Cuestión pública

Oct 26th, 2012 | By | Category: Editoriales

Luis Lauro Carrillo.

LA CONTRA REFORMA LABORAL.

Las políticas neoliberales de ajuste estructural impuestas por el Consenso de Washington como “la mejor opción”  para el desarrollo económico de América Latina, incluyen también la desregulación del mercado laboral, con la desaparición de las normas de protección social y los derechos de los trabajadores.

Viene a cuento lo anterior por la reforma laboral que Felipe Calderón pactada con Enrique Peña Nieto, envió al Congreso como iniciativa preferente, que recientemente aprobó el Senado, en acatamiento  al dictado de los organismos internacionales (Consenso de Washington): Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Departamento del Tesoro y de Estado de EEUU y grupo de los 7.

Cabe subrayar, la contra reforma laboral aprobada en la Cámara de Senadores va de regreso a la de Diputados, ahí le van a revisar ocho artículos sobre el sistema de elección de las mesas directivas de los sindicatos, vendrá un nuevo traca-traca pero finalmente los diputados la habrían de aprobarla, como ya lo adelanto Manlio Fabio Beltrones “El presidente Peña Nieto tendrá su reforma laboral”.

En los hechos el saldo de la aprobación de la reforma laboral para los obreros resultó injusta, destructiva, por que quita prácticamente el carácter protector y tutelar de la ley laboral mexicana, que es su rasgo característico, su efecto no trasciende sobre la producción que será menor, precariza la fuerza de  trabajo.

De igual manera en nada beneficiará a la productividad porque disminuye salarios y prestaciones, impulsa la “flexibilización laboral”, fomenta la inseguridad e inestabilidad en el trabajo, legítima el despido,  la subcontratación con el “outsorcing”, lesivo para los trabajadores, convierte a  México en depósito de mano de obra barata para los grupos empresariales, nativos y trasnacionales.

El tema de la democracia sindical  sirvió como cortina de humo, como distractor de la fondo de la reforma que destruyó los derechos laborales de la clase proletaria del país, que con tanto sacrificio han luchado y conquistado, como son los derechos sociales de quienes viven exclusivamente de su trabajo, cuya afectación arrojará a miles más a la informalidad, la desprotección social y a la pobreza.

Cabe indicar que al margen de la cuestión de la democratización y transparencia sindical, los trabajadores no necesitan de leyes para regular el control, funcionamiento y desempeño de sus líderes, bastaría la movilización contra esas dirigencias entreguistas  a los gobiernos en turno, a los empresarios para librarse de ellos.

Por otro lado los empresarios fueron los ganadores  porque controlan a sindicatos negociando directamente con los líderes pero les urgía abaratar la mano de obra.

Por tanto resultaría inútil reglamentar la democracia sindical si los obreros carecen de conciencia proletaria hacia su sindicato y por tanto de conciencia social hacia el país y no les importa quiénes sean sus líderes, como aconteció con la reelección de Elba Esther Gordillo del SNTE y Carlos Romero Deschamps del STPRM.

Las consecuencias de la reforma serán la  profundización de la pobreza en México, los despidos gratis y salarios miserables. Las previsiones de los especialistas  indican que la Cámara de Diputados finalmente aprobará la reforma estructural laboral neoliberal en los términos enviados por el Senado.

En definitiva la reforma laboral  tuvo dos objetivos a saber: la modificación del status del trabajador frente al patrón garantizando el abaratamiento en prestaciones de la mano de obra y terminar con la alianza histórica del Estado priísta con los trabajadores dando por concluido el estado bonapartiano

lucarrso@hotmail.com

Twiter: @luiscarrs

Leave Comment

*