Cuestión pública

Sep 16th, 2014 | By | Category: Editoriales

Luis Lauro Carrillo.

EL GRITO DE INDEPENDENCIA.

Llegamos a otro 15 de septiembre más con los mismos pavoneos de grandeza en el discurso, desde Hidalgo a Cárdenas, pasando por el resto de los posrevolucionarios, la alternancia panista, hasta el nuevo PRI, con los mismos atavismos de empequeñecer al país en todos los sentidos a lo largo de 204 años.

Diremos por tanto que el llamado “Grito” de Dolores es el punto cronológico con que se inicia la “guerra de Independencia” de México. Miguel Hidalgo proclamó: “Se acabó la opresión. Viva la religión. ¡Muera el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!”.

Un grito que literalmente no aconteció según testigos presenciales como Pedro Sotelo, exclamación que consistió en una arenga dirigida desde la ventana de la casa de Hidalgo a los alfareros, sédenos y vecinos congregados a las 22.40 horas del 15 de septiembre de 1810. En la mañana del 16 de septiembre de ese año, organizada la insurgencia, Hidalgo  marcho con su gente a Guanajuato.

En ese tenor Miguel Hidalgo nunca inicio en estricto sentido un movimiento independentista, por el contrario, era un movimiento de apoyo al gobierno español, que incitó a la población a que se levantara en contra de la ocupación francesa sobre España, demandando la reinstauración de Fernando VII en el trono Español.

De tal suerte que después de ejecutados Hidalgo,  Allende y otros caudillos de la causa insurgente, José María Morelos y Pavón organizó y fue el artífice de la segunda etapa (18111815) de la Guerra de Independencia de México, el 16 de septiembre de 1813, resaltó los ideales de libertad y de independencia proclamados por Hidalgo.

Sin embargo en los hechos la independencia no cumplió con lo que debió ser su meta central, según Morelos: transformar la estructura social de la colonia.

Visto desde abajo, desde la perspectiva de los indígenas y parte del mestizaje, la transformación de la Nueva España en un Estado soberano no significó otra cosa que cambiar para que no cambiara nada, porque ésa fue la intención de Iturbide y los criollos que le apoyaron. En esas condiciones, el sentido de patria simplemente no pudo desarrollarse en la mayoría de los formalmente mexicanos.

He aquí, que cumplidos los 204 años de rememorar la Independencia de México, a pesar de haber alcanzado dicho status formal hasta la firma de los tratados de Córdoba, el 27 de Septiembre de 1821, una fecha que para muchos mexicanos pasa desapercibida, por lo que en realidad se cumplirán 193 años de de ese aniversario.

Tengamos presente que la celebración del grito de Independencia de México hoy se hará bajo una atmósfera de temor, y angustia no sólo por los estragos que causa la profunda crisis económica y social que sufre la mayoría de la población, sino por  la inseguridad publica

Incuestionablemente no se ha reflexionado si con la Independencia alcanzamos la libertad o sólo cambiamos de amo. Los Estados Unidos, han impuesto condiciones económicas y de seguridad a México, por lo que  en los hechos hemos transitado de la dominación española a la dependencia económica de los Estados Unidos.

En suma México siempre ha sido un país de injusticia, hoy lo es más que nunca, en lo que en materia de distribución la riqueza se refiere vivimos en una de las sociedades más desiguales del mundo. El saldo en los últimos 31 años es de desigualdad social y económica, expresada en sesenta millones de pobres.

Por lo tanto celebrar la justa independentista en medio de penurias económicas y de inseguridad, ante un futuro tan oscuro para la mayoría de los mexicanos  parecería un despropósito, razón por la cual el sistema recurre ensalzar a sus glorias pasadas, reiterando confiar en él, porque “marco el progreso”, pero que pasamos  por un “pequeño bache” y pronto veremos  «la luz al final del túnel».

El sistema educativo, nos ha enseñado que el movimiento de independencia fue una colección de hechos históricos, mitos y una lista de héroes canonizados hasta volverlos religiosamente «inmaculados», todos ellos de «buenos sentimientos» y de no mejores intenciones; todos, desde Hidalgo hasta Cárdenas, quienes según los historiadores reverenciales siempre estuvieron del lado del pueblo.

En definitiva bajo los signos de la inseguridad, corrupción, de crisis económica, de crecimiento de la pobreza, del inmoral y exorbitante enriquecimiento de la oligarquía, del retroceso de la democracia, de la descomposición de las instituciones y del triunfalismo politico, se conmemora hoy la Independencia, cuando el grito debiera ser “sálvese quien pueda y como pueda”.

lucarrso@hotmail.com

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