Acoso sexual

Nov 14th, 2014 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- La noticia la reconfortó. Sintió una satisfacción íntima, muy dulce, que no había saboreado desde hace algunos años.

Apenas ayer pensó que esos momentos estaban muy lejos, que no los vería: El principio de la caída de un cacicazgo que se apoderó del sindicato de empleados del ayuntamiento victorense.

Si se trata de un pleito interno de los dirigentes por un mal “reparto” de los ingresos, no le interesa  a ella. Le satisface que la estructura caciquil se ha cimbrado y, el final, no está muy lejos…. Lo esperará.

La yunta Ramiro Castillo Guerrero-Néstor Castillo comenzó a perder rumbo.

En busca de una plaza sindical, por su seguridad laboral, ella se adentró en el siniestro mundo sindical y quedó decepcionada. Nunca pensó que hubiera tanta bajeza entre quienes se dicen “sacrificados” por los intereses de los empleados.

Entre sus compañeras ya le habían dicho que, si quería base, tenía que pasar por varias camas. No lo creyó hasta que los perversos le hicieron proposiciones que por supuesto no aceptó y su sueño se frustró.

Había varios en “fila”, pero el primero fue un sedicente “asesor” del sindicato. Se sigue presentando como experimentado y poderoso, creador de lo que hoy es el gremio estatal comandado por Blanca Valles Rodríguez.

Se dio cuenta –porque allá la invitaron, junto con otras solicitantes- que el cuartel general de los acosadores sexuales se encontraba en una casa de campo que el hoy jubilado del gobierno tiene allá en la ex Hacienda de Tamatán, con dormitorios, alberca y otros lujos.

El paraíso de las orgías con solicitantes de plazas femeninas lo construyó en un terreno que le “vendió” el gobierno del Estado mediante decreto 284 del Congreso del Estado de fecha 11 de septiembre de 1968.

Eran los tiempos del Gobernador Praxedis Balboa, quien autorizó que se le transfirieran al “líder” mil 215 metros de terrenos del Estado a razón de tres pesos metro, o sea tres mi 645 pesos, de un predio ubicado por el camino real a Tula.

Bueno, eso es otro tema.

Como este poderoso asesor no logró su propósito, más tarde la quiso hacer víctima el dirigente formal del sindicato de trabajadores del municipio de Victoria.

“Quería salir conmigo y yo no quise”, dice la mujer casi en secreto, como temiendo represalias.

En ese ir y venir de papeles que inicialmente tramitó, se dio cuenta que en el sindicato en realidad no manda el Secretario General sino una mujer de nombre Luz Llazmín Saucedo Díaz (Llazmín, con “LL”), empleada de baja categoría pero que conduce vehículos de costo millonario (tiene sus orígenes en la colonia Bahía, de Altamira).

Proviene de los sindicatos del sur de las entidad, donde se menciona que dejó «mecate arrastrando». Aquí, es pareja sentimental de uno de los dirigentes.

“Es ella la que manda, da instrucciones y no solo en el sindicato, también en la presidencia”, refiere mientras cuenta esta historia en que por supuesto tendremos que omitir el nombre.

Al final, las amenazas que le hace el jefe sindical por no haberse dejado encamar: “Me dijo que nunca me iba a sindicalizar mientras él estuviera en el sindicato, porque no me quise acostar con él”.

Sobra decir que desistió de presentar denuncias penales por acoso sexual. Sería pérdida de tiempo y dinero enfrentarse con los poderosos dirigentes del sindicato y hasta con funcionarios municipales y estatales.

Por eso hoy, cuando sabe que las bases exigen la salida del “líder”, la cara se le ilumina. Cree que esté en el principio de conseguir la base que le negaron por no  hacer favores sexuales.

Tiene la seguridad –como se lo habían dicho algunas compañeras- que, para conseguir una base las damitas son condicionadas a encamarse con varios de los dirigentes y, a los varones, a pagar cuotas económicas.

Y ella, antes de terminar sus comentarios advirtió que, si es necesario, ratificará su declaración ante cualquier autoridad investigadora y persecutora de los delitos sexuales. El coraje se lo tragó en su tiempo, pero ahora está dispuesta a exhibirlos, si hubiera necesidad.

Hablando de cosas más amables, está confirmado que la ceremonia del  IV informe del Gobernador Egidio Torre Cantú tendrá lugar en un escenario de Reynosa el próximo domingo 30 de noviembre.

Hay que especificar que allá será la sesión solemne de la 62 legislatura para recibir el documento, algo que viene siendo un acto protocolario para cumplir con la Ley.

Aparte, allá mismo,  dos horas después, el ejecutivo dará un mensaje a los tamaulipecos ante representantes de las organizaciones y fuerzas vivas de la comunidad estatal.

Son dos esquemas diferentes. Lo que es la lectura del informe ante los diputados, quedó suprimido luego de las llamadas “interpelaciones” de representantes de los partidos minoritarios en busca de propaganda.

El líder del Congreso, Ramiro Ramos Salinas, dijo que la semana entrante el pleno legislativo abordará la iniciativa de trasladar la sede del recinto, posiblemente al Espacio Cultural Reynosa.

Sin duda, cambiar la sede es algo saludable para al administración estatal. Se da una desconcentración de las actividades reservadas para la capital.

El primero que lo hizo fue Enrique Cárdenas González, quien se fue a informar a Hidalgo; el último Tomas Yarrington, que lo hizo en el Metropolitano, en Tampico.

También quedó confirmado que  el consejo político estatal del PRI se reunirá el domingo a  las doce de día en el Polyforum.

Con asistencia del primer priísta, Egidio Torre Cantú, serán ratificados los acuerdos del Consejo Nacional que se tomarán un día antes, el  sábado, sobre el método para seleccionar a los candidatos a diputados federales.

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