"Poza Redonda", atractivo de aguas profundas y cristalinas

Abr 29th, 2012 | By | Category: Nota del día
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Santa Ana.- Es la llamada «Poza Redonda», ubicada en plena Sierra Madre Oriental, a unos cuantos kilómetros de ciudad Victoria, donde la naturaleza se conserva casi virgen y las aguas son cristalinas.

Todavía campean por ahí los animales salvajes y las especies de la región, como onzas y tigrillos, los loros, las cotorras y ardillas.

Un lugar que ya representa un atractivo turístico, pero que los lugareños quieren convertir en un balneario porque, el agua, jamás se seca.

Ir a Poza Redonda es todo un acontecimiento, es reencontrarse con la naturaleza, darse un baño y admirar aguas que tienen una profundidad de hasta cinco metros, pero se puede ver el fondo sin dificultad.

PRIMERO EL» OJO DE AGUA»

Muy pocos victorenses conocen, saben que existe aquí un paradisíaco lugar lleno de naturaleza y vida.

Se trata del Ojo de Agua, nacimiento que está al pie la sierra y se extiende más allá en un caudadoloso río, hasta llegar a la presa de Caballeros.

El nacimiento se encuentra antes de llegar a la Poza Redonda, y es el mismo río que desemboca en la presa y más tarde cruza como San Felipe sobre la carretera a Monterrey, para ir a terminar en la presa Vicente Guerrero.

La ubicación: De Ciudad Victoria se toma la carretera interejidal hasta llegar al poblado San Francisco; luego a la izquierda para Santa Ana y, a un kilómetro de aquí, está el nacimiento de aguas frías.

Es la entrada a todo el cañón, «que realmente es cañón», como indica uno de los vecinos, al mencionar que el camino va en el mero fondo, serpenteando, y no subiendo.

El agua es fría pero delgada y dulce. Nace de un cerro, una piedra con rendijas en su parte inferior.

Dicen los ejidatarios que el agua cambia de nivel en estiaje, pero nunca se seca.

Según ellos, han venido algunos investigadores para «echar colorantes» en la parte superior de la sierra, en espera de que aparezcan en el nacimiento para seguir la ruta del agua, pero nada. Nadie sabe de dónde viene.

LA POZA «DEL HUARACHE»

Para dar una idea más precisa de la ubicación, digamos que de la capital cueruda a la poza principal hay 22 kilómetros.

De ellos casi diez son por la interejidal y el resto de terracería.

De Santa Ana hasta la Poza Redonda son 8.5 kilómetros.

Pero antes de llegar, es todo un atractivo ir cruzando muchas veces el río rodeado de álamos y sabinos.

Después de El Nacimiento está otra poza a la que se llama Del Huarache, por la forma en que se presenta.

Debe tener cuando menos ocho metros de profundidad en la parte más honda, y se fue formando sobre una roca maciza.

Después de este lugar comienza el visitante a subir por el cañón y en seguida está la poza principal. Antes hay otros almacenamientos que resultan de interés.

DE LA MINA SEPULTADA

Los lugareños indican que en la época española, en este lugar había una mina que, al cerrarla, para sepultarla, hicieron una especie de túnel.

Quieren convertir el lugar en un centro turístico. Pretenden instalar asadores, y juegos para los niños, que se arregle bien el camino, pero sobre todo que haya vigilancia policíaca y se oriente a la gente para que no tire basura.

Por el rumbo viven algunas familias que pertenecen al ejido.

En otros tiempos había una especie de hacienda que todavía conserva sus características.

En fin, es uno de los atractivos turísticos de ciudad Victoria, aquí a 22 kilómetros y cerca de media hora de camino.

VIENE MUCHA GENTE BARBARA

Dicen los ejidatarios que por estos lugares viene «mucha gente bárbara», por eso instalaron un falsete, una puerta de entrada, con candado.

En otros tiempos, indican, en el ojito y las pozas había mojarras y pescaditos que podían admirarse desde la superficie a través del agua cristalina.

Ahora los ejidatarios quieren repoblar de peces pero mantener una estricta vigilancia. Nadie debe cargar artes de pesca o exterminio.

Y es que este ejido se ha formado en la lucha plena, en el agrarismo.

Los primeros pobladores llegaron en 1925 procedentes de allá por Tula y Jaumave.

Todo lo que tienen, en servicios, les ha costado mucho.

En otros tiempos los enfermos «se nos morían en el camino», hasta que llegó la carretera y los servicios médicos.

Si usted puede programe una vuelta por este lugar, pero no destruya ni deje basura porque es atentar contra la naturaleza que, aquí, todavía conserva sus características de hace miles de años.

http://www.janambre.com.mx

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