¡Aquí estamos!

Mar 26th, 2012 | By | Category: Editoriales

“Vino, Vio y fue vencido…”

Lic. francisco Javier Álvarez de la fuente

alvarezfj.2@gmail.com

Estoy gratamente impresionado por el recibimiento que nuestro pueblo ha dado al papa Benedicto XVI en Guanajuato. ¡Ese es nuestro pueblo! Un pueblo cálido, hospitalario, respetuoso, pero sobre todo un pueblo católico, cercano al papa y a sus obispos.

Es un pueblo que no conocen muchos políticos; un pueblo que no quieren reconocer los legisladores; un pueblo que menosprecian los críticos anticlericales, porque no viven cerca de nuestra gente, sino en sus escritorios y en sus imaginaciones, en sus complejos y amarguras.

Ha sido impresionante el recorrido de 34 kilómetros entre el aeropuerto y la ciudad de León. Son multitudes incontables, entusiastas e incansables, sacrificadas y deseosas de expresar su adhesión al Sucesor de Pedro.

A pesar de que las estadísticas nos dicen que hay una disminución de católicos, el pueblo sigue manifestando sus raíces católicas innegables, aunque algunos no lo quieran reconocer. Ni los obispos esperábamos tanto entusiasmo de la gente por ver al papa.

También valoramos la cercanía del papa a nuestro pueblo. No es el papa frío, seco, insensible, alemán, distante, que algunos se empeñan en recalcar, porque no lo conocen y sólo saben descalificar, presumiendo que saben mucho, pero que sólo demuestran su ceguera y cerrazón mental y de corazón. Hemos visto a un papa cercano, cariñoso, amable, atento, dulce, como lo hemos constatado quienes lo hemos tratado en algunas ocasiones.

Se tenía una impresión distinta, se veía un Papa muy tranquilo, un Papa intelectual, un Papa muy espiritual, pero grata sorpresa, nos encontramos con un Papa sonriente, un Papa motivado con la cercanía de los niños, con las porras de los jóvenes, con las canciones del mariachi.

El Papa Benedicto XVI, dijo entre otras cosas en su Homilía “… Queridos hermanos, al venir aquí he podido acercarme al monumento a Cristo Rey, en lo alto del Cubilete. Mi venerado predecesor, el beato papa Juan Pablo II, aunque lo deseó ardientemente, no pudo visitar este lugar emblemático de la fe del pueblo mexicano en sus viajes a esta querida tierra. Seguramente se alegrará hoy desde el cielo de que el Señor me haya concedido la gracia de poder estar ahora con ustedes, como también habrá bendecido a tantos millones de mexicanos que han querido venerar sus reliquias recientemente en todos los rincones del país.

Pues bien, en este monumento se representa a Cristo Rey. Pero las coronas que le acompañan, una de soberano y otra de espinas, indican que su realeza no es como muchos la entendieron y la entienden. Su reinado no consiste en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza o la violencia. Se funda en un poder más grande que gana los corazones: el amor de Dios que él ha traído al mundo con su sacrificio y la verdad de la que ha dado testimonio.

Éste es su señorío, que nadie le podrá quitar ni nadie debe olvidar. Por eso es justo que, por encima de todo, este santuario sea un lugar de peregrinación, de oración ferviente, de conversión, de reconciliación, de búsqueda de la verdad y acogida de la gracia. A él, a Cristo, le pedimos que reine en nuestros corazones haciéndolos puros, dóciles, esperanzados y valientes en la propia humildad…”

• Benedicto XVI, fue conquistado por los mexicanos, reunidos tanto en León, como en Silao y el propio Guanajuato, tan es así que contrario a su costumbre de improvisar, la última noche que pasó en el Colegio Miraflores de León, fuera del programa se dio tiempo para salir a saludar a los cientos de hombres, mujeres, jóvenes, adultos y niños que desde temprano esperaron su llegada y no se movieron hasta que salió y les dirigió unas palabras, por ello mismo podemos decir con seguridad, que contrario a lo dicho por el Cesar “Veni, Vidi, Vinci”, el Papa vino, vio y fue vencido, por los mexicanos.

Y para alegrarnos por ello con todos los mexicanos… ¡Aquí estamos!

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