Entre comillas

Nov 20th, 2011 | By | Category: Editoriales

Por;  José Luis Ávila.

RELATOS OCULTOS DE PANCHO VILLA

1.-  En la Historia de la Revolución Mexicana, quedaron muchos pasajes de su vida y desarrollo un tanto olvidados y fuera de cualquier contexto de quienes la escribieron, y mas  por su institucionalidad no la dieron a conocer; sin embargo escritores y periodistas, entre otros, poco a poco han empezado a dar a conocer, mediante sus escritos,  ejemplos de  interesantes anécdotas, insisto,   poco conocidas del Centauro del Norte llamado  Francisco Villa.

Y hoy ante un aniversario más de nuestra Revolución Mexicana se recopilaron hechos interesantes jamás relatados, nos dimos a la investigación y encontramos estos relatos interesantes. Fue un hecho sucedido en Parral, Chihuahua, durante el mes de marzo pero de 1917,  el Centauro del Norte después de disfrutar de un baño de vapor en Baños “El Diamante”, solicitó que un peluquero le rasurara su abundante y cerrada barba.

Y según el relato; Villa empezó a hacerle preguntas al peluquero cuando llevaba media cara rasurada: ¿Peleó Usted en Parral contra los gringos? -”No señor”, contestó el peluquero, ¿y porqué no siguió el ejemplo de sus hermanos? cuestionó Villa de nuevo, -”verá Usted Señor, no me metí en la bola porque tenía que comer-, respondió el peluquero.

Villa muy enojado se levantó con la cara llena de jabón y tomando la sábana que tenía enrollada al cuello persiguió por el patio al peluquero pegándole en la espalda.

El hombre continuó su huida por la calle dando espantosos aullidos mientras que la gente que lo veía casi morían de la risa; José Ma. Jaurrieta, su secretario, terminó de rasurar a Villa que repetía constantemente: ¿Oyeron lo que dijo?

No peleó por su Patria porque tenía que ir a comer… ¡Desgraciado!

Ese mismo año, también en Parral, las tropas del Gral. Francisco Murguía, después de la batalla de Estación Reforma, persiguieron a los villistas hasta Parral donde Villa se dio cuenta de que no podría salvar los trenes traídos de Torreón, y tomó la decisión de entregarlos al pueblo, para ello,  invitó a la ciudadanía aquedarse y llevarse lo que quisieran sin ningún pago.

En media hora el patio de la estación se llenó de  carros tirados por mulas, caballos y burros, gente con cubetas, cajas y todo lo que pudiera servirle para transportar mercancías.

Villa vio con asombro como el pueblo de Parral descargó en seis horas todas las mercancías que sus hombres habían cargado en tres días: Harina, azúcar, sal, jabón, mantas y otros objetos, incluidas todas las camas del hospital de Torreón.

La presencia de la gente pobre no sorprendió a Villa, pero si la gente rica enemiga de la revolución, que al grito de ¡Viva Villa! se aprovechó del botín.

Ha propósito de la gente rica de Parral, en una ocasión Villa ordenó que por cada dos hombres ricos de la población se capturara al menor de la familia, así fueron concentrados alrededor de 200 hombres que fueron encerrados en un corralón, y ordenó que solamente se les proporcionara carne y costales de maíz para que comieran, la carne estaba revolcada en cenizas y de “esquites” como comían los pobres.

Al principio los prisioneros se negaron a comer, pero dos días después el Gral. Villa contemplaba muy serio a esos hombres que no querían comer devorando los alimentos. Después de la lección de humildad que les dio y al abandonar Parral, ordenó que fueran liberados.

La División del Norte de Francisco Villa, había tomado dos veces a sangre y fuego Torreón, que en 1914, era uno de los más importantes centros de comunicación y abastos de la parte norte de la República.

Los Dorados de Pancho Villa, que fueron su escolta personal, no le sirvieron desde el inicio de las hostilidades, como se ha mencionado equivocadamente, porque su creación tuvo lugar casi al final de la lucha contra el ejército de Victoriano Huerta.

La creación de los Dorados no fue idea de Francisco Villa sino de uno de sus generales y el nacimiento de la famosa corporación tuvo lugar en Coahuila y en Torreón.

Después de la batalla de Paredón y preparándose la División del Norte para atacar Zacatecas, el general Francisco Villa no tenía mayor preocupación que la de destruir a su enemigo Victoriano Huerta.

Era tan manifiesto su propósito, que se entregó por completo a la organización de su cada vez más poderosa División del Norte.

Así se prepararon en Torreón sus tropas para pasar revista el 9 de junio de 1914. A su contingentes militar se suman nuevos cuerpos independientes recién organizados que desfilan ante el general Villa, las tropas de las nuevas brigadas: La Chao, la Bracamontes, la Segunda Villa, la Guerrero y los Cazadores de la Sierra, también pasan revista las brigadas veteranas recién cargadas de municiones y reorganizadas. Ese mismo día, Villa pasó revista a la brigada Cuauhtémoc en la alameda de Torreón, brigada que estaba al mando del general Trinidad Rodríguez.

Se dice que cuando Villa la vio, le gustó, porque llevaban uniformes tipo cazadora y lucían sombreros texanos y al hacer alto, se podían apreciar unos listones con la leyenda “Brigada Cuauhtémoc.

“Escolta de Trinidad Rodríguez. Dorados”. Villa preguntó de quién era esa escolta y el general Rodríguez respondió: “Es mía mi general”. Después de felicitarlo, le expresó sus deseos de que esa escolta pasara a formar parte de su cuerpo general y como su escolta personal.

Así nació la famosa escolta de Los Dorados de Villa, como un cuerpo de hombres escogidos y entrenados para la guerra por el mismo Villa y que tendría su prueba de fuego en la legendaria batalla de Zacatecas.

Se dice que el general Rodríguez planeó formar otro cuerpo similar a los Dorados, llamándolo los Plateados, pero murió el 23 de junio de 1914 en la batalla de Zacatecas, nueve días después de que nacieron los famosos Dorados de Villa en Torreón, a quienes se les recuerda en este mes de la Revolución Mexicana. En otra seguimos Ok

2.- Ya para el cierre y dándole vuelta a la pagina de nuestra gesta revolucionaria; creció fuerte el rumor que el la Dirección General del COBAT, en esta capital, se encuentra todo un grupo de auditores desde hace algunos días realizando su trabajo de investigación nada menos que a un buen grupo de personas encargados de manejar los recursos económicos  de este Colegio de Bachilleres, pues al parecer  existen una serie de irregularidades y por el desvío de estos dineros, y al parecer todos los reflectores iluminan a una persona de sexo femenino llamada Verónica Marroquín, pero también a uno de los contadores de apellido Perales.

Dícese, como diría mi compadre Jorge Rodríguez, que existe una lista grande de involucrados,  hasta se presume que para este mes de noviembre bien podría tronar la bomba, ya que estamos en el mes de la revolución, y una buena cantidad de empleados desleales al actual director, corren el riesgo de causar  baja; así las cosas por aquel lugar. Ya veremos resultados. Correo electrónico; joseluis_avila_2@hotmail.com

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