Cuestión pública

Jun 13th, 2011 | By | Category: Editoriales

Luis Lauro Carrillo

MUDANZA A LA TORRE BICENTENARIA.

Finalmente la Torre Bicentenaria inaugurada por el ex gobernador Eugenio Hernández Flores desde el 26 de noviembre de 2010 será ocupada gradualmente por la burocracia estatal, tras  seis meses de remodelaciones y correcciones a fallas  técnicas que quedaron evidenciadas en su terminación.

El Subsecretario de Infraestructura, Carlos Bolado Laurent ha señalado que al edificio se le detectaron errores en las puertas de acceso, cableado eléctrico y en las redes de comunicación para internet, aire acondicionado, elevadores, sistema hidráulico  y servicio telefónico, que hicieron  imposible su utilización.

La administración estatal inició la mudanza a partir de ayer de ocho Secretarías a dicho inmueble, con el traslado inicial de Secretaría de Administración; posteriormente el 20 de junio, Secretaría de Obras Públicas y Contraloría; el 29 de junio, la Secretaría del Trabajo; el  4 de julio, la Secretaría de Desarrollo Económico y Turismo.

En la fase dos en el mes de agosto se trasladarán las Secretarías de Desarrollo Rural, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Desarrollo Social y el restaurante.

La “Torre Bicentenaria de Pisa” denominada así por los cuestionamientos generados en la sociedad, en cuanto a tenencia del predio donde fue construida, su costo, fallas técnicas y estructurales, obra inconclusa en la que se invirtió poco más de 600 millones de pesos y que consta de 23 pisos para albergar a 2,500 empleados del Gobierno del Estado.

En cambio el gobierno del Distrito Federal congruente con la situación económica del país, dio marcha atrás a la edificación de su Torre Bicentenario  con una construcción 3800 metros cuadrados y proyectada su edificación  a 70 pisos.

El síndrome de los grandes faraones se convirtió en modelo para presidentes, gobernadores y  alcaldes que pretenden dejar huella y pasar a la posteridad, construyendo al final de sus mandatos obras faraónicas sin importar la situación de crisis que padecen sus pueblos y sus gobiernos, solo para ser recordados, como parte del culto a la personalidad<>  que es propio de las dictaduras.

Por otro lado los vecinos de las colonias aledañas al parque Bicentenario están preocupados por  la torre bicentenaria, consideran que por la magnitud del edificio y demás construcciones podría traer como consecuencia una deficiencia en el suministro servicios de energía eléctrica, agua y drenaje en sus asentamientos.

La torre Bicentenaria concluida y entregada a la nueva administración por el sexenio anterior, tuvo un costo adicional para operar, situación que guarda similitud con la carretera Rumbo Nuevo mal construida por el gobierno de Manuel Cavazos Lerma, que el gobierno  de Tomas Yarrington tuvo que hacer una fuerte inversión para rehacerla, que le costó la libertad a Pedro Hernández Carrizales.

En definitiva, al margen de las responsabilidades de quienes participaron  en el diseño y construcción de  la Torre Bicentenaria, Ciudad Victoria ya cuenta con un edificio que será el signo distintivo propio del estado,  de calidad arquitectónica, destacando su altura y modernidad.

lucarrso@hotmail.com

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