Los políticos se encomiendan a la Santísima Muerte, como Cavazos Lerma y Tomás Yarrington

Nov 26th, 2014 | By | Category: Articulos Destacados
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Tula.- José María habla recio y claro: “Yo no tengo pelos en la lengua, aunque se moleste el cura”.

Da cuenta de las agresiones del sacerdote católico comisionado en esta ciudad, en contra de quienes tienen una imagen o creen en la Santa Muerte. Habla en contra de ella y de quienes creen en ella.

-Les dice –en los sermones-: Están locos, tienen al Diablo adentro… Cuando él es un hombre preparado que no deber ofender al prójimo.

Al lado de su madre Modesta Mendoza García, y su tía Antonia Morales Maldonado, José María participa en la administración de la capilla en que se adora a la Niña Blanca.

Agrega: “En catecismo –el cura- les decía: No deben creer en la Santa Muerte y el que crea, que se vaya de aquí. Esto, cuando nosotros tenemos los sacramentos, somos católicos creyentes.

En los últimos años, y sobre todo a partir de que Tula fue declarada Pueblo Mágico, se han incrementado las visitas al templo construido con las aportaciones de los creyentes.

No solo la gente común y corriente se encomienda a esta figura, sino los aspirantes a los puestos de elección popular.

-¿Políticos que la visitan?

-No es política, pero aquí han estado todos los candidatos que han ido a la presidencia municipal. Han venido como Juan Andrés Díaz Cruz (actual presidente) y Saúl Muñoz, o candidatos al gobierno como Cavazos Lerma y Tomás Yarrington Ruvalcaba. Todas esas gentes aquí han venido a visitarla.

De acuerdo con la historia familiar, la figura de Santísima tiene alrededor de 350 años. Fue pasando de generación en generación; primero se le adoraba en un tejarán cerca del Arroyo Loco, hasta llegar lo que ahora es la capilla ubicada por la calle Primeo de Mayo.

El origen se atribuye a las tribus de indígenas, posiblemente los pames, que aun se conservan en la región tulteca y ciudad del Maíz, S. L. P.

Es más, la versión dice que la figura de madera fue bendecida por los sacerdotes de aquellos años, aunque sus nombres no aparecen porque no quedó nada escrito.

Establece José María Morales Mendoza:

-Aquí no obligamos a nadie. Aquí a nadie se trae a fuerzas. Cada persona viene por su propia voluntad. Una artículo Constitucional –el 24- dice que cada quien es libre de sus creencias, siempre y cuando no infrinjamos la Ley.

NO SE PERMITEN “SANACIONES”

A la entrada de la capilla de concreto y lámina, un letrero da cuenta: “No se permiten sanaciones”.

Doña María Modesta Mendoza, una de las administradoras, menciona que ahí no se pueden ese tipo de “trabajos”. Cada visitante solo puede ir a pagar una manda o a encomendarse a la Santísima, llevar una veladora.

Ramos florales abundan en el altar. La gente lleva todos los días junto con ”milagros concedidos”, fotografías, agradecimientos y hasta dijes, relojes, cadenas, esclavas, artículos de oro que dejan.

Hace alrededor de seis años los amantes de lo ajeno entraron la recinto y sustrajeron una considerable cantidad de alajas. Fueron detenidos por elementos de la Procuraduría de Justicia en Jaumave, pero los objetos jamás se devolvieron.

– Dijeron que ellos –los Ministeriales- nos avisaban pero nunca lo hicieron.

-¿Ustedes son católicos?

– Creemos en Dios, en las imágenes pero también creemos en ella.

Sus palabra son ratificadas por el joven José María:

-No porque tengamos esta imagen, no podemos ser católicos. Si el presbítero no permite eso, está muy equivocado porque hay libertad de creencias.

La fiesta en grande en honor de la Santísima es el 20 de abril.

-Decía mi padre: No es día de su Santo, es su cumpleaños –comenta José.

-¿Por qué el 20?

-Eso viene de muy antes. Siempre ha sido en esa fecha.

Se cuenta que, en la época revolucionaria, los responsables la enterraron por ahí “para que no le pasara nada”. Pasado el movimiento armado, volvieron a adorarla.

La fiesta de cumpleaños comienza muy temprano, a las cuatro de la mañana, cuando se le llevan las mañanitas, y continúa todo el día.

-Siempre viene un señor de acá de El Mante, le trae su mariachi. Ha venido año con año.

Asiste no solo gente del país sino del extranjero, de los Estados Unidos. Hay expediciones y tours exclusivos para venir a este que ha sido considerado como el templo a la Santísima más visitado de América Latina.

Se reúnen alrededor de mil personas a las que la administración de la capilla les proporciona la comida sin costo alguno. Tampoco se cobra por entrar; cada quien deja lo que quiere… O nada.

-¿Y el cura no viene?

Y la respuesta es del joven Morales Mendoza:

-Bueno, sí ha venido aquí, pero nada mas para darse cuenta que hay y que no hay. Aquí no caemos en ningún delito, simplemente se tiene y se le hace oración a la imagen, pero hasta aquí.

Los jueves las instalaciones permanecen cerradas. Ese día se les da mantenimiento.

Es domingo. Ahora mismo llegan tres personas; traen una caja de veladoras y una botella de tequila que entregarán a la Santísima.

Y “graneadito” irán desfilando por e espacio que abre a las ocho de la mañana y cierra a las cinco de la tarde.

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