“Le echamos chingazos al Gobernador… Nos quemó el periódico”

Feb 20th, 2011 | By | Category: Articulos Destacados

Es gúero y sus ojos parecen ser azules, o miel…Sus lentes, modernos, no dejan distinguirlos bien.

El pelo ya blanco, plateado.

Don Juis J. Garza tiene ya 86 años y no los representa. A diario anda en la calle, por el Palacio de Gobierno, por la Universidad.

Asombra el vigor de este hombre.

En 1938 comenzó a escribir como columnista y reportero en El Heraldo de Ciudad Victoria. Tiene pues 61 años en la tecla.

Lleva más de 50 años como corresponsal de la Agencia Nacional de Periodistas (ANPE), de la ciudad de México.

Nacido en 1913, tenía la juventud de 25 cuando empezó en el oficio.

Y nos habla también de su familia, de sus 15 hermanos y hermanas.

Pero dejemos mejor que él nos cuenta las cosas.

DE CRUILLAS A LINARES

Su familia es originaria de Cruillas, pero a él lo registraron en Linares donde su padre compró casa para atender a su madre parturienta.

Linares era el centro de operaciones de comercio y servicios.

-Cuando mi madre se «enfermaba» iba a Linares a sanar y allá nos registraban.

-¿Y cuántas veces se enfermó su madre?.

-Dieciséis veces!, de ocho mujeres y ocho varones.

Don Gumersindo Garza y Doña Rosa García enviaron a sus ocho hijas a estudiar a Monterrey en un colegido de monjitas, que era lo mejor de todo el norte de la República. Allí terminaron de secretarias.

Los tíos y tías de Don Luis eran gente de dinero. Tenían ranchos allá por Villagrán y Mainero.

-Mi papá se apellidaba De la Garza, pero como era muy largo decirlo, mejor se dejó Garza.

Pertenece pues al enorme clan de Cruillas y sus alrededores.

-Yo estudié en la academia Zaragoza de Don Tachito Treviño, en Monterrey, ciudad que entonces tenía 20 mil habitantes y sus calles estaban empedradas.

Eso fue por el año de 1929, cuando Emilio Portes Gil era el Presidente de Mexico.

COMPAÑERO DE UN ELIAS CALLES

Dicha academia era de internado y salían los fines de semana.

-Tenía de compañero a Alfredo Elías Calles, el más chico de los hermanos. Estaba a cargo de Plutarco, el mayor de los hijos del general. Los sábados y domingos nos invitaba a su rancho Soledad de la Mota (Municipio de Lampazos).

Ya para 1934, el joven Luis J. Garza trabajaba en el Banco Mercantil de Monterrey, fundado a finales del siglo anterior por Don Evaristo Madero, abuelo de Francisco I. Madero.

-Había unas muchachas Madero que vivían en la única colonia de la época en Monterrey, la Obispado, y eran amigas mías. También figuraba Mirtala Benavides, de la familia de las farmacias, y ella me llevaba al casino. Ella vive todavía.

Como decíamos, Luis pertenecía a familias de dinero. Su padre tenía dos ranchos en explotación.

Pero también eran liberales.

-Mi padre cooperó con la Revolución, ofreciéndoles vacas para comprar carabinas en Brownsville. También era amigo del general Almazán, a quien le herraba todos los caballos de su estado mayor.

Pero ese dinero y las fiestas de casino un día se acabaron. Se acabó el dinero y Luis se tuvo que venir a radicar a ciudad Victoria.

JUNTO A SU CUÑADO RAUL ACEVES

Fue en 1938 cuando Luis, junto a Raúl Aceves Carmona, su cuñado, compró una pequeña prensa para fundar un periódico, El Heraldo de Ciudad Victoria.

-Era una prensa vieja, de plato, a la que le teníamos que dar vuelta con la mano.

Y surge la siguiente pregunta ¿por qué el periodismo?.

La explicación es que el padre de Aceves había sido periodista, de los buenos, de los «picudos», allá en Ciudad Juárez.

-Era tan picudo que Huerta lo mandó echar fuera del país junto con su familia.

Por esos azares del destino, Raúl vino a ciudad Victoria y  se casó con Idolina Garza, la hermana de Luís.

Los primeros diez años en el periodismo los pasaron con tranquilidad, hasta que llegó el gobierno de Raúl Gárate Legleu, el general, el subsecretario de la Defensa Nacional.

-Llegó Gárate y  lo empezamos a “tirotear” porque era enemigo de Portes Gil, y nosotros éramos portesgilistas.

En respuesta, la gente del Gobernador le prendió fuego una noche a la puerta principal de acceso al periódico, y luego a la maquinaria.

Todo se destruyó.

HORACIO TERAN LES REGALO UNA PRENSA

A los dueños de El Heraldo se les vino el mundo encima, pero no retrocedieron.

-Había rumores de que venía Terán como candidato a Gobernador, y me fui a México a verlo, a platicar con él. Reprobó el incidente y dijo: Si no estamos en tiempos de la Revolución para que hagan eso.

Pero le dijo algo más interesante.

-No se preocupen, yo les voy a regalar una prensa.

Y cumplió con lo ofrecido, dice Don Luis.

-Nos mandó una prensota, alemana, enorme, la que instalamos de inmediato (¿y sabes quién se vino quedando con ella?, pues Gildo R. Garza).

En su estancia en México, Luis fue a ver también al general Sánchez Taboada, quien había vivido en ciudad Victoria, en 16 y Juárez.

-Fui a verlo porque era amigo de nosotros…Censuró mucho el incendio intencional.

Por entonces, Don Lu´Is escribía una columna que se llamaba «Breves Comentarios»

-También era como Raúl, muy “picudo”. Eramos muy “picudos”. Una vez les dije a los diputados que atendieran a la gente de escasos recursos, que no se quedaran en un rezago del desprecio.

Aprovechando sus estancias en México, Lu´Is se puso en contacto con la ANPE. Fue por 1949 cuando le dieron la corresponsalía.

VENDIAN DOS EDICIONES POR DIA

Unico atentado oficial que sufrió El Heraldo de Victoria.

Por entonces solo había otro periódico llamado El Gallito, propiedad de un señor Mancha.

Cuando la época de la Segunda Guerra llegaron a publicar dos ediciones, matutina y vespertina.

Al fallecer Aceves Carmona se acabó el periódico. Don Luís no se quiso hacer cargo.

-Le dije a mi hermana, vamos a regalarles la maquinaria a los muchachos (trabajadores).

-Pero no podemos pagar la renta, me dijeron.

-No van a pagar renta hasta que se encaminen.

Don Luís siguió con su corresponsalía.

Y nos muestra un viejo recorte de periódico, fechado el 25 de febrero de 1964.

-Se encuentra en esta capital la primera avanzada de la campaña presidencial del licenciado Gustavo Díaz Ordaz…

Don Luís se queda allí en su oficina, en su casa, la que tiene una combinación de muebles antiguos y modernistas.

Hace como diez años le entregaron la medalla de plata Plutarco Elías Calles, por sus 50 años de militancia priísta.

Esa medalla también la recibió, en otros tiempos, su cuñado Simón Torres de la Garza.

Y falta responder a algo que usted seguramente usted se estará preguntando:

-¿Cuántos hijos tuvo Luís, si sus hermanos fueron 15?.

-Uno!.

(Entrevista realizada y publicada el 22 de noviembre de 1999)

http://www.janambre.com.mx

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