La hora de todos

Nov 24th, 2011 | By | Category: Editoriales

Por Víctor Contreras

El País de Uno, “la triste tristeza de muchos…”

Como todos sus análisis desgarradores de los males de este país, en su nuevo libro, “El país de uno”, Denise Dresser hace una revisión de la historia reciente de México.

Ningún actor ni institución pública se salvan.

En su libro, en sus análisis se lleva parejo: sindicatos, partidos, empresarios recurrentes cono Carlos Slim, de quienes se queja por su inadaptación “a las exigencias de un contexto democrático”,y por el contrario, se resisten al cambio y a la rendición de cuentas como el SNTE.

Como dicen en el rancho, se lleva melgas y se refiere la negativa de los partidos a aceptar el recorte presupuestal; los empresarios no quieren competencia, y por contrario se sienten con derechos a los privilegios fiscales tan solo por dar empleo y “mantener el sistema democrático” de este país.

Las siguientes citas textuales son por demás indemostrables e irrefutables, pues no hay nada que quitarle ni ponerle, además que retratan de manera fiel y fidedigna, la realidad política y social de nuestro México, sin olvidarse de la corrupta, abyecta y linchadora prensa

(…) Por un lado existe una prensa crítica que denuncia; por otro, proliferan medios irresponsables que linchan. Por un lado hay un federalismo que oxigena; por otro, hay un federalismo que paraliza. Por un lado hay un Congreso que puede actuar como contrapeso; por otro, hay un Congreso que actúa como saboteador. El poder está cada vez menos centralizado pero se ejerce de manera cada vez más desastrosa. México pasa del despotismo al desorden; del predominio priista a la democracia dividida; del presidencialismo omnipotente a la presidencia incompetente; del país sin libertades al país que no sabe qué hacer con ellas. El país de la democracia fugitiva. El país de la violencia sin fin”.

“(…)¿Por qué no nos modernizamos a la velocidad que podríamos y deberíamos? Algunas respuestas: por el modelo educativo y la corrupción, y por un sistema político erigido para que todo eso no cambie; para que los privilegios y los derechos adquiridos se mantengan tal y como están”.

(…) México se volvió rico y lleva cuatro décadas gastando mal su riqueza. De manera descuidada. De forma irresponsable. Usando los ingresos de Pemex para darle al gobierno lo que no puede o quiere recaudar. Distribuyendo el excedente petrolero entre gobernadores que se dedican a construir libramientos carreteros con su nombre. Financiando partidos multimillonarios y medios que los expolian. Dándole más dinero a Carlos Romero Deschamps que a los agremiados en cuyo nombre dice actuar”.

“ (…) Gracias al PRI, el narcotráfico se infiltra en el Estado y se enquista allí. A partir de la década de los ochenta, el negocio de la droga comenzó a crecer y lo hizo con protección política. Con la complicidad de miembros de la Policía Judicial Federal y agentes de la Dirección Federal de Seguridad. Con la colusión de gobernadores como Mario Villanueva y otros dirigentes priistas de narco-municipios y estados fronterizos. Cuando los panistas llegan a la presidencia encuentran un Estado rebasado, se enfrentan a autoridades estatales cómplices, se topan con policías infiltradas, apelan a procuradurías indolentes. Hoy los priistas culpan al gobierno panista de aquello que ellos mismos engendraron”.

Duros los análisis de Denisse Dresser.

A la familia Salinas de Gortari, los hace pedazos y lo menos que les dice es que con su regreso al poder, quieren limpiar su nombre y el de la familia.

Y como la corrupción es compartida pero nunca castigada, de crímenes sin sanciones, de políticos y ex gobernadores impunes y las procuradurías exoneran, así es nuestro México.

Así es “El país de uno”, donde hay muchos intereses que proteger, negocios que cuidar, irregularidades que tapar, cuentas bancarias que esconder y pactos que preservar.

“(…) El gran error del pan ha sido tratar de operar políticamente dentro de la estructura que el PRI creó, en vez de romperla. El gran error del pan ha sido creer que podría practicar mejor el juego diseñado por el PRI, en vez de abocarse a cambiar sus reglas. El gran error ha sido emular a los priistas en vez de rechazar la manera de hacer política que instauraron”.

Además de otros temas, no pudo evitar lo del narco y al respecto dice:

(…) “Con la complacencia y la complicidad de las autoridades –civiles, policiacas, militares– el narcotráfico ha convertido al país en una potencia de producción, venta, distribución y exportación de estupefacientes. Desde Tijuana hasta Cancún, desde Reynosa hasta Tapachula, los cárteles imponen sus propias leyes, cobran sus propios impuestos, instalan sus propios gobiernos. La ‘ridícula minoría’ ha logrado poner en jaque a la impotente mayoría. México no puede ser catalogado como un Estado fallido, pero se ha convertido —en ciertas franjas del territorio nacional— en un Estado acorralado”.

El país de uno, es un libro impostergable de leer, necesario en sus consultas.

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