Cuestión pública

Nov 15th, 2013 | By | Category: Editoriales
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Luis Lauro Carrillo.

El buen fin.

 Reactivar la economía de un país con nulo crecimiento, fomentando el consumo, mediante buenas prácticas comerciales como la aplicación de promociones y descuentos en los precios de diversos productos, la decisión es políticamente correcta, tratándose de consumidores y proveedores responsables.

Traemos a colación lo anterior por la tercera edición del Buen Fin 2013, que hoy inicia hasta el 18 de noviembre, donde participarán más de 40 mil empresas que tienen como objetivo alcanzar una derrama económica de 162 mil millones de pesos, que representa de un 10 % más que el año pasado.

Cabe decir que el buen fin está inspirado en el Viernes Negro de Estados Unidos, y surgió como iniciativa del Consejo Coordinador Empresarial, en asociación con el gobierno federal y organizaciones del sector privado, Se llevó a cabo por primera vez del 18 al 21 de noviembre de 2011.

Así pues con una economía en recesión, con marcadas tendencias a la disminución del consumo y caída de la confianza de los consumidores, de acuerdo con los comerciantes el programa de incentivo al consumo conocido como Buen Fin, es por ahora el único elemento para revertir las ventas a la baja de 2013.

De igual manera este programa representa una campaña publicitaria para incrementar la venta de las empresas participantes a costa del endeudamiento de los consumidores.

De ahí que para el consumidor mexicano carente de información  y capacitación, no le importa qué tan barato resulte un artículo, un producto o qué tantos meses pueda diferirse el pago, ni reconocer que no podrá cumplir con el compromiso.

De tal suerte que para muchos el Buen Fin representa la única oportunidad que tienen para comprar esa pantalla, esa computadora, Ipod o  celular o cualquier otro artículo. Sin embargo, no saber comprar tiene muchas desventajas.

Además está visto que en el Buen Fin existe el riesgo de sobreendeudamiento de los consumidores al pretender aprovechar las ofertas, así como también de abusos al «ofertar» promociones con precios «inflados» mayores a las que se ofrecieron a lo largo del año.

Por tanto el consumidor deberá identificar sus verdaderas necesidades o deseos, planeando con anticipación sus compras de bienes y servicios, clasificándolas según su prioridad para de esa forma definir si realmente vale la pena adquirir a mensualidades sin intereses o con alguna otra promoción, a fin de dar preferencia a los más indispensables y útiles para la familia.

Por otro lado cabe señalar que el Estado mexicano neoliberal no puede  tener otro carácter  que el de capitalista, aunque con cierta autonomía relativa, de ahí que se instituya como estado de clase y representante formal del conjunto de la sociedad. En ese sentido sirve de promotor de los intereses  esenciales del empresariado.

Al respecto el Gobierno Federal realizará una rifa con una bolsa de 250 millones de  pesos, para el sorteo que se realizará el 2 diciembre mediante una selección aleatoria de las operaciones de compra, a través de un mecanismo electrónico autorizado por la Secretaría de Gobernación que beneficiará a unos 74 mil 500 compradores.

En definitiva, si hay capacidad de pago en el Buen Fin se debe aprovechar los descuentos de las promociones, pero el consumidor debe ser cauto, para evitar que la fiesta consumista se convierta en tragedia o pesadilla, verificando si de verdad existen descuentos, para no malgastar en  ofertas que muchas veces son ficticias, ocurrir a la Profeco para que este Buen Fin no resulte un Mal final.

lucarrso@hotmail.com

Twitter: @luiscarrs

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