Entre comillas

Jul 18th, 2011 | By | Category: Editoriales

Por;  José Luis Ávila.

LOS ULTIMOS TRES AÑOS DE VILLA

1.- Doroteo Arango, mejor conocido en la Historia de México como Francisco Villa, cumple este 20 de julio 88 años haber sido asesinado victima de una emboscada en Parral, Chihuahua; se han escrito muchos libros sobre su vida pero se considera que la mejor biografía de este personaje inabarcable, fue la redactada por el escritor Frederick Katz.

En una entrevista que un diario nacional le hiciera a Guadalupe Villa Guerrero, precisamente nieta directa del Centauro del Norte, se describe que este se preocupo más por la educación de la niñez y el cuidado de sus hijos, durante sus tres últimos anos de vida, en la Hacienda del Canutillo, en Durango.

La Historiadora y nieta de Francisco Villa advierte que se han escrito varios libros que han hecho mucho daño al personaje, y sin mencionar el lado positivo de Doroteo Arango- nombre de pila del caudillo-, “no quiero decir que no cometiera errores, pero hay que tomar en cuenta que el país estaba en guerra, y la guerra siempre saca lo peor de los hombres.

Ella cuenta con un libro muy interesante titulado los últimos tres años de Villa, donde narra la vida del general en la Hacienda del Canutillo, la cual le fue entregada por el Gobierno de Adolfo de la Huerta, luego de conseguir el armisticio. Así, acrecentó su familia y se hizo cargo de sus hijos, entonces la educación se convirtió en una de sus primeras preocupaciones.

Cuando Villa llego a su Hacienda estaba completamente en ruinas y aun con las huellas de un combate registrado poco tiempo antes, y el zacate había crecido tanto que junto con los arboles daba el aspecto de un panteón abandonado, pero con su voluntad y energía comenzó la reconstrucción.

En poco tiempo estaban las presas desazolvadas y listas para irrigar las llanuras desoladas, que de inmediato fueron sembradas y convertidas en campos llenos de vida y producción. Después de recuperar la hacienda, Villa emprendió la tarea de reunir a sus hijos a fin de cuidarlos y atender su educación, narra Guadalupe Villa.

Platica que Villa llego a Canutillo con sus hijos Micaela y Agustín, después recogió en Ciudad Guerrero, Chihuahua, a Octavio, hijo de Guadalupe Coss padre de la historiadora, luego arribaron Juana María y mas tarde Celia, cuyas madres habían fallecido, pero a la tienda también acudieron las mujeres del general como Soledad Seanez con su hijo Antonio, de solo ocho meses de edad y posteriormente, se sumo Austreberta Renteria, con quien Villa concibió dos hijos mas.

Y mientras se construía la escuela del lugar, porque la educación fue una de sus prioridades, contrato a la maestra Magdalena Bueno para que se hiciera cargo de instruir a sus hijos.

La Historiadora perdió a su padre, Octavio, cuando tenia 11 años de edad, pero recuerda cuando el le contaba como Francisco Villa lo enseño a nadar y montar a caballo, “con sus hijos muy pocas veces manifestaba su carácter explosivo, públicamente conocido; no obstante tener reglas estrictas. Villa fue un padre amoroso”.

La escuela de Canutillo era limpia, de buen tamaño y estaba pintada de blanco. Su mayor orgullo fue el plantel Felipe Ángeles, que de acuerdo con un testigo presencial, fue la primera escuela de concentración que se estableció en Canutillo, a la que acudían 250 niños de Torreón de Cañas, Torreoncillo, La Hacienda, Carreteña y Las Nieves, porque los menores de los alrededores se reconcentraban en la hacienda y vivían en las casa de sus compañeros; se les daba alimentos, vestido y calzado.

El caudillo sabio por la prensa que los profesores se morían de hambre mientras muchos militares estaban ricos. Pero en Canutillo logro que los profesores y estudiantes estuvieran contentos.  Los instructores recibían un sueldo de 10 pesos diarios y el director 12, a cargo del Gobierno Federal, en tanto que la hacienda les proporcionaba casa, comida y lavado de ropa además de armas para cazar.

Otra virtud que ve la historiadora en el personaje es no haber sucumbido al alcoholismo; ella advierte que posiblemente Villa fue hijo de alcohólico y por eso tal adicción le causaba tanta aversión.

Aunque para ello ser nieta de Villa ha significado una doble responsabilidad, como historiadora, asegura que su encuentro con el personaje histórico fue agradable; si bien no estudio esta disciplina por el caudillo, porque su encuentro con el se dio después de iniciar su carrera, si ha resultado un reto abordarlo.

“Yo trato de ser lo mas objetiva que puedo, pero también es mi abuelo, y es un personaje histórico, y como tal hay que estudiarlo; me he metido a muchos archivos y puedo asegurar que el personaje es muy interesante pues se siguen descubriendo nuevos aspectos tanto de Villa como de la Revolución Mexicana, que por su complejidad tienen mucho de donde cortar”.

Francisco Villa pasó los últimos tres años de su vida en Canutillo, hasta que fue asesinado en Parral, Chihuahua;  hasta el escritor Armando Domínguez Mendoza, quien vive en esta capital de Tamaulipas, describe en su libro “Vida, Hazañas y muerte de Pancho Villa”, que el caudillo tenia gestos de una gran persona como aquel hecho en el cual llego adoptar 300 hijos, cuando estuvo en 1914 en la Ciudad de México, y eran niños de la calle que vivían condiciones difíciles, “gesto que nunca se la ha reconocido”.

Sobre todo porque a Villa no lo podían ver los descendiente de la burguesía, porque les pego muy fuertes a los caciques, a los terratenientes y sobre todo al padre suyo que no lo quiso reconocer como su hijo, quien fue un judío alemán de nombre Luis Germán, pues esta persona abuso de su madre. “Por ello el odio de Villa en contra de los terratenientes de aquella época”.

El asesinato de Villa fue porque en 1923 estaba en la presidencia Álvaro Obregón y esta jamás le perdono haber perdido el brazo en la batalla de Celaya, por eso había una gran rivalidad fuerte y mas porque venia una secesión presidencial, donde se preparaba a Calles para que llegara nuevamente a la presidencia y mas tarde se modificara la Constitución para que entrara Obregón quienes fueron los autores intelectuales del asesinato de Pancho Villa incluyendo, dice el escritor Domínguez, con pena y todo a un Tamaulipeco nada menos que Emilio Portes Gil, quien jugo un papel muy importante en el crimen junto con el General Francisco Roque Serrano.

Son 88 años de aquel asesinato y Villa tal vez por su imagen de mujeriego, bandolero y asesino, poco abordado por la Historia,  aun no le ha llegado la justicia ni su perfil humano ha sido tomado en cuenta porque la Historia la hacen los ganadores. Correo electrónico; joseluis_avila_2@hotmail.com

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