Dan ganas de llorar: Acarrean la caña en yuntas, como hace miles de años

Mar 21st, 2011 | By | Category: Articulos Destacados

Xicoténcatl.- A muchos de esos hombres apenas se les ve lo blanco de los ojos, y los dientes cuando se ríen.

Lucen quemados por el sol y tiznados y nadie gana el salario mínimo.

Son los cortadores de caña de los ingenios, explotados vilmente por los hombres del dinero, los Sáenz, los dueños de las dos plantas azucareras de la región.

Alrededor de mil cortadores participan en las molientas de Mante y Xicoténcatl, que duran un promedio de 180 días al año; muchos son indígenas provenientes de la huasteca, y otros de la región.

Trabajan rudimentariamente, como hace cientos o miles de años de años, lo mismo los cortes que los acarreos.

Aquí no se paga ni el salario mínimo, y no todos los trabajadores están asegurados.

A las cuadrillas de cortadores se les pagan por tonelada, ya cargada en las carretas tiradas por bueyes.

Es la explotación del hombre por el hombre.

De acuerdo con la información oficial del Gobierno del Estado, Tamaulipas produce en promedio anual de 6 a 8 millones de toneladas de productos agrícolas, correspondiendo a cultivos cúbicos (anuales) el 50% y el resto a cultivos perennes.

Entre los últimos destaca en la entidad la caña de azúcar con aproximadamente 46 mil hectáreas en la zona sur, generando gran cantidad de empleo (90 mil jornales al año) en los municipios de Mante, Xicoténcatl, A. Morelos, Ocampo, Llera y Gómez Farías.

Este cultivo, agrega la información, presenta diversos problemas como bajo nivel tecnológico, limitaciones en áreas bajo riego y recientemente la competencia de sustitutos como la fructuosa.

Otros datos indican sin embargo que el ingenio de Xicoténcatl produce alrededor de 75 mil toneladas anuales de azúcar y cinco millones de litros de alcohol.

Procesa alrededor de 860 mil toneladas de caña por año (en el 2010 se redujo a 640mil).

Mientras tanto, Mante produce un promedio de 70 mil toneladas de dulce, con moliendo 700 mil toneladas de caña.-

Aunque tienen alguna maquinaria (cortadoras), generalmente no se usa porque desperdicia  mucha materia prima y levanta tierra que deprecia la calidad del dulce.

P´OS QUE CHINGA´OS LE HACEMOS!!

A la entrada de Xicoténcatl, antes del poblado El Azúcar, pueden verse las millonarias residencias de los dueños de las dos plantas, los Sáenz Couret. Tienen aeropista privada para sus jets.

Rosendo Ruiz nació en ciudad Victoria, en el Dos y Tres Hidalgo, y su oficio es carpintero.

Como su madre era de esta comunidad, un día la familia se vino a radicar definitivamente a estas tierras.

-No hay suficiente trabajo en la carpintería y tengo que entrarle, indica, mientras machetea con su guaparra.

Para facilitar el corte, los cañaverales son incendiados un día antes de cortar.

Por eso los trabajadores se tiznan todos al efectuar el corte y la carga, y respiran todo el día ese polvo negro que les llega hasta los pulmones.

Los acarreadores de las carretas y guayines ganan por tonelada. La capacidad de sus unidades es de apenas tres toneladas.

En pleno siglo XXI, de la modernización y mecanización, estos hombres siguen utilizando la fuerza de los semovientes para hacer su trabajo… Y vivir.

Al igual que Rosendo, en este corte hay decenas de hombres que no sacan ni para comer.

En el «rebote» se les pagan 50 pesos diarios. Consiste en cortar a raíz de tierra los troncos de la caña, para que vaya renaciendo el «pelillo».

-Oiga, pero ese es inferior al mínimo!.

-Pero que le hacemos!.

-¿Y tienen seguro Social?

-No´mbre!, nosotros andamos aquí y allá. Si acaso tienen son los cortadores.

-¿Y si un día se cortan con el machete?

-Pooos…Que chinga´os hacemos!

Estos hombres renegridos siguen su chamba.

Se calcula que en todo México 80 mil cortadores son explotados cada año por los 61 ingenios que operan.

Los Sáenz tienen tres: Xicoténcatl, Mante y Tamazula, Jal.

Jóvenes y viejos se aprestan a decir ante el reportero la explotación de que son objeto.

Por ejemplo, en esta caña tienen ya ocho días. La dificultad para levantarla es tremenda porque está «acamada».

Nunca les dan incremento por el doble y hasta triple trabajo.

Tampoco pesa lo suficiente para que el corte sea costeable. Además trabajan sin descanso toda la semana, a destajo.

Menos se le pagan a los dueños de las yuntas, que tampoco quieren venir fácilmente.

Los camioneros ni se diga, solo estuvieron el primer día y jamás regresaron. No es conveniente andar gastando en combustible.

Y siguen quejándose más.

Por ejemplo, cuando termina la zafra, al final del ciclo, nadie, ningún cortador ni acarreador reciben una indemnización, un estímulo a su esfuerzo. Eso los mantiene inquietos cada año.

En los cortes, nadie gana el salario mínimo vigente en la región.

Cuando el reportero visita los campos de corte, el ingenio está saturado de cientos de camiones y guayines, falta capacidad de molienda.

Y es que la historia de los ingenios es muy larga, siempre de explotación y de raterismo por parte de los funcionarios federales.

El de Mante entró en operación en 1930 bajo la dirección de Aarón Sáenz Garza y Plutarco Elías Calles, este último Presidente de la República y aquel su colaborador.

Ellos, funcionarios, saquearon los recursos oficiales para poner en marcha la factoría y el distrito de riego, lo cual es otra historia.

El 18 de febrero de 1939 el Presidente Lázaro Cárdenas incautó la empresa y le dio forma de cooperativa para los trabajadores y campesinos.

http://www.janambre.com.mx

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