SUBA lleva jornada a “Rosa”, comunidad perdida sobre la vía a Tampico

Mar 14th, 2015 | By | Category: Nota del día

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Alberto Serrato tiene 76 años y disfruta de la fiesta en que participan sus nietos y bisnietos.  En el marco de música regional, hay bingo, despensas y ropa para todos.

También consulta médica, medicinas, asesoría jurídica y hasta dentistas que la asociación Somos Unidad Brindando Ayuda (SUBA) ofreció a los habitantes de Estación Rosa, una pequeña congregación ubicada al sureste de la capital.

Serrato nació en el rancho Las Comas, ahí donde se instaló la primera desfibradora en Tamaulipas, traída desde Yucatán, y hoy, retirado del trabajo rudo, es el patriarca de una comunidad que posee apenas 4.5 hectáreas.

En calidad de representante de 12 familias que ahí viven, recibió a los promotores de ayuda encabezados por Isidro Ruiz Sandoval, cuyo fin desinteresado es resolver necesidades de sus semejantes.

Mientras las mujeres reciben sus cortes de pelo y varones plantean al abogado asuntos legales de tenencia de la tierra, Don Alberto va contando que “Rosa” nació de un predio donado por el henequenero Fernando Braña, para beneficio de 22 personas que trabajaron con él.

La jornada comunitaria está en la plaza pública, allí donde funcionó una pequeña escuela de una aula para educar a los hijos de esta casi desconocida comunidad victorense.

El dirigente de SUBA, Ruiz Sandoval, explica por el micrófono los servicios que este organismo de la sociedad civil les ofrece. Viene hasta un psicólogo para atender gratuitamente.

Las mujeres y los muchachos se miden ahora las piezas de ropa. Hay para todos y buscan que sean de su medida.

Por su parte el patriarca –que no comisariado-, va contando de los 55 años que tiene viviendo en lo que, en los años cincuentas y sesentas, fue una parada del ferrocarril Monterrey-Tampico donde se embarcaban pacas de henequén.

-Cargábamos hasta 110 pacas de 180 kilos por cada vagón –dice.

Manifiesta que su padre “anduvo haciendo durmientes para la vía del tren” y se empleaba también en los cortes de fibra y desmontes.

Está en eso cuando las mujeres del poblado llegan con cazuelas y tortillas. Van a ofrecer un pequeño refrigerio a los visitantes “porque aquí nadie se nos puede ir sin comer”.

Ya en la lotería se van escuchando las cartas y “buena con Suba”, para recibir los regalos que consisten en productos de uso doméstico como detergentes, pastas y café.

Las que sí vienen “llenas” son las despensas; aceite, frijol, arroz, leche, harinas. Las hay para cada familia y hasta varias de más.

“Aquí vivimos casi puro pensionado”, reitera Serrato mientras se dispone a comentar de las historias de los hacendados, los Zorrilla, y las generaciones de herederos hasta llegar a nuestros días.

Ahora se reparten los obsequios para los caninos que velan por la seguridad del pueblo. La jornada les trajo platos y frazadas.

Las horas pasaron y el evento llegó a su fin. Ruiz Sandoval agradece la participación de las familias que dan calor y se esfuerzan porque “Rosa” no desaparezca del mapa victorense, aun y cuando no tienen ni un pedazo de tierra para cultivar. Solo son propietarios de sus solares.

En los siguientes días, el grupo SUBA programará otro de sus eventos de unidad para brindar ayuda a sus semejantes.

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