MCL y la carretera “Rumbo Nuevo”: El olor a corrupción no se le quita

Feb 29th, 2012 | By | Category: Articulos Destacados

(SEGUNDA PARTE)

Cd. Victoria, Tamaulipas.- El olor a corrupción no se le quita. A corrupción del cavacismo, a Pedro Hernández Carrizález y socios que no pagaron con cárcel los delitos que cometieron.

Cavazos y su gente gozaron de la protección de su sucesor, Tomás Yarrington Ruvalcaba.

Pese a que el 24 de noviembre del 2000 fue capturado Hernández Carrizález, un año después salió absuelto de todo delito.

La carretera Victoria-El Chihue, mejor conocida como Rumbo Nuevo, fue reinaugurada el diez de octubre del 2003, o sea cuatro años después de la salida de Cavazos.

Fue (sigue siendo) la carretera más cara del mundo en su construcción. Se gastaron un promedio de dos mil millones de pesos, es decir, un promedio de 50 millones por kilómetro cuadrado.

El Gobernador Cavazos le metió mil 200 millones y Yarrington 800 adicionales para poder hacerla funcional, útil.

Permaneció casi cinco años cerrada, después de la primera “inauguración” hecha por el propio MCL.

La obra había comenzado en 1995 como la más grande y majestuosa del sexenio cavacista, y al final resultó el más grande desastre: Sus técnicos no pudieron con la sierra.

Se le  conoció, se le conoce como “carretera de la corrupción”.

En la construcción de la segunda etapa, hubo una aportación estatal de 601 millones 821 mil pesos.

Según el programa de utilización de equipo de la SEDESOL, esta etapa se iba a realizar del 20 de agosto de 1997 al 25 de octubre de 1998.

Por ende se inició sin que existiera la autorización de la SEMARNAP, sin encontrarse en el presupuesto, sin el proyecto ejecutivo,  sin estar incluida en el programa de inversión, sin las licitaciones que ordena la Ley, sin la capacidad técnica y ni los elementos necesarios para ejecutar una obra por administración directa.

En consecuencia, el ejecutivo ordenó el desvío de recursos a favor de la Secretaría de Desarrollo Social a fin de que se siguiera la construcción de la carretera. En el presupuesto erogado en esta etapa existen irregularidades.

Por la depreciación y el mantenimiento de la maquinaria propia, diesel, gasolina, aceites, llantas y operación se erogaron 224 millones 312 mil pesos, es decir, casi la mitad de la obra se utilizó en ese rubro.

– En la tercera se desviaron 153 millones 406 mil pesos, habiéndose recibido los recursos el día 2 de diciembre de 1998, conteniendo en su anteproyecto la renta de maquinaria, gastos de refacciones, gasolina y la excavación de material “c”, sin embargo, se desembolsaron 85 millones de pesos en maquinaria (renta, combustible, refacciones), es decir, 75 por ciento de los 153 millones.

– En la cuarta etapa se desviaron 244 millones 869 mil pesos, la cual inició a finales del año 1998, habiéndose destinado para refacciones de maquinaria, gasolina, diesel, grasas, lubricanes, llantas y traslado de la cantidad de 147 millones 567 mil pesos, o sea mas de la mitad de lo presupuestado.

Ahora bien, la suma de las anteriores cantidades nos da como resultado que en el año de 1998, se gastó por conducto del Gobierno del Estado para la construcción de la carretera Rumbo Nuevo, mil 278  millones 849 mil pesos.

A la citada cantidad hay que agregarle 367 millones 226 mil pesos por concepto de deuda de la obra, lo que a se refrenda con la información de a Secretaría de Fianzas y Administración.

Luego entonces, existe un sobregiro presupuestal y en consecuencia un desvío de recursos públicos por conducto de la administración de MANUEL CAVAZOS LERMA.

Lo anterior es así, debido a que en el rubro de obras públicas en el Presupuesto de Egresos del Estado para le año de 1998, se destinó la cantidad de mil 142 millones de pesos.

En otra palabras, en una sola obra se rebasó el monto presupuestado por el poder legislativo para todas las obras públicas del estado.

Si tomamos en cuenta las demás obras que realizó la administración, el desvío de recursos lo es una cantidad mayor.

Además, los suscritos consideramos que por la importancia relativa de la obra, amerita comprobación por el Congreso para realizar el gasto correspondiente.

– En los meses de enero y febrero de 1999, no obstante la inversión multimillonaria y el pago de más de 30 millones por concepto de supervisión de la obra, la carretera Rumbo Nuevo sufrió varios derrumbes de miles de toneladas de piedra en diversas zonas, destruyendo varios tramos importante de la obra, incluso un puente, ocasionando que la misma sea intransitable.

USO INDEBIDO DE ATRIBUCIONES

Los hechos señalados con anterioridad, figuran el delito de uso indebido de atribuciones y facultades contemplado por la legislación penal del estado en su artículo 222,que es del tenor literal siguiente.

ART. 222.-  Comete el delito de uso indebido de atribuciones y facultades:

I.- El servidor público que dolosa e indebidamente: a) Pague, realice o contrate obras públicas, deuda, adquisiciones arrendamientos, enajenaciones de bienes o servicios o colocaciones de fondos y valores con recursos económicos públicos.

III.- El servidor público que teniendo a su cargo fondos públicos, les de a sabiendas, una aplicación pública distinta de aquella a que estuvieran destinados o hicieren un pago ilegal.

En el presente asunto, la Secretaría de Hacienda destinó recursos públicos a un fin distinto al que le fueron encomendados, al otorgárselos al secretario de Desarrollo Social, quien a su vez con el ejecutivo desviaron recursos de la administración pública para la construcción de la carretera Rumbo Nuevo, sin que estuviera aprobada en el presupuesto de egresos de los años 1997 y 1998

sin que existiera un proyecto ejecutivo, sin que estuviera incluida en el programa de inversión, sin que se realizaran las licitaciones que ordena la Ley y sin tener autorización de la SEMARNAP.

Además, dichos servidores públicos aparentaron gastos sobre conceptos inexistentes y o sobreprecios muy elevados a los que normalmente se pagarían, configurándose el delito contemplado en el artículo 222-III del Código Penal.

Asimismo, el arquitecto Pedro Hernández Carrizález y el ejecutivo otorgaron, realizaron y contrataron la citada obra pública en forma indebida y dolosa, al no estar contemplada en el presupuesto, no obstante su importancia, sin que existiera un proyecto ejecutivo y los estudios necesarios.

Sin estar incluida en el programa de inversión, sin las licitaciones que ordena la Ley, aplicado fondos públicos en forma distinta a la que fueron destinados.

Inclusive, sin la autorización para la construcción de la carretera por conducto del Instituto Nacional de Ecología, dirección General de Ordenamiento Ecológico e Impacto Ambiental, de la SEMARNAP, la cual fue recibida por el Gobierno del Estado hasta el día 19 de enero de 1998.

Además, dicha obra no podía ser ejecutada por administración directa por conducto del Gobierno y la SEDESOL, ya que no poseían la capacidad técnica y los elementos necesarios para tal efecto.

http://www.janambre.com.mx

Leave Comment

*