Cuestión pública

Sep 13th, 2013 | By | Category: Editoriales
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Luis Lauro Carrillo.

Golpe a la clase media.

Ninguna política económica sirve si la gente no tiende a vivir mejor. El principal interés de la población es su bienestar presente y futuro. De todos los ataques al estrato social medio, ninguno le afecta más que los golpes a su economía, a su nivel de vida y a sus expectativas.

Viene a cuento lo anterior por el golpe que se pretende propinar a la clase media mexicana con la iniciativa de reforma hacendaria para 2014 del presidente Enrique Peña Nieto, que buscará obtener mayores recursos para el saneamiento de las finanzas públicas, estrato que deberá pagar como siempre parte del gasto corriente y público de un gobierno hasta ahora ineficaz.

De ahí que la clase media de por si disminuida y apaleada, debe sufragar una porción de lo que Peña Nieto ha llamado una Reforma con sentido social. Es decir trasmitir vía impuestos recursos hacia los sectores de menores ingresos: necesitados desempleados, adultos mayores, burócratas, partidos políticos etc. pero muy poco o casi nada se recicla de regreso a la clase media nacional.

Para citar ejemplos de esto último tomemos el sistema educativo deficiente, la mala seguridad social, poca obra pública, la inseguridad pública, ineficaz impartición de justicia,  gasolinazos, y demás servicios que el gobierno debería proporcionar en forma eficiente  por los elevados impuestos  que cobra y aspira cobrar.

¿Pero a todo esto qué se entiende por clase media?

Se define la  clase media como el grado de estratificación de la sociedad que se aplica a las personas con un nivel socioeconómico medio que se sitúa entre la clase obrera y la clase alta, formada por pequeños y medianos empresarios, pequeños propietarios agrícolas, comerciantes, profesionistas, profesionales de cuello blanco, burócratas y empleados administrativos, y la «aristocracia obrera».

Cabe decir que la clase media se ha subdividió en media alta, media media y media baja, son familias que generalmente en sus hogares poseen automóvil, computadora, gastan en alimentos fuera del hogar, abonan a la tarjeta de crédito; el jefe del hogar cuenta con educación media superior, cuatro integrantes, los hijos van a escuela pública o privada y tienen vivienda propia o la están pagando.

Al efecto, de acuerdo a los datos del Censo de 2010 del INEGI, registra 12.3 millones de hogares y 44 millones de personas que constituyen la clase media en México las tres cuartas partes de ambas variables se ubican en el área urbana.

A la par con esto el presidente Peña Nieto considera la clase media como un estrato social de altos ingresos, que al enviar a sus hijos a escuelas privadas constituye un signo suntuoso, porque si pueden pagar una colegiatura, también pueden pagar el 16% del IVA, a los pequeños y medianos agricultores proyecta suprimir el régimen intermedio y gravar con el 9 porciento los insecticidas.

Además se propone gravar con IVA las hipotecas a quienes por necesidad contraten créditos para vivienda, en la realidad no se trata ningún lujo, sino como la única posibilidad para hacerse de un patrimonio. Con los nuevos “impuestos especiales” se gravaran los combustibles con contenido de carbono y a los plaguicidas, así como a las bebidas azucaradas.

Por tanto la clase media genera desventaja y desproporción, frente a los recursos canalizados al asistencialismo y al desarrollo social, resultando provechosa para actividad de unos cuantos, amen en devenir en clientelismo, manipulación y condicionamiento político electoral de los partidos en el gobierno.

En esas condiciones el destino de buena parte del gasto público, se vuelve altamente preocupante cuando la opacidad y  discrecionalidad, el uso y abuso se convierten en desviación, saqueo y daño patrimonial. Por consiguiente no habría presupuesto que alcance.

Por otro lado es hasta cierto punto es normal que toda reforma fiscal genere rechazos y protestas, lo que se entendería que la especie se trata de una reforma eminentemente inequitativa y recaudatoria que afectaría a los contribuyentes clasemedieros, por lo que valdría la pena hacerle cambios o modificaciones.  

Por otra parte la clase media, con el probable aumento de la carga tributaria, la inflación, el desempleo y su pauperización, está en vías de extinción. El problema es que con las políticas recaudatorias usadas parece un intento desesperado del estado para salir adelante, que podrían terminar empobreciendo más a la sociedad, a la eliminación de la clase media y a una enorme conflictividad social.

En definitiva, la clase media mexicana debería oponerse en todos los tonos y por todos los medios, con todos los recursos posibles ante los supuestos representantes populares del Congreso de la Unión, para no permitir ese golpe impositivo, independientemente de los medios legales de impugnación a su alcance.

lucarrso@hotmail.com

Twitter: @luiscarrs

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