33 años de padecer la epidemia

Jun 20th, 2011 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Rumores van y vienen, que si ya pidieron licencia, que si el desafuero, que si se retiran por motivos de salud.

Parece que todo es cuento, ganas de “moler” de aquellos que quieren ver sangre desde la barrera.

Visitamos el Palacio Legislativo, donde los que conocen de historia dicen que no deben preocuparse los diputados Oscar Almaraz Smer y René Castillo de la Cruz, si es que las circunstancias del “fuego amigo” los llegan a retirar de la nómina.

Pueden caer al bote –como ha sucedido con otros-, pero al final quedarían libres de culpa y con su nombre en alto.

Es evidente que en los próximos cinco años y medio estos jóvenes no tienen futuro político, pero en los últimos cien años nadie ha sido condenado por venganzas.

El último “salado” fue Juan Genaro de la Portilla a quien sus colegas le dieron puntilla el 21 de diciembre de 1994.

Dicho por el propio Genaro, su “delito” fue ofrecerle carne blanca al Gober de entonces, pero le salió varoncito (árbol que nace torcido).

Estuvo un año mascando (masticando) barrote pero salió libre de toda culpa (peculado).

Y bien, el 19 de diciembre de 1935 (a los políticos parece gustarles ese mes para cometer sus trapacerías) el legislador Pablo Orozco, de Tampico, fue desaforado por sus colegas para darle bote.

De inmediato promovió amparo ante un Juzgado de Distrito (del Ramo Civil del estado, en funciones).

Más tarde se fue hasta la Supremas Corte que resolvió un año después, el 18 de diciembre de 1936, con la siguiente resolución:

-La Justicia de la Unión ampara y protege al C. Pablo Orozco, en el juicio contra actos de esa H. Legislatura y del C. Gobernador.

Finalmente fue reinstalado el 30 de diciembre de 1936, por lo que solo alcanzó a cobrar un día más de dietas (la legislatura terminaba el 31 de diciembre de ese año). Pero el tipo ganó y se fue con la frente en alto.

Amado Ramírez, de Nuevo Laredo, quien era el presidente del Congreso, renunció en plena sesión el 19 de diciembre de 1935 por enfrentar “juicio criminal”.

La sesión tuvo que continuarla el suplente, Rafael Villarreal, y todos felices y contentos.

A los siguientes meses, la Comisión de Gran Jurado resolvió que no era procedente el desafuero.

Concepción Gómez, fue desaforado el 17 de enero de 1936 por denuncia del ayuntamiento de Soto la Marina. Tenía un año de no presentarse a las sesiones. Su suplente, Cruz Medina, también fue echado.

Regresando a los tiempos actuales, este lunes sesionó la Comisión Permanente presidida por el legislador jaibo Gustavo Torres Salinas.

La reunión apenas duró once minutos y fue la primera en su tipo a la que tiene acceso la prensa, en la historia de Tamaulipas.

Hay que reconocer que la apertura se le debe a la actual presidenta de la Coordinación Política, Guadalupe Flores Valdez, quien ha demostrado que con transparencia las cosas se pueden hacer de mejor manera.

En menos de seis meses Doña Lupana ha logrado lo que no se había hecho en 91 años (historia de la Constitución Estatal vigente), como eso de abrir la representación en la Coordinación Política a todas las corrientes (partidos) hacia el interior del legislativo.

Hoy, todo el “chiquitiaje” tiene cuando menos voz en el órgano de gobierno del Congreso.

Las Comisiones también ya pueden reunirse públicamente, cuando en los trienios anteriores era casi un delito grave que concurriera la prensa.

Por el liderazgo del Congreso han concurrido individuos soberbios, cerrados al diálogo y la concertación con las oposiciones y hasta mujeres menopáusicas.

En esta sesión de la permanente no hubo asuntos trascendentes.

Luego de los trabajos, los legisladores rindieron homenaje y entregaron reconocimientos a los jóvenes tamaulipecos que resultaron ganadores en la Olimpiada 2011 (encuentros en Yucatán).

A nivel nacional, nuestra tierra quedó en  el lugar número 13, algo que nunca se había logrado en la historia deportiva, y eso habla del esfuerzo del jefe del Instituto del Deporte, Enrique de la Garza Ferrer.

Pero volviendo con el historiador del Congreso, dice que en aquellos años había más tranquilidad en las sesiones, no era tanto el “animalero” de representantes.

El mal comenzó a llegar con los “pluris” que han crecido como epidemia.

En 1928 había siete diputados; ahora son 36. En aquella época cobraban por sesión; ahora es un sueldo permanente, aunque no trabajen.

Todo marchaba bien. Durante 37 años cobraron los mismos diputados.

El asunto se descompuso a partir de 1965, cuando le Gober Praxedis Balboa incrementó de siete a nueve el número de escaños… Y de ahí pa´l real!.

En menos de diez años, 1977, ya teníamos 14 diputaditos (lo doble).

La epidemia nació el 24 de agosto de 1978 cuando el Congreso autorizó la entrada de los primeros cinco plurinominales (tenemos 33 años con la “enfermedad”.

Cinco años más tarde los dipus de mayoría ya son 15, y para 1989 crecieron a 19 y siete de las regaladas.

Pero mejor dejemos eso y digamos que en los próximos días un alcalde de la zona árida tendrá problemas muy serios, dado que uno de sus hermanos violó a una monjita.

El problema se agrava porque la religiosa es francesa y ya intervienen representantes de aquel país.

El espacio se acaba por lo que luego daremos detalles.

http://www.janambre.com.mx

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