Cuestión pública

May 16th, 2011 | By | Category: Editoriales

Luis Lauro Carrillo.

EL MERCADO POLÍTICO

El estado democrático como el mercado es una forma de regulación social. El mercado político de intercambio entre gobernantes y gobernados, es una característica  de la democracia real  que se sustenta en el intercambio continuo de productores y consumidores  de poder o viceversa.

En el ambiente de las democracias capitalistas se habla de las relaciones  de intercambio, contrapuestas a las relaciones de dominio, de conflictos  que se resuelven mediante convenios, transacciones, negociaciones, compromisos,  convenciones, acuerdos.

Entre los partidos como entidades públicas y ciudadanos se da el llamado mercado político, mediante el cual el ciudadano está investido como elector de una función pública, se vuelven clientes, transformándose una relación de naturaleza pública  en una relación  de naturaleza privada.

El empresario económico tiene como objetivo maximizar ganancias, en tanto el empresario político  tiene como finalidad maximizar el poder mediante la caza de votos. De ahí que en las democracias del régimen capitalista, en el cual tiene lugar la lucha política, esta  puede ser comparada con el mercado económico.

El estado de acuerdo a la doctrina tradicional  como la unidad del todo, ya no existe, sino como un conjunto de partes, unos junto a otros. De ahí se origina el concepto de partidocracia definida por Joseph Alois Schumpeter como la indebida dominación de las partes sobre el todo, es decir la forma contemporánea del eterno particularismo.

Por eso a nadie sorprende que los partidos políticos si les conviene desde el Congreso de la Unión reformen o establezcan una nueva constitución política.

En la incipiente democracia mexicana las fuerzas políticas son los partidos  políticos, organizados para arrebatarse los votos, para hacerse del mayor número de ellos. Sufragios que son necesarios para la obtención del consenso. De ellos depende  la mayor o menor legitimación del sistema político en su conjunto.

Conforme a la constitución los partidos políticos son entidades de interés público, tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional, para hacer posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder público.

Los partidos son una condición sine qua non de la democracia y la lógica que rige sus relaciones es la lógica privada del acuerdo, no la pública del dominio. Constitucionalmente no existe ninguna alusión de la lógica privada del acuerdo.

El voto de intercambio en oposición al voto razonado es equiparado a una mercancía  que se compra pagando o prometiendo el equivalente a un precio.

Un precio donde el hombre político  es comparado a un hombre de empresa, que recaba de recursos públicos  de los que es capaz de disponer, o de los que hace creer  que puede colocar.

El voto de intercambio está aumentando en la medida en que los electores se corrompen  y los partidos se hacen más hábiles.

No se podría explicar de otra manera  la transformación y la degradación de un sistema multipartidista como el nuestro, con micro partidos, como el PVE, el PT, Convergencia y PANAL convertidos en grupos de presión y de los grandes partidos como el PRI, PAN, PRD integrados por diversos grupos de interés y de presión.

En la sociedad de masas el voto de opinión o razonado es cada vez más escaso. La única opinión real es la de los abstencionistas,  que entendieron o creen haber entendido que las elecciones son un rito  que puede ser pasado por alto  sin causar graves daños.

Aunque para el  mercado político cuenta el número de votos  que un partido puede poner en la balanza, por lo que también cuenta para la conformación de alianzas, de tal manera que sea determinante que un partido pequeño para la formación de mayorías en los congresos, tiene un peso especifico mayor.

En las democracias la masa de ciudadanos interviene activamente en el proceso de legitimación del sistema en su conjunto usando el derecho de voto para sostener a los partidos  y también no ejerciéndolo, influye en el reparto entre las fuerzas políticas  del poder de gobernar.

En los hechos el consenso obtenido por los partidos mediante el voto es una prestación positiva, a cambio de una contraprestación que son elementos esenciales de los contratos.

El mercado político de México empieza a conocer más de cerca los futuros productos políticos de México de cara a las elecciones de 2012.

A saber: Enrique peña Nieto  y Manlio Fabio Beltrones (PRI), Andrés Manuel López Obrador y a Marcelo Ebrard (PRD; PT Y Convergencia), Santiago Creel Miranda, Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero, Alonso Lujambio y Javier Lozano Heriberto Félix y Emilio González (PAN) y los aspirantes a candidatos a diputados y senadores.

En definitiva la fuerza de un partido se mide más que por el número de miembros, por el número de votos que obtiene. Mientras más grande es el número de votos  en el mercado político entre el partido y los electores, mas grande es su hegemonía política y fuerza contractual con otros partidos.

lucarrso@hotmail.com

Twiter: @luiscarrs

Leave Comment

*