Abandonada y triste la primera casa de Escandón… No se invierte ni en un letrero

Jul 31st, 2011 | By | Category: Nota del día, Reportajes

Llera de Canales, Tamaulipas.- En esta tierra, tres leguas al poniente de la cabecera municipal, José de Escandón y Helguera fraguó la colonización de la Costa del Seno Mexicano, hoy Tamaulipas.

Ahí permaneció por espacio de un año y construyó toda una fortaleza, la  primera que realizó en tierras tamaulipecas.

Se le conoce como rancho Real de Guadalupe, pero dicho lugar está abandonado y triste, olvidado por las autoridades estatales y municipales, que no han colocado un solo letrerito de que es una obra del colonizador.

Transcurren años sin que se pare un visitante, un turista interesado en admirar los vestigios de nuestra cultura.

La demagogia oficial comenzó en 1997 cuando las autoridades obligaron a los dueños del rancho a donar una parte para “hacer turístico” el monumento histórico escandoniano.

Desde entonces nadie se para y menos los funcionarios de Turismo del Gobierno del Estado.

Si los habitantes de Santander Jiménez defienden que su pueblo fue la primera capital de Tamaulipas, los de Llera también lo hacen.

Dice la historia que Don José pisó por primera vez tierras de Llera el 26 de enero de 1747.

Vino en son de reconocimiento, entró por Tula continuó por Jaumave y llegó a Llera siguiendo la línea del río Guayalejo.

Luego siguió hacia el norte, antes de avanzar en la gran empresa que le había sido encomendada y que ganó en una subasta pública: La conquista y el reparto del botín llamado Cosa del Seno Mexicano, o Tamaholipa.

Para protegerse de la acción de los rebeldes, los aborígenes, construyó un edificio de varias habitaciones y caballerizas, además del santuario en que oraba (católico).

Le denominó Real de Guadalupe, como dice la historia, y desde aquí inició la exploración del Seno para entrar en su momento y exterminar a los aborígenes.

El Seno se le llamaba a la porción desde el río Pánuco al norte que, 250 años después de la llegada de los españoles, no habían podido conquistar.

Todo luce abandonado y, en lugar de alguna restauración, las viejas paredes cada vez se derrumban.

Dicen los propietarios, la familia Echavarría, que tiene años que no se para algún técnico del Instituto de Antropología e Historia de Tamaulipas, aunque está confirmado que la edificación fue realizada por Escandón y su gente.

De ahí partió su aventura y el 25 de diciembre de 1748 fundó Llera, con sus respectivos planos y nombrando autoridades y dejando a colonos para trabajar la tierra y criar animales domésticos.

El espacio es una pequeña joya a orillas del Guayalejo, donde hasta hace poco había las caleras donde se elaboró parte del material para el edificio.

Durante la administración del alcalde Raymundo Hernández García, en diciembre de 1997, este consiguió que los dueños del predio donaran cinco metros a la redonda de la casa y se construyó un obelisco.

Se pensó en un “centro turístico” pero hasta ahí… Solo se pensó.

Del edificio solo quedan parte de las paredes que, como toda construcción de la época, deben medir un metro con 30 centímetros de espesor. El techo fue de terrado, o sea tierra sostenida por viguetas de madera. Un solo piso.

Dicen los dueños que por los alrededores había las calderas en que fue fabrica la cal con arena que se utilizó. Las piedras fueron traídas del Guayalejo a unos cuantos metros.

Mientras la demagogia oficial sigue su curso, la primera casa de Don José de Escandón es destruida por las inclemencias del tiempo.

Se presume que desde ahí, el Conde de la Sierra Gorda elaboró los planos y proyectos para fundar los primeros 22 pueblos de lo que hoy es Tamaulipas.

NADIE PROPORCIONA INFORMACION

En las guías oficiales de Turismo no hay siquiera la mención de la vieja casona y menos una orientación para llegar.

Los últimos alcaldes, que incluye al actual, Mario Alberto Ortiz Cano, se han olvidado de pedirle a Turismo del Estado algún recurso para conservar dicha joya histórica.

No es fácil llegar a Real de Guadalupe. Hay una distancia aproximada de ocho kilómetros desde la cabecera entre una multitud de veredas que van y vienen hacia el Guayalejo, y no hay siquiera un anuncio de orientación.

Casi un año después de su primera visita, Escandón regresó por la misma ruta que había seguido en la supervisión y fundó el pueblo de Llera.

Como sabemos, le puso así para perpetuar el nombre de su segunda esposa, Josefa de Llera y Ballas.

Llera sigue en el mismo lugar en que fue proyectada por Escandón el 25 de diciembre de 1748.

Llegaron entonces 67 familias y 13 soldados que hacían un total de 257 personas. El mando político y militar de la primera villa le fue conferido al capitán José de Escajadillo, lo que desempeñó con dignidad y bravura, ante el asedio de los indígenas.

Escandón seleccionó como lugar para fincar el nuevo pueblo un paraje cercano al Guayalejo, donde ya existían vestigios de un primitivo asentamiento humano, según las barracas indígenas y unas milpas abandonadas.

Concluida la fundación y dejando a sus autoridades, el conquistador siguió hacia el norte y  el uno de enero del año siguiente fugó Guemes.

http://www.janambre.com.mx

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