Entre comillas

May 27th, 2012 | By | Category: Editoriales

Por;  José Luis Ávila.

La prepotencia de un funcionario en Sedesol

1.- En el sector gubernamental combatir la corrupción, ponerle freno a los arreglos “por debajo de la mesa”, y erradicar las conductas deshonestas realizadas por funcionarios cada día pareciera mas difícil, sobre todo en el ámbito federal.

Y esto no se puede dejar pasar desapercibido, estamos en otros tiempos y otros son los Gobiernos, el combatir las irregularidades son acciones de hecho muy importantes y tenerlo en cuenta es aun más.

Pero el desterrar las conductas deshonestas en el sector público no solamente ahí se encierran sino que en todos los ámbitos de la sociedad.

Aun así el sector gubernamental es, desde luego, el primero en estar obligado a comportarse con base en principios éticos y claros, con la fuerza importante de las instituciones públicas y la adopción de la honestidad como un valor principal y fundamental de las comunidades y aquellos quienes las rodean.

En este sentido, el mal comportamiento de los funcionarios públicos no solamente se queda ahí en sus oficinas, en las paredes y la gente que lo rodea, sino que esto trasciende hacia la sociedad y el mismo Gobierno.

Un buen ejemplo de todo ello es lo que actualmente esta ocurriendo en las oficinas de la SEDESOL federal, y mire usted porque lo digo, hace algunos días quien esto escribe fue invitado por un grupo de empleados de esta Secretaria para escuchar la serie de quejas y del mal comportamiento aplicado en sus contra por un tal Héctor Pérez.

Dicho personaje  de bajeza indiscutible, según esto se desempeña como Subdelegado de estas oficinas y a toda hora en cada momento esta humillando a los empleados quienes por desgracia están muy cerca de esta persona, y su prepotencia va mas allá, sobre todo cuando maneja a su antojo y conveniencia cada uno de los programas, y con ello violenta las normas establecidas.

El puesto que desempeña lo ha enloquecido, ha llegado a amenazar y despedir  a sus compañeros si estos no le hacen caso en sus decisiones, por lo general fuera de legalidad laboral.

Y según los denunciantes dicen que Héctor Pérez presume de tener un padrino muy influyente en la Ciudad de México, quien asegura lo protege y le permite hacer todo tipo de anomalías.

Incluso a Héctor Pérez lo señalan de estar usurpando funciones,  al parecer porque en realidad no tiene el nombramiento como  subdelegado, y ni siquiera ha sido empleado de la dependencia, por lo cual no se entiende porque entonces esta persona se ostenta con dicha autoridad en la delegación, pero mas que el propio Delegado, Luis Alonso Mejía, lo permita

Héctor Pérez  tiene asignado vehículo oficial, el cual utiliza para sus traslados de esta capital al municipio de Reynosa o viceversa, pues vive en la frontera y trabaja de martes a viernes; ¿que tal el angelito?

Dicen además que el supuesto subdelegado no aparece ni en la nomina y no cuenta con un solo nombramiento firmado por el actual Delegado y de la Secretaria, lo único que menciona a diario es que su padrino es un alto funcionario de la Sedesol a nivel nacional, y que por ello cuenta con mucho poder de mando incluso por arriba del Delegado Luis Alonso Mejía, ¿que tal he?

También denuncian los empelados inconformes que hace una semana se perdieron varias computadoras del área que el mismo Héctor Pérez maneja, y pese a que la delegación tiene vigilantes las 24 horas del día, y además la oficina de donde se sustrajeron estos aparatos siempre esta cerrada con llave, después del supuesto robo se comprobó no estaba forzada ni la puerta ni la ventana.

Por ello en este aspecto cabe señalar que negar lo evidente y soslayar su relevancia es un vicio discursivo, donde por lo general se ven envueltas las autoridades federales, y que es obvio decir en ello no se escapan funcionarios de las administración publica federal, sobre todo cuando los temas giran en hechos de corrupción, prepotencia y los negocios por debajo de la mesa eso es indiscutible.

Mas de ello no se escapan el resto de nuestras instituciones y alguno que otro funcionario con igual comportamiento como Héctor Pérez, quienes inflados de poder y de conductas por demás irregular adoptan el mismo patrón.

Por ello insisto en que las obligaciones adherentes de un puesto importante sin saberlo manejar crea malos  comportamiento se vuelven tóxicos, enferman y paralizan el buen razonar, y todo ello convierten a las personas en caciques y provocan un estado crónico de injusticia. Ya veremos los resultados. Correo electrónico; joseluis_avila_2@hotmail.com

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