Cuestión pública

Jun 26th, 2012 | By | Category: Editoriales
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Luis Lauro Carrillo

¿RESTAURACION DEL RÉGIMEN AUTORITARIO?

La elección presidencial del 1º de julio ha generado un sinnúmero de  comentarios y especulaciones, entre la mayoría de comentocratas, politicologos y votantes, sobre la restauración del régimen autoritario y antidemocrático priista como consecuencia de un posible triunfo del Candidato del PRI Enrique Peña Nieto.

Conviene señalar que el mundo incluido México en gran medida ha transitado, de los gobiernos verticales, a los gobiernos horizontales, prescindiendo de la  hegemonía política de un solo partido, para asegurar la pluralidad política.

De ahí que una regresión autoritaria sería a contracorriente, hoy resulta imposible el control total de los tres poderes federales y los locales por un solo partido, característica principal del viejo régimen, aun cuando la ingeniería constitucional fue diseñada para tal efecto, con la incipiente democracia en el 2000, ahora quien gane enfrentará los mismos contrapesos, obstáculos y retos que Fox y Calderón.

Sobra decir que en una democracia se gana y se pierde aun con la diferencia de un solo voto, por consiguiente si gana Peña Nieto, el regreso del PRI a los Pinos equivaldría más bien al funcionamiento normal de la alternancia democrática, dentro de la  imperfecta, inicial y precaria democracia mexicana.

De tal manera que en el ámbito internacional no puede haber un retroceso político, y en el nacional sería imposible  la restauración del viejo régimen si el PRI gana la presidencia este primero de julio, en razón de que el contexto nacional se ha transformado profundamente desde aquellos tiempos en los que ese instituto político era una fuerza hegemónica.  

De modo gradual, y fundamentalmente pacífica, México cambió para transitar a un régimen democrático. Hoy, gracias a estos cambios, tenemos una sociedad cada vez más plural, participativa e instruida en el ejercicio de las libertades.

A primera vista, pensar lo contrario, es decir en una restauración autoritaria, es pensar con temor. Es conjeturar que lo alcanzado en democracia es tan frágil que puede romperse en cualquier instante. Pero no, tal vez se peque de optimismo pero la realidad es que los valores de la democracia en México se han consolidado  en el espectro político durante todos estos años de cambio.

Cabe subrayar  que el proceso de democratización del país se ha traducido en la elaboración de pesos y contrapesos a nivel institucional. Se ha hecho realidad la división de poderes, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha dictado resoluciones  en casos trascendentales, aun en contra del parecer del poder ejecutivo.

Es importante destacar que en materia económica el Banco de México que a diferencia del viejo régimen, ahora goza de plena autonomía en sus decisiones, de ahí que no es fácil para el nuevo titular del ejecutivo pretender endeudar al país para financiar proyectos populistas o inversiones improductivas.    

De igual modo el Congreso de la Unión ejerce soberanía, los poderes locales, las entidades autónomas como el IFE, el Tribunal Electoral del Poder judicial de la Federación, la CNDH y el IFAI gozan de plena autonomía ajena al ejecutivo.

Por lo que un nuevo presidente para hacerlos inoperantes, no podría hacerlo solo con su partido, ya que para  reformar la constitución requeriría de los votos de  los partidos opositores lo que de suyo sería casi imposible.

Hay que convenir que si bien es cierto que hoy México cuenta con una sociedad civil más activa y participante, también lo es que también hoy es mayor el peso de los grandes monopolios y los poderes facticos sobre el poder político.

De tal suerte que se corre el riesgo de un presidencialismo más fuerte que podría construirse sobre la alianza con esos poderes para asegurar sólo las reformas que acentúan el crecimiento y la protección de esos intereses. Un congreso balanceado podría evitarlo.

En definitiva de ganar Enrique Peña Nieto la elección, seria por obra y gracia de la voluntad ciudadana, como parte de la alternancia democrática, con los pesos y contrapesos institucionales y una sociedad activa y participativa, de ellos dependerá  si se configura o no restauración autoritaria priista, cuestión que no debería ser motivo de preocupación o de temor  para los mexicanos.

lucarrso@hotmail.com

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