrsot_l@hotmail.com

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