¡Aquí estamos!

Ene 21st, 2013 | By | Category: Editoriales
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“P.D.M. ¡Volveremos…!”

Lic. francisco Javier Álvarez de la fuente

alvarezfj.2@gmail.com

Como ya se había anunciado, el pasado sábado 19 de enero de 2013, en la Ciudad de Romita, Guanajuato, se reunió la Asamblea Nacional de la Unión Nacional Sinarquista y después de un debate entre los asambleístas, sobre la posibilidad de iniciar trabajos para la creación o no de un partido político nacional de inspiración Social Cristiana, la militancia tomó la decisión acertada de cumplir con lo que el IFE señala y buscar el registro del Partido Demócrata Mexicano, el del Gallo Colorado.

Y el 25 de enero el Jefe Nacional del Sinarquismo o quien el determine, se apersonará ante las oficinas del IFE, y presentará el aviso de inicio de los trabajos tendientes a la celebración de las asambleas, durante el presente año, donde la ciudadanía, se afiliará y aprobará los documentos básicos, todo ello ante la fe de funcionarios del Instituto Federal Electoral.

El Demócrata Mexicano, un partido político que surge por primera vez en 1979, con registro condicionado y que empezó a subir como la espuma, con el reconocimiento de la ciudadanía, sobre todo porque era un partido serio, que no era una veleta, y que sostenía sus posturas, sin llegar a los extremos de la negatividad, ya que uno de sus principios fundamentales era y será ahora de ¡apoyar lo positivo, venga de donde venga y rechazar lo negativo, venga de donde venga!

Un partido Político con profundas raíces en nuestro pueblo, sobre todo conforme a su idiosincrasia, nacionalista, y siempre en búsqueda del bien común, su lema era “por una democracia integral y humanista”, ya que para éste partido y sus militantes, el centro es el hombre, y sobre el deben girar todo lo demás, la economía, la democracia, la ciencia, todo, por ello debe ser integral y humanista.

Éste partido cuyo emblema es un “Gallo Colorado”, en actitud de pelea, que representa al pueblo de México, en su espíritu de lucha en contra de las injusticias, a las que está sometido.

Es necesario afirmar que la inspiración en la Doctrina Social Cristiana, ni es una ideología ni es parte de alguna ideología. La opción social por los más desfavorecidos no tiene que estar comprometida necesariamente con una ideología particular. Si consideramos que las ideologías tienen una fecha de nacimiento, también podríamos afirmar que hoy cuando algunos incluso han llegado a afirmar el fin de la historia del socialismo tras la caída del Muro de Berlín y la hegemonía del modelo liberal, es decir, que hoy, cuando a pesar de la crisis financiera el modelo no ha sido remozado globalmente, vivimos en la ausencia de ideologías, porque hay aparentemente solo una. Una ideología, que aunque difusa en su conceptualización tiene algunos compromisos de carácter irrenunciable, por lo menos para el hombre del siglo XXI.

Las ideologías han dejado de ser las plataformas de lucha en el presente. No obstante ello, aún si fuera la más útil herramienta para enfrentar las condiciones sociales de desigualdad que vivimos, tendríamos que reafirmarnos en el no compromiso ideológico de la Doctrina Social Cristiana.

En ese sentido la Doctrina Social Cristiana no pretende indicar qué medidas concretas tiene que realizar el político o el economista para establecer un programa inspirado en sus principios morales. Aquella discriminación práctica y técnica queda a la libre determinación de los pueblos y sobre todo a su creativa forma de enfrentar sus propios retos en su propio y peculiar tiempo. De otro modo, la Doctrina Social de la Iglesia se cristalizaría en el tiempo y relativizaría de este modo lo que considera que es siempre válido, y válido para todos los tiempos y circunstancias: sus principios morales.

Y para ver que próximamente tengamos en la palestra política el “Gallo colorado”… ¡Aquí estamos!

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