Cuestión pública

Abr 8th, 2011 | By | Category: Editoriales



Luis Lauro Carrillo.

LA PROPUESTA DE JAVIER SICILIA.


El escritor y poeta, Javier Sicilia, tras el asesinato de su hijo y de seis personas más, propuso al gobierno de Felipe Calderón pactar con las organizaciones delincuenciales para terminar con  la violencia y la muerte de inocentes.

El escritor encabezó una marcha en Cuernavaca y simultáneamente en decenas de ciudades de la republica y del mundo. Fue la movilización la de indignación y coraje por el asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia, ignorándose si este fue victimado por daños colaterales o directos de la delincuencia organizada.

Es comprensible el dolor,  la rabia y la impotencia de un padre  por la pérdida de un hijo,  máxime en las circunstancias ocurridas al vástago de Javier Sicilia. Por lo que la propuesta de pactar con la delincuencia organizada para  terminar con la violencia se explica pero no se justifica.

Es legítimo y humano el sufrimiento  de un padre  que por el fallecimiento de un hijo exprese esas ideas,  pero las mismas no deben obnubilar  a la sociedad con un argumento que carece de sustento jurídico y moral y que atenta contra el estado de derecho.

De la propuesta de Javier Sicilia surgen las siguientes preguntas: ¿Pactar qué? ¿Una amnistía para perdonarles sus delitos? ¿Un acuerdo para permitir actuar en la legalidad, con impunidad y vender sus drogas en establecimientos al público? ¿Dejarles las carreteras puertos marítimos y aéreos para que circulen libremente?

Es entendible que luego del crecimiento exponencial de la delincuencia, la sociedad mexicana trate de buscar salidas fáciles. El desánimo y la frustración son compartidos por millones de habitantes en todo el territorio nacional.

Son miles de víctimas de una política de combate al delito por haber sido diseñada sin estrategias definidas solo con un fin legitimador. Pero una rendición  del estado y un pacto con la delincuencia organizada es muchísimo peor.

De ahí que el gobierno del presidente calderón  merece ser cuestionado  por la escalada de violencia, quien debe tener sabiduría para cambiar de ruta cuando la que seguramente no lleva hacia resultados deseables, pero la idea de que la sociedad trate inducir que el estado pacte  con los delincuentes es una propuesta y claudicación inaceptable.

A la desesperación  generada por el crimen  de Juan Francisco Sicilia  se suman a las estimaciones de Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal quien predice  que faltan siete años para que la violencia comience a disminuir. Dato que puede resultar  realista pero no tranquilizador.

En los hechos la sociedad no desea ni un minuto más de desazón, angustia y miedo. Se oyen voces desesperadas  que lo mismo piden suspender  garantías individuales  y pasar a un estado de excepción, que pactar  con el narcotráfico y dejarlos trabajar. México no debe transitar por ninguna de las dos alternativas.

La tarea y fin más importante del estado es proteger  la vida y la integridad física de sus ciudadanos; por lo que la propuesta de Sicilia para que el estado mexicano abandone  su responsabilidad  de combatir a la delincuencia, es absurda e inaceptable, adema  de ser un camino que nunca  y por ningún motivo se debe de recorrer.

Se trata de tener una sociedad más segura en la que los tres órdenes de gobiernos  sean capaces  de proteger a la sociedad.

En definitiva en lugar de pactos, el estado debería reconstruir el tejido social, cortar el flujo de armas que entran ilegalmente  al país y con herramientas de inteligencia financiera, atacar el poder económico de los carteles y organizaciones delincuenciales, independientemente el crecimiento económico vía  inversión pública y privada y por consecuencia la creación del empleo.de promover.

lucarrso@hotmail.com

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