Cuestión pública

Ago 3rd, 2012 | By | Category: Editoriales

 Luis Lauro Carrillo.

DESAFIO DE POLITOLOGOS REAHACER EL SISTEMA.

Es un secreto a voces que la mejor forma para los partidos políticos de ganar una elección en México no es a través del exacto cumplimiento del espíritu y letra de las disposiciones legales, sino mediante encuestas propaganda, compra o coacción del voto, exceso de dinero en campañas, otras trampas y triquiñuelas.

Viene a cuento lo anterior porque entre los politólogos cientistas hay una frase que resume el corto plazo: “o ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba entendiendo”. Por eso el gran desafío de la realidad crítica del país lo representa para la capacidad de análisis de los encargados de intentar explicar la fenomenología política del país.

En otras palabras, donde se aborde en forma exhaustiva todos los temas políticos pendientes desde la regulación de los medios de comunicación, casas encuestadoras,  hasta las reformas necesarias al Cofipe, Código Penal y el fomento de la transparencia interna de los partidos políticos, entre otros.

Sobra decir que el primero de julio se celebraron las elecciones federales para elegir presidente de la republica, 500 diputados y 128 senadores con la participación de 3 mil 224 candidatos correspondientes a 7 partidos políticos. La presidencia la ganó el PRI con Enrique Peña Nieto, el Pan gana la mayoría relativa en el senado y el PRI en la Cámara de diputados.

De tal suerte sorprende saber que los partidos postularon candidatos solos o a través de coaliciones, cuyo resultado ha sido la ratificación de la pluralidad en los cargos de representación política.

Huelga decir que Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento Progresista impugnaron  ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la elección presidencial a favor  de Enrique Peña Nieto, demandando la invalidez de dichos comicios por violaciones a los principios constitucionales, paralelamente apoyados por marchas y protestas callejeras.

Por consiguiente hasta en tanto el TEPJF resuelva la validez o invalidez de la elección presidencial en su caso, habrá presidente electo o revocación de la elección. 

De ahí que el fantasma del 2006 se hace presente, la abierta  partidización de las autoridades electorales, su falta de acción enérgica para imponer el estado de derecho y las enormes sobrecargas de trabajo se articulan de forma peligrosa que podrían generar un potencial conflicto enorme en 2012.

Cabe señalar que estas elecciones han sido las más concurridas de que se tenga memoria con una participación superior del 60% del padrón electoral y la participación de todos los partidos, no es un dato rutinario sino de gran trascendencia.

En cuanto al Instituto Federal Electoral, institución “ciudadanizado”, se ha mostrado incapaz de detener el flujo de recursos sucios en los procesos electorales e, incluso, en algunos casos, de detener postulaciones de personajes que presuntamente tendrían compromisos con delincuencia organizada.

También conviene observar que para la mayoría de los mexicanos las elecciones siguen siendo, aun con todo lo cuestionable, la vía menos costosa para diagnosticar e intentar resolver los problemas complejísimos que tiene la sociedad mexicana.

Se comprenderá que a pesar de todo, el comportamiento de los votantes fue en términos generales normal, pero igualmente heterogéneo, como una muestra de la dinámica que hoy se vive la república.

Por lo que hace a las llamadas coaliciones sin programa político común, son alianzas  para la agregación política y la alternancia en los gobiernos, pero que distan mucho de las que ofrecen los sistemas parlamentarios, sistemas semiparlamentarios y semipresidencialistas.

En ese orden de ideas, la comunidad académica mexicana puede y debe ofrecer alternativas para la regulación de los medios de comunicación, casas encuestadoras, reforma política integral, Código Penal y el fomento de la transparencia interna de los partidos políticos.

Así pues la reforma que contemple la segunda vuelta electoral, revocación de mandato, ampliación del periodo legislativa a diputados y presidentes municipales, la ratificación del gabinete, la reducción del tamaño del Congreso, las nuevas reglas del federalismo, la creación de un tribunal constitucional entre otros.

De igual manera, al sistema de coaliciones los cientistas de la política deberían prescribir propuestas que generen compromisos de gobierno, sujetos a control legislativo y ciudadano. Diseñar políticas públicas eficaces, tendientes a la disminución de la violencia delincuencial en términos absolutos y relativos el número de homicidios dolosos.

En definitiva la Ciencia Política tiene a su alcance los instrumentos para sugerir, e influir, en las decisiones para fortalecer el sistema político mexicano, sus instituciones y entidades de interés público para consolidar el régimen democrático.

lucarrso@hotmail.com

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