¡Aquí estamos!

Mar 29th, 2014 | By | Category: Editoriales
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“Político de Dios…”

Lic. Francisco Javier Álvarez de la Fuente

alvarezfj.2@gmail.com

Todos nos dimos cuenta de que Barack Obama, el Presidente de los Estados Unidos, acudió el pasado 27 de marzo a visitar al Papa Francisco en el Vaticano y también trascendió que Obama había solicitado una entrevista con Francisco desde a principios de su pontificado.

El Papa Francisco ha tardado más de un año en conceder audiencia al presidente de la súper potencia mundial, Barack Obama. Ahora sabemos el motivo: quería que fuera un encuentro auténtico: exponer sus preocupaciones y las de los obispos de los Estados Unidos. Y así ha sido.
Implícitamente, el encuentro ha servido para constatar sus capacidades políticas, o más bien, para que podamos comprender por qué en Argentina algunos llamaban al cardenal Jorge Bergoglio el “político de Dios”.
En general, los comunicados que emite el Vaticano tras este tipo de encuentros son bastante diplomáticos y genéricos. En esta ocasión, el comunicado es breve, pero afronta todas las cuestiones que separan a la Iglesia católica de la administración Obama. Un comunicado poco diplomático.
En primer lugar, al hablar de la actualidad internacional, el comunicado expresa el deseo transmitido por el Papa a Obama  de que “en las zonas de conflicto se respeten el derecho humanitario y el derecho internacional y se llegue a una solución negociada entre las partes interesadas”.
El caso más evidente de esta diferencia de posiciones entre el Vaticano y la Casa Blanca es el de Siria. El Papa Francisco ha sido el opositor más convincente contra los planes de intervención bélica de Estados Unidos. La silenciosa vigilia de oración, que el Papa presidió en el Vaticano el 7 de septiembre por la paz en el país, se convirtió en el acto mundial más decisivo para evitar una degeneración total de ese conflicto.
La “solución negociada” ha sido también la línea que el Papa ha promovido para resolver conflictos como el de Ucrania, y la que llevará a Israel y Palestina, con motivo de su viaje a Tierra Santa el próximo mes de mayo.
El comunicado luego afronta los motivos de divergencia que vive la Iglesia en los Estados Unidos con Barack Obama, en particular “el ejercicio de los derechos a la libertad religiosa, a la vida y a la objeción de conciencia”.
Numerosas instituciones católicas, incluidas universidades, han denunciado ante la Corte Suprema algunos aspectos de la Ley de Servicios Médicos Asequibles, conocida como Obamacare, pues impone a hospitales y seguros la distribución o financiación de servicios anticonceptivos, esterilizadores y pro aborto.
Se trata de una violación de la libertad religiosa y de conciencia sin precedentes en la historia de los Estados Unidos, que el Papa Francisco ha querido dejar por escrito, ofreciendo de este modo un apoyo precioso a obispos de los Estados Unidos, que habían pedido un gesto de su parte.
El primer Papa latino de la historia también ha querido hablar “de la reforma en materia de emigración”, según explica la Santa Sede.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) se ha convertido en una verdadera abogada de los derechos de los inmigrantes, especialmente de los hispanos, y de la reforma migratoria a la cual aún se oponen grupos conservadores en el Senado de Estados Unidos.
Las encuestas demuestran que la mayoría de los estadounidenses estarían de acuerdo en generar un camino hacia la ciudadanía de los residentes indocumentados.  Sin embargo, la actual administración de Barack Obama ha deportado ya a cerca de dos millones de inmigrantes y refugiados, creando un problema mayúsculo en las familias de los inmigrantes y en las comunidades donde se asientan, aumentando la pobreza, la mendicidad y la trata de personas, muchas de ellas niñas y niños abandonados por sus padres, detenidos en centro de deportación o deportados a sus países de origen.
Por último, el Papa ha querido, al recibir a Obama, poner sobre la mesa “la erradicación de la trata de seres humanos en el mundo”, un tema por el que siente una gran preocupación, y en el que ha encontrado el apoyo del presidente.
Cuando se despedían, con una sonrisa sobria, quedó bien claro por qué el Papa Francisco puede pasar a la historia como el “político de Dios”. Y… ¡Aquí estamos!

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