Cuestión pública

Sep 10th, 2013 | By | Category: Editoriales
Spread the love

Luis Lauro Carrillo.

Reforma hacendaria de Peña Nieto.

México tiene una vasta historia de reformas que no reforman. Un largo historial de “buenas reformas” que no lograron los resultados esperados porque una vez aprobadas hubo fallas de implementación o no se invirtió en construir la capacidad institucional para llevarlas a la práctica y darles sustentabilidad.

Viene a cuento lo anterior por la entrega que hizo el gobierno federal del presidente Enrique Peña Nieto a la mesa directiva de la Cámara de Diputados del Paquete Económico 2014, acompañado de una reforma hacendaria y una reforma a la seguridad social.

Cabe observar que para que una economía pueda financiar el gasto público, para que un país pueda generar lo necesario para invertir y ser competitivo, se requiere de un justo y equitativo sistema de ingresos suficientes que le permita sostenerse en el tiempo, que cubra sus necesidades actuales y futuras y que le permita planear respecto a las generaciones subsecuentes.

En ese tenor el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2014 propone un gasto de cuatro billones 479 mil 954 millones de pesos. El que tendría que ejercerse con transparencia y rendición de cuentas para cumplir con las expectativas y necesidades de programas y acciones de gobierno para combatir la pobreza, inseguridad, desempleo y garantizar la salud y educación.

Así pues el documento establece el total de los recursos a recaudar previstos en la Ley de Ingresos correspondiente. Así mismo se simplificará el ISR a través de una nueva ley que eliminará los tratamientos especiales o regímenes preferenciales actualmente existentes.

Al efecto la reforma hacendaria crea un sistema universal de pensiones y un seguro de desempleo cada uno con su propia ley, Además dos nuevas leyes, la de hidrocarburos y la del ISR que gravara las utilidades obtenida en la Bolsa de Valores.

De tal suerte que elimina el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU) y el impuesto a los depósitos en efectivo (IDE), en la frontera desaparece la tasa de 11% de IVA para pagar el 16%, mismo que se pagará por el servicio educativo.

Como podrá verse se cierran muchos huecos para los más ricos al eliminar el régimen de consolidación fiscal, la deducción inmediata de la inversión, el régimen intermedio, el régimen de sociedades cooperativas de producción, el tratamiento de las ventas a plazos, la deducción de operaciones relacionadas y la deducción del consumo en restaurantes.

Sin embargo la propuesta le pega a la clase media, media alta, en particular porque desaparece la deducción de colegiaturas entre otras, así como a los productores agropecuarios clasemedieros de por si descapitalizados y sacrificados en el TLCAN ahora se les suprime del régimen intermedio.

En esa tesitura el sector agropecuario, y muchos otros, pondrán el grito en el cielo y dicen que sin las ventajas fiscales que reciben hasta ahora se agravara mas la severa crisis económica por la que atraviesan los pequeños y medianos productores del campo que esperan que el Congreso de la Unión modifique la iniciativa so pena  de corren el riesgo de ser expulsados de la producción.

Por otro lado, empero cabe preguntar ¿qué dará el Estado a cambio del indudable aumento y creación de nuevos impuestos que tendremos a partir de 2014?

¿La reforma hacendaria en su aspecto tributario puede ser interpretada como una presión fiscal permanente al contribuyente cautivo?

¿Por qué la iniciativa no enfocó sus baterías para aumentar la base gravable de los contribuyentes y no buscar que las personas que cumplen paguen más de lo correspondiente?

Por otra parte la iniciativa de reforma hacendaria en los términos presentados por el Ejecutivo, en opinión de los especialistas ofrece una recaudación muy pobre, muy baja, insuficiente para invertir lo necesario para ser competitivos, y demasiado escasa para combatir la desigualdad social. De ahí que no se pueda pensar en crecimiento económico.

En definitiva la reforma hacendaria de Peña Nieto, aun cuando tiene un cariz social, pretende avanzar en la formalización de la economía, se trata de una mini reforma, no de una reforma de gran calado, queda en duda su viabilidad particularmente en la financiación de programas sociales en un país con recesión económica, además estar lejos de resolver la baja recaudación en México.

lucarrso@hotmail.com

Twitter: @luiscarrs

Leave Comment

*

code