¡Aquí estamos!

Abr 10th, 2012 | By | Category: Editoriales

JOSÉ ANTONIO URQUIZA SEPTIEN

Lic. francisco Javier Álvarez de la fuente

alvarezfj.2@gmail.com

Después de habernos ausentado por algunos días, sobre todo los más fuertes de la Semana Santa, donde nos dedicamos a contemplar los misterios de la Pasión de Cristo, hoy regresamos a nuestras actividades cotidianas y ¡Aquí estamos!

Hoy trataremos de escribir algo de José Antonio Urquiza Septién, y escribir de él es trasladarnos a una época en que había dos Méxicos, uno en donde pocos tenían mucho y otro donde muchos tenían poco o casi nada.

Pero también dos Méxicos donde en uno se estaba cocinando entregar a los mexicanos en bandeja de plata al comunismo internacional; y en el otro que era el más, florecía el amor a México, a la Patria.

Y fue en esa época donde encontró caldo de cultivo un Movimiento que a la fecha está por cumplir 75 años de vida, la UNIÓN NACIONAL SINARQUISTA.

José Antonio Urquiza Septién, hijo de una opulenta familia queretana de hacendados de origen vasco, dueña de extensas propiedades en Querétaro (Jurica) y Guanajuato (Hacienda Mayorazgo), agricultores venidos a menos con la reforma agraria, en su niñez vivía a ratos en la placidez de Querétaro ciudad y a ratos en el trabajo duro bajo el sol en su parcela. Alto, arrogante, de ademanes vivos, sanguíneo nervioso, en estupenda armonía, supo llevar a cabo cuanto propósito se hiciera. Leía y asimilaba con facilidad cuanto libro cayera en sus manos. Estudió sociología y de hecho viajó a Lovaina Bélgica para compenetrarse de los sistemas sociopolíticos en boga y a su regreso, fogueado en la lucha y estudioso de los diversos sistemas sociales, económicos y políticos se nutre de la Filosofía Jesuita y de su Visión Social.

En México trabaja con grupos comprometidos socialmente, sobre todo de inspiración cristiana. Manteniendo sin embargo su autonomía respecto a estructuras religiosas o políticas. Hasta la aparición y decadencia de la Base. Cuando junto a Juan Ignacio Padilla deciden promover la Organización Pre-Sinárquica y armado con su entusiasmo, tenacidad, pasión y entrega pudo vencer la frialdad conservadora del Alto Mando (Cuerpo Dirigente de la Base).

Y El, José Trueba, Zermeño y Juan Ignacio Padilla consiguieron impulsar su Plan de crear un Movimiento inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia, venciendo las resistencias visitando los grupos escépticos y agonizantes de la Base y lograron que aquel glorioso 23 de mayo de 1937, surgiera LA UNIÓN NACIONAL SINARQUISTA, en la Ciudad de León Guanajuato.

En aquella histórica reunión de la casa de la Libertad, se decidió que Él, José Antonio Urquiza Septién, fuera el primer Jefe Sinarquista, lo que el rechazó diciendo que “lo que él quería ser era el primer soldado y primer mártir del Sinarquismo, lo que logró ya que el 11 de abril de 1938, fue arteramente asesinado.

Se distanció de su familia cuando prefirió entregar su herencia a la Causa y como un moderno San Francisco de Asís, inició su nueva vida entregándose completamente a su proyecto.

El supo de la miseria, del desvelo y de la rabia por tener una vida digna para los que uno ama.

Conoció la dura vida campesina, la explotación obrera, la represión y perversión de un Estado Corporativista, pero también padeció la dureza de los estragos de una Revolución Armada Popular traicionada por la burguesía que hoy (1937) después de tanta sangre, seguía gobernando.

En éste Proyecto SINARQUISTA que el describió de la siguiente manera “El bien que quiero para mí y mi familia; lo quiero para los demás y sus familias”, y en esa lucha lo encontró la muerte. Un peón embriagado y pagado por agraristas (Cuerpo Paramilitar sostenido por el Estado), lo asesinó por la espalda en la estación de Ferrocarril de Apaseo Guanajuato.

Era un lunes 11 de abril de 1938. Apenas se preparaba el Primer Aniversario del Movimiento y su vida arrebatada solo hizo que creciera más su Sueño de ver una Patria Digna, con Justicia Social, Solidaria y Fraterna, Liberada y Liberadora.

“El bien que quiero para mí y mi familia; lo quiero para los demás y sus familias”. Frase que resume los propósitos del Sinarquismo dicha por José Antonio el 23 de Mayo de 1937.

José Antonio tuvo una sólida formación intelectual, Sociólogo, profundizó también en las diversas tendencias económicas, sociales y culturales.

El se identificó con el Cristianismo de la “Rerum Novarum”, de las Semanas Sociales, de los Sacerdotes Obreros, una visión profética en el sentido bíblico.

El Sueño de José Antonio, una Nueva Sociedad para crear la Patria Nueva. Tarea que retomaron Juan Ignacio Padilla y los demás Fundadores.

Hoy por hoy a 75 años de la creación del SINARQUISMO y a 74 de su martirio, solo nos queda a los que nos decimos sinarquistas, tratar de imitar su vida, pero sobre todo tratar de hacer vida lo que el definió como sinarquismo “El bien que quiero para mí y mi familia; lo quiero para los demás y sus familias”.

Solo así podremos decir que honramos su memoria y la de todos los que han caído en la lucha por instaurar en México un Estado Sinarquista inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia. Y para hacer lo que nos corresponde… ¡Aquí estamos!

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