Cuestión pública

May 26th, 2012 | By | Category: Editoriales

Luis Lauro Carrillo

EL APOYO DE ESPINO A PEÑA NIETO

 El ex presidente nacional del PAN, Manuel Espino y su organización “Volver a Empezar” se reunió con Enrique Peña Nieto para expresarle su apoyo a su candidatura presidencial, a quien prometió promover el “voto útil” panista a su favor como lo hizo en 2006 con Felipe Calderón. Sin duda un cobro de factura derivado de las confrontaciones con el primer panista del país.

 Todo parece indicar que Espino Barrientos panista salido del Yunque sin rubor alguno quiere volver a empezar su carrera política pero al lado de Peña Nieto. La intención de Espino es muy clara: hacer pública su ruptura con el PAN con la incorporación de panistas a la campaña de Peña Nieto y el PRI

 Otra lectura de la actuación de Espino es en el sentido de que en el supuesto de que si Peña Nieto ganase las elecciones, ellos tendrían los espacios y por tanto convertirse en los interlocutores del nuevo gobierno en el ámbito del blanquiazul y desde allí podrían trabajar para recuperar la dirección de un partido que ha mostrado divisiones y fisuras serias en los últimos años.

 Cabe decir que Espino desde que fue expulsado del PAN extravió la brújula política, violando todas las reglas del juego político que lo impulsaron a revelar algunos secretos del poder y a ser presunto delator de intimidades chismosas de la casa presidencial.

De ahí que espino fuera tachado por Javier Lozano ex secretario del Trabajo del gobierno calderonista de traidor y oportunista “Es congruente porque ha sido traidor una vez, dos veces, tres veces y hoy vuelve a ser traidor”. 

Sobra decir que el asunto de Espino Barrientos forma parte de la picaresca política, quedando de manifiesto el hecho de que el ex presidente del PAN  está buscando alianzas exculpatorias con el PRD y con el PRI, al grado de que Espino le entregó al grupo de López Obrador información sobre el 2006 y en el PRI con su alianza recuperar su partido y buscar espacios  para los panistas disidentes.

Cabe subrayar que con  la adhesión de Espino, Peña Nieto logró la segunda en su campaña de representantes de otros partidos que decidieron dejar las siglas de origen para incorporarse a su proyecto electoral. La primera fue Rosario Robles Berlanga por parte de ex perredistas.

Por tanto el refugio de Rosario Robles Berlanga  y de Espino con el priísta Peña Nieto es coyuntural porque para estas figuras políticas se trata de un compromiso con el PRI, partido que combatieron y al que hoy se alinean en busca de espacios burocráticos, defeccionando de sus “convicciones” “ideológicas” y democráticas.

De igual modo la incorporación Robles Berlanga  y de  Espino Barrientos al peñanietismo, ambos intentan salvar su presente más que su futuro al acercarse y lanzarse en forma exagerada y poco elegante tras el copete del candidato puntero.  Si del Pan y PRD se fueron estos políticos con Peña Nieto será un bien para el panismo y perredismo y un pesado lastre para candidato priista.

La pregunta obligada que aquí surge ¿Cuál será la razón para que Enrique Peña Nieto recurra a la pepena de los hatos panistas y perredistas, no obstante la ventaja de 20 puntos según las encuestas de cabecera, aun con el Iberogate y las marchas, pareciendo más una urgencia de subir puntos, que una estrategia de campaña de un candidato que es puntero con ventaja cómoda?

En definitiva la alianza del ultraderechista Manuel Espino con Enrique Peña Nieto candidato priista, es una muestra acabada del oportunismo y trapecismo político del panista, espino resultará un aliado incómodo del ex gobernador de Edomex, es una suma que resta  y le restara demasiado, ya que no tiene peso político ni peso especifico, ni le aportara nada, salvo menos votos.

lucarrso@hotmail.com

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