¡Aquí estamos!

Sep 3rd, 2014 | By | Category: Editoriales

“Para que no lo olvidemos…”

Lic. Francisco Javier Álvarez de la Fuente

El pasado informe de gobierno que rindió el Presidente de la República ante el gabinete legal y ampliado y ante un sinnúmero de invitados, a fin de que le rindieran pleitesía me recordó como era anteriormente el informe presidencial, y que en nada se asemeja al que actualmente rinde el día 1 de septiembre, ante el Congreso de la Unión, ya que ahora no acude personalmente el Presidente, sino que ahora envía dicho informe con el Secretario de Gobernación, donde solo cumple el protocolo, el real informe es el día siguiente como ocurrió actualmente y ese con la salvedad que no es en el recinto del Congreso de la Unión, pero de ahí en fuera se da el esplendor digno de un emperador de antaño, cuando se reunían no solo los Diputados y Senadores sino que todo el gabinete legal y ampliada, y los invitados iban desde embajadores, ministros, gobernadores, personalidades de la política nacional, y capitanes de la industria y el comercio, en fin todo un espectáculo donde el único fin era rendirle pleitesía al soberano en turno.

Recuerdo el día 1 de septiembre de 1982, hace escasos 32 años, el Presidente de la República José López Portillo y Pacheco, en la Apertura de Sesiones del Congreso de la Unión, y al hacer uso de la palabra en la más alta Tribuna de la Patria, para emitir su Sexto Informe de Gobierno, sorprendió a todos los que estábamos presentes iniciándonos como Diputados Federales y Senadores de la República, con la emisión de tres decretos que nadie esperaba éstos fueron la Nacionalización de la Banca, el Control Generalizado de Cambios y el cierre de las fronteras con los Estados Unidos de Norte América.

Ese día primero de septiembre, me estaba estrenando como Diputado Federal por el Partido Demócrata Mexicano, el del “Gallo Colorado”, atento a lo que el Presidente de la República iba a decir en su último Informe de Gobierno, cuando de pronto José López Portillo, elevó la voz y con la misma quebrada, golpeó el atril y casi llorando dijo “¡ya nos saquearon… no nos volverán a saquear…!”, y a renglón seguido declaró que se decretaba la nacionalización de la banca, con excepción del City Bank, Banobras y el Banjercito, todos los demás pasaban a manos del Estado, para evitar que se siguieran utilizando para saquear a nuestra patria.

También se declaró el control Generalizado de Cambios, lo que dio pie para que a partir de eso, se sentaran las bases para que el precio del Dólar Americano, lo pusiera a su antojo el gobierno, que él dirigía.

Así mismo se cerraron todo tipo de operaciones mercantiles con los Estados Unidos de Norte América, lo que ocasionó que la economía que había estado alta en los primeros años de López Portillo, y que lo motivó a declarar que “…deberíamos acostumbrarnos a administrar la riqueza…”, se derrumbara, debido a que ya no había ni importaciones ni exportaciones con nuestro principal consumidos y proveedor.

El Presidente López Portillo, busco a quienes echarle la culpa de su actuación negativa y la de sus Secretarios y compinches, que valiéndose de su puesto de privilegio, y sabiendo que se venían movimientos financieros que ellos mismos provocaban, compraban dólares a precios ínfimos y los sacaron del país, con lo que sus enormes fortunas ya de por sí, se acrecentaron más todavía, provocando con ello que México se hundiera cada vez más, al descapitalizarlo y los “chivos expiatorios” que López Portillo encontró fueron los banqueros mexicanos y ellos cargaron con las consecuencias ya que el gobierno lopezportillista, los despojo de sus bancos y “los nacionalizó” o mejor dicho “los estatizó”, porque eran capital mexicano y al que si era capital extranjero el City Bank, de capital norteamericano, lo respetó.

Y se dio entonces una cacería de brujas yéndose en contra de muchos ciudadanos que vivían en la frontera o que con sus ahorros de toda la vida habían logrado adquirir algún departamento de bajo costo en alguna de las ciudades fronterizas con México o en ciudades como Miami, Los Ángeles u otro lugar turístico, y se formó una Comisión en el Congreso de la Unión para investigar a quienes se les dio por llamar “sacadolares”, a la cual mi partido estuvo representado por mí y el Presidente de la República, nos entregó varias cajas que contenían nombres de muchos ciudadanos que al parecer eran mexicanos, pero con un solo apellido, como se estila en el país vecino y de esas cajas que al parecer era el Registro Público de la Propiedad de diversos Condados de los EEUU, nada se sacó en claro y se abandonó la investigación por parte de la Comisión de los “sacadolares” y López Portillo terminó su gestión y todo quedó en nada, pero los que efectivamente saquearon las arcas públicas fueron aquellos que como dijimos en su oportunidad, los que valiéndose de su puesto de privilegio, y sabiendo que se venían movimientos financieros que ellos mismos provocaban, compraban dólares a precios ínfimos y los sacaron del país, con lo que sus enormes fortunas ya de por sí, se acrecentaron más todavía, provocando con ello que México se hundiera cada vez más, al descapitalizarlo, esos siguieron como si nada hubiera pasado disfrutando de sus inmensas fortunas mal habidas y muchos siguen incrustados en los gobiernos o ellos o sus descendientes.

Ojalá que episodios como el narrado sean solo parte de la historia y que ya jamás se vuelvan a repetir para bien de todos los mexicanos, por lo que aproveché este espacio para que quienes no vivían en esa época lo conozcan y los que sí no lo olvidemos, pues para ello… ¡Aquí estamos!.

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