Los hilos del poder

Ago 19th, 2015 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Para darle seguimiento a los temas electorales, habría que analizar la declaración que este martes hizo el Gobernador Egidio Torre Cantú en el Poliforum.

– Los vamos a elegir (a los candidatos) bien, a tiempo, ni antes ni después, y con ellos vamos a ganar.

Todo a su tiempo y con la Ley en la mano. Esto significa que para diciembre habrá precandidato al gobierno y días después precandidatos a los ayuntamientos y diputaciones.

Las precampañas de los aspirantes a la Esquina del Poder tienen que realizarse entre el 20 de enero y el 28 de febrero. Es la Ley Electoral y la Ley de Partidos la que marca las pautas a seguir.

Esto, independientemente de si los tricolores registran candidato de unidad o van a la consulta (lo primero es seguro).

El registro de los candidatos a diputados y alcaldes deberá realizarse ante el árbitro electoral entre el 27 y 31 de marzo. Puntualmente.

La Ley es la Ley. Lo que ahora está en juego es de si la decisión sobre el candidato la va a tomar el Gobernador saliente o vendrá del centro del país.

Con el PRI fuera de Los Pinos (la Presidencia), Gobernador ponía a candidato. Cuando regresa el tricolor ¿seguirá lo mismo?.

La experiencia del peñanietismo sigue diciendo que habrá encuestas, sondeos de opinión para conocer las preferencias ciudadanas. No avalará a quien no tenga posibilidades de triunfo. Eso es seguro.

Ya hemos visto que Peña no tiene compadres ni amigos. Se inclina por quien tiene mayores probabilidades de éxito. Si sus amigos lo son, mucho mejor.

¿Quiénes son los amigos de Enrique en Tamaulipas? Por lo que vemos son dos, Alejandro Guevara Cobos y Marco Antonio Bernal Gutiérrez.

En los tiempos de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo y todavía Carlos Salinas, la decisión venía directamente del DF y sin mediar sondeos o consultas. Se sacaba la rifa el mejor amigo del inquilino de Los Pinos.

Las cosas cambiaron. Hay más competencia entre los partidos. Sus abanderados deben ser minuciosamente seleccionados. Hay que medir su popularidad.

Lo que parece no haber cambiado (en lo federal (candidatos) no se meta; en lo local no pregunte) es el método para nombrar a los aspirantes a alcaldes y diputados de mayoría.

Solo hay una ligera variante: Es el gobernador que sale el que “palomea” a los siguientes alcaldes. Procede igual con los diputados.

Antes era una responsabilidad que se le daba al candidato (pues tenía que gobernar y administrar con ellos). Ahora, es hasta mitad de sexenio cuando el Gobernador en turno y su gente toman el control político. Esto con la excepción de toda regla.

A lo mejor por eso no son tantos los aspirantes a las presidencias que hacen ronda con los precandidatos (fuera del “destape” de Guadalupe González Galván, para alcalde de Madero, que hizo Enrique Cárdenas del Avellano).

Los interesados, además de “placearse” por su municipio y alzar en la encuesta, lo que necesitan es un solo voto (para ser candidatos) y ponerse a trabajar en las campañas.

“Vamos a ir a las elecciones con los mejores candidatos; los vamos a elegir bien, y con ellos vamos a ganar”, dijo Egidio en su mensaje ante los consejeros del PRI estatal.

Para ganar, y ganar bien, el grupo en el poder tendrá que conceder posiciones entre los grupos estatales y regionales que hay hacia el interior del partido. Ahí están los ex Gobernadores, ex alcaldes, los líderes de los sectores.

Atrás quedaron los caciques regionales, “La Quina” Hernández Galicia, Agapito González Cavazos, Pedro Pérez Ibarra, Juan Genaro de la Portilla, por citar algunos.

Tampoco hay posiciones para los sectores, CNOP, CNC y CTM. Es más, a los dos últimos ya ni se les tome en cuenta.

Caciques y sectores dejaron de ser un grupo de presión.

Aquellos que quieran ser diputados y presidentes de su pueblo, lo que necesitan es placearse, promoverse y procurar un solo voto que venga de palacio.

Ya con la candidatura en sus manos, será muy difícil que pierdan. Tendrán toda la maquinaria tricolor en su apoyo.

Por lo demás, los últimos Gobernadores modificaron la reglamentación para, antes de irse, recibir la aprobación de sus cuentas públicas por parte del Congreso del Estado. No hay por qué correr riesgos.

Así es el panorama político priísta. El gobernador en turno sigue teniendo los hilos del poder hasta el último día de su mandato. A menos que, por atención personal, atienda una recomendación del candidato que viene.

Ha sido la mecánica de la sucesión y perdurará si, como parece, el PRI volverá a ganar la gubernatura en el 2016 y la inmensa mayoría de las alcaldías y diputaciones.

Hasta hoy, nadie quiere ser el “Bronco de Tamaulipas”. Le sacan o la quieren peladita y en la boca.

Si realmente tienen suerte –como los ahora diputados federales y senadores del PAN que ganaron hace tres años- se han de encontrar tirado el número premiado.

El diputado Javier González Toral se “soltó el pelo” como aspirante a la alcaldía de Altamira por las siglas del PRI. Aterrizó como Santa Claus para atender a los choferes y concesionarios del transporte.

Les llevó 500 paquetes de útiles escolares para sus hijos, 20 artículos para los taxis, además de 150 consultas médicas y 350 medicamentos.

Por si fuera poco les donó 32 pares de lentes, consultas de optometría y exámenes de vista, pruebas de SIDA, aplicación de fluor en la dentadura y consultas de salud reproductiva.

Y más: Les donó a los transportistas 300 paquetes de verduras y vales para realizar afinación a sus vehículos.

Ya solo falta que los adopte como sus entenados y se haga cargo de ellos, sus mujeres y sus hijos.

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