Faltó enjundia a la yucateca

Mar 20th, 2015 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- La yucateca Genny Solís Martínez renunció a su partido, el PAN. Lo quiso hacer en “grande” pero no trascendió más allá porque no  dijo cuales fueron los motivos de su salida.

No se desprecia su decisión. Lo que pasa es que se han dado renuncias más prominentes de gente azulada, con más antigüedad y mejor currículum.

Doña Genny tiene 68 añitos (tres de enero 1947, Progreso Yucatán), y no puede afirmarse que toda su vida estuvo al servicio del partido. Ingresó, según las fichas,  en junio de 1995. Tenía casi 20 años en el PAN.

Hay quienes mencionan que será candidata de otro partido a la diputación federal por Victoria (en esta temporada). Habría presentado su renuncia persiguiendo intereses personales.

En su carta de presentación apenas tiene una regiduría en Victoria 1996-98, y la delegación del INAPAM que detentó del 21 de julio del 2005 a 26 de agosto del 2013.

En estos términos, para los azules no es una renuncia “prominente”. No es líder de multitudes ni representa a grupo alguno. Apenas reporta que estuvo en el Consejo Cívico de Instituciones.

En lo académico, pues una carrera comercial en la academia Gregg de Tampico y una presunta licenciatura en Relaciones Humanas que no terminó en Mérida, Yucatán.

Tampoco es mucha noticia que renuncien militantes de Acción Nacional. Cada proceso electoral hay “bajas” sustanciales que cuartean su estructura.

Así por ejemplo, en junio del 2012 renunció como militante azul un alcalde prominente, Diego Guajardo Anzaldúa, de Río Bravo. Estaba en su apogeo la campaña federal por la Presidencia de la República y el señor se unió al proselitismo en favor de Enrique Peña Nieto.

Otra renuncia destacada fue la Eduardo Alvarado García, quien en marzo del 2013 fungía como presidente de Padilla.

Dejó las filas azules para ir a la campaña de Gustavo Cárdenas Gutiérrez como aspirante a la alcaldía de Victoria por el Movimiento Ciudadano.

En fecha más reciente, octubre del 2014, el diputado Salvador Rosas Quintanilla dimitió alegando golpes físicos y presiones psicológicas. Sus compañeros diputados lo agredieron.

También en las campañas del 2013 se fue Doña Rosita Uribe Mora. Ella que había sido candidata a la presidencia de Victoria, decidió cortar por lo sano y se fue a la campaña de Alejandro Etienne Llano.

Le dijo públicamente al priísta: “Te ofrecemos nuestro cariño y apoyo; cuentas con nosotros en estas elecciones”.

Otro más.

En mayo del 2013 renunció en ciudad Madero Jorge Alberto Ramírez Rubio.

Lo hizo de una manera muy particular: Destruyó públicamente la credencial azulada y gritó:

-Es triste, me duele ver cómo 20 años de mi vida, invertidos en este partido, se terminan de esta manera, pero era necesario…

Por eso decimos que le faltó enjundia a la yucateca. Si quería ganar prensa, la nota “de ocho”, debió haber quemado su credencial del Registro Nacional de Militantes o de perdido destruirla.

Así lo hizo y le funcionó bien a Gerardo Campos Martínez, cuando fue al panteón del Cero Morelos y le metió lumbre a su credencial del PRI. Tuvo prensa y sacó votos cuado fue candidato a la alcaldía por el PRD.

No obstante su ancianidad, Doña Genny debió haberle echado más ganas, meterle de “aquellitos”. La política se hace así.

Un antecedente en que pudo haberse basado, es la renuncia que presentó Virginia García Pedraza, en Mante.

Al anunciar que mandaba por un tubo a esa organización, manifestó con firmeza:

-Soy una mujer con principios, con dignidad y no estaba dispuesta a seguir en ese partido en donde no se me ha respetado y dado mi lugar.

Se fue con los priístas, aunque ahora anda con otro partido.

Como buena yucateca, Solís debió haberle metido más “brea” si es que quiere ir –como se rumora- como candidata a diputada por el V distrito.

Otra historia es la de Gustavo Cárdenas Gutiérrez, quien después de haber  ganado millones de la mano del PAN, quiso seguir siendo la estrella y se fue con los del Movimiento Ciudadano.

Las deserciones panistas han estado a la orden del día en los últimos procesos. Por lo general se suman a los priístas o sus coaliciones.

Así tenemos también que, en el 2013, Francisca Martínez Alonso, ex presidenta del partido en Río Bravo, abandonó la militancia y se fue a unirse a la coalición Todos Somos Tamaulipas integrada por el PRI, Verde y Panal. Sobra decir que ganó el candidato Rogelio Villaseñor.

Tenía una militancia de 15 años.

Otro caso trascendente es el de Sara González Fernández, de Matamoros, quien había sido Subdelegada de la Sedesol Federal durante los sexenios panistas.

En abril del 2013 abandonó el partido y participó en  la campaña de Juan Diego Guajardo como candidato a diputado por Río Bravo.

En Nuevo Laredo un prominente empresario local, Javier Estebané Ponce, se fue del PAN en ese mismo año.

Antes de irnos, la UAT cuenta con 60 estudiantes con discapacidad que, por decisión del rector Enrique Etienne Pérez del Río, cuentan con una beca del ciento por ciento y se les apoya con recursos técnicos.

Así lo anuncio el propio Rector al clausurar en Matamoros el Segundo Foro Internacional de Discapacidad en la Educación Superior, y agregó que la UAT hace esfuerzos para la creación de una Red Internacional para la Atención de Personas con Discapacidad, donde precisamente es pionera nuestra casa de estudios.

www.janambre.com.mx

Leave Comment

*