Cuestión pública

Dic 31st, 2012 | By | Category: Editoriales

Luis Lauro Carrillo.

EL 2013 LLEGÓ.

El tiempo en sí es una medida artificial creada por el hombre para organizarse.
Tanto pasado, como presente y futuro son nociones artificiales del hombre, por lo que existen diversas formas de medir el tiempo.

De hecho el tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto (presente) de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro. En mecánica clásica esta tercera clase se llama «presente» y está formada por eventos simultáneos a uno dado.

Conviene señalar que en el tiempo real el pasado no existe, es solo memoria, una conjunción de datos, historia y nada más. El futuro tampoco existe, porque no  ha sucedido, es algo que puede pasar, no se puede viajar a lo que todavía no existe y el presente es solo una percepción del hombre, del momento.

Cabe decir que los pueblos del mundo se dieron cuenta de que, trascurrido cierto tiempo, las estaciones solares repetían su cauce luminoso. Los cultivos volvían a crecer y las lluvias retornaban para regar las nuevas semillas.

¿A qué viene todo lo anterior se preguntará el lector?

Viene a colación por el inicio del nuevo año 2013, festividad  que se ha celebrado desde la antigüedad en todas las culturas o civilizaciones alrededor del planeta pero, el mes de enero no siempre ha sido el primer mes del año o ciclo anual.

De ahí que existan diversas celebraciones del año nuevo occidental, chino, hindú etc., de acuerdo a los calendarios gregoriano, lunar y Shalivahan Shaka, respectivamente.

Sobra decir que el comienzo de un nuevo año trae consigo el inicio de un nuevo ciclo, una renovación del compromiso con la vida, con la familia, con los seres queridos y fundamentalmente un compromiso consigo mismo para darle sentido y razón a la propia existencia.

Así pues nos acercamos al gran momento (12.00 horas a.m. del 31 de diciembre) esperado por muchos, odiados por otros, y sin merito para otros más. El fin de año, nos deja ya en nuestra memoria, recuerdos de vivencias, tristezas, éxitos, frustraciones, fracasos, pero sobre todo el hecho de continuar aquí en este país.

No cabe duda que en estas fiestas decembrinas el común de la gente desea reconciliación, paz, alegría, felicidad, seguridad, oportunidades, etc.

Huelga decir que son  épocas en donde no se quiere comentar de política, pero las circunstancias y la incertidumbre del porvenir obligan a ello, temas como el de la ley de Ingresos, presupuesto de egresos, la reforma educativa, la ley de víctimas recién aprobadas, o el continuar con la estrategia del combate a la delincuencia organizada o al incremento ridículo al salario mínimo, que de manera directa o indirecta impactan al ciudadano.

Ahora bien el nuevo 2013, depara una serie de condiciones especiales, nuevos desafíos, nuevos retos planteados desde una perspectiva estructural, que involucran tanto al individuo como a la sociedad, y al Estado, desde diferentes rubros del orden político, económico, social,  cultural y ambiental.

En ese contexto, todo mundo reflexiona a nivel “individuo”, hace un recuento de los daños, piensa sobre el ayer, pero más sobre el mañana, la prosperidad es el objetivo, los cambios de hábitos, los caminos hacia nuevos paradigmas que beneficien las vidas personales.

Se dice que la memoria mexicana sólo recuerda de 2012: el nulo crecimiento económico, el desempleo, el incremento escandaloso de la pobreza, la inflación, la corrupción,  la inseguridad pública, la violencia delincuencial, los oligopolios, el neoliberalismo económico.  Es menester, señalar en la memoria de los mexicanos, no olvidar las condiciones económicas y políticas que  actualmente aun prevalecen.

De tal suerte que este 2012, será recordado como el año en el cual el PRI regresó al Poder Ejecutivo Federal, con Enrique Peña Nieto, dejando atrás lo que coloquialmente se conoce como la docena trágica, en alusión a los dos sexenios panistas perdidos, de Fox y Caderón.

En cambio si el nuevo gobierno de peña nieto no modifica el rumbo de la política económica, la realidad histórica indica que la prosperidad en México continuara siendo  clasista y excluyente de la mayoría de los ciudadanos.

De tal modo que como ciudadanos debemos exigirle más a aquellos que dicen representarnos: no importa que sean amarillos, azules o tricolores. Hay que emplazarlos para que las demandas  de la sociedad se vuelvan hechos tangibles y no satisfactores no cumplidos por la incapacidad en la gobernanza de la sociedad política.

Por tanto para este 2013 se debe hacer política y conciencia crítica desde el individuo, desde la sociedad, para demandar a los tres órdenes de gobiernos la supresión de esa visión de corto plazo, que no permite a nuestra clase política asumir riesgos en la construcción de políticas de estado por el costo político del largo plazo.

En ese orden de ideas y no obstante las dificultades y apremios de los tiempos que vivimos, expresamos a nuestros escasos lectores, amigos y familiares un excelente y próspero año nuevo, pero sobre todo hacerlo extensivo a todo México. Que sea bueno para todos.

En definitiva llego el 2013 formulando votos porque el gobierno de Peña Nieto tenga como objetivo la estabilización del proceso de transición del sistema democrático, la adopción una política económica que se aparte del neoliberalismo, supresión de la delincuencia, abatir la pobreza, corregir los desequilibrios entre el capital y el trabajo, una dinámica de crecimiento real, sin violencia, ni corrupción, que termine con la pobreza y desigualdad.

lucarrso@hotmail.com

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