El adiós del tricolor

Sep 29th, 2016 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Este viernes es el último día del PRI como gobierno en Tamaulipas ¿quién le entonará Las Golondrinas? Sobran!.

No será fácil para que recupere el poder. Necesitará de mucho trabajo y volver a generar la confianza perdida en el último sexenio.

En esa historia de más de 80 años, hay quienes murieron pensando en que el tricolor sería eterno, y los panistas en que jamás accederían al poder. Ambos lo veían imposible.

Para no pocos era un sueño haber derrotar al Revolucionario. Podría contarse a Lydia Madero García quien, a comienzos de los 80´s, refundó y dio vida al partido azul en la región centro del estado. La acompañó Leonor Sarre Navarro, ya fallecida.

A ella le tocó recibir el primer subsidio del gobierno del estado. Era la presidenta del CDM. No lo quería aceptar. Se negaba a extender la mano; sentía algo de “pena”.

Al final decidió que el dinero se canalizara al banco y con el recurso compraron el edificio de 16 y Rosales, donde ahora se aloja el comité municipal.

En Tamaulipas el partido de los conservadores –como se le conocía- nunca había florecido. La zona sur, Tampico, era su principal bastión. En el resto de la geografía prestaba las siglas a los inconformes con el tren de la Revolución.

Precisamente en la asamblea constitutiva, en septiembre de 1939, un grueso de los asistentes eran de Tampico. Los habían convocado no porque supieran de doctrina o principios, sino para hacer “bola”.

¿Por qué reaccionarios? En la declaración de principios, el PAN señalaba : La propiedad privada es el medio más adecuado para asegurar la producción nacional y constituye su apoyo la garantía de la dignidad de la persona y de la familia… Debe promoverse por tanto la formación del mayor número posible de patrimonios familiares.

Se les conoció como los reaccionarios. Nacieron para hacer frente al Partido Revolucionario. Eran el partido “de los ricos”.

Más tarde modificaron su actuación y siguieron las mismas prácticas de sus contrincantes. Cambiaron de métodos.

En 1946 ganaron la primera alcaldía en el país. Fue en Quiroga, Michoacán. En Tamaulipas fue en 1983, en Valle Hermoso, con Vidal Blanco Espinoza.

Más antes, en los comicios federales de Tamaulipas de 1979, el PAN alcanzó ocho mil 14 votos. Para 1982 andaba ya por los 37 mil y en 88´ sumó 46 mil 500.

Un dato histórico dice que en 1986, como candidata a la presidencia de Victoria capital, Lydia Madero García sumó 3,717 votos, algo nunca visto hasta entonces.

Hay que agregar que en 1998 Madero volvió a ser candidata y estuvo a mil 400 sufragios de arrebatarle el triunfo a Enrique Cárdenas del Avellano, del PRI.

La historia del PAN en Tamaulipas no puede ser escrita sin la presencia de Lydia y Leonor Sarre Navarro (a la primera se le menciona como posible titular de la secretaría de Salud).

Después de Valle Hermoso vinieron otros triunfos como el de Ubaldo Guzmán Quintero en El Mante y Gustavo Cárdenas Gutiérrez en Victoria, en 1992.

En ese año Jorge Cárdenas González, como candidato al gobierno por el PAN-PRD, elevó los sufragios de la inconformidad a 163 mil.

Hay que destacar que desde el 2000, el PAN ha ganado al hilo en tres elecciones presidenciales.

Hasta hace doce años, cuando en 2004 jugó por la gubernatura Eugenio Hernández Flores, se hacía imposible que el PRI perdiera algún día las riendas del estado.

Eugenio recibió 621 mil votos contra 340 mil del azul Gustavo Cárdenas.

Para el 2010 los números seguían arrojando lo mismo: Acción Nacional siguió con sus 340 mil, mientras los priístas aumentaron a 678 mil.

El escenario cambió drásticamente en el gobierno de Egidio Torre Cantú. Los panistas hicieron un trabajo lento pero seguro, se mantuvieron unidos y, después de largos años, por fin pudieron desplazar a sus contrincantes que parecían eternos.

Este viernes es el último día de la administración tricolor. Lo más posible es que no volverá muy pronto. Hicieron acciones, como una corrupción sistemática y desmedida, que sumieron en el descredito a su gobierno emanado.

Además, los de Acción Nacional vienen por todo. Los alcaldes que llegan al poder este uno de octubre, de antemano trabajan por la reelección. Su partido les exigirá las mejores cuentas para que sea su carta de presentación.

No se han instalado y ya tienen en marcha la continuidad por tres años más. Quieren sumar cinco para seguir en el gobierno del estado. Si le dan buenas cuentas al respetable, habrán de lograrlo.

Y en aquellas regiones donde no son gobierno, arrancarán ya las precampañas de aspirantes con viabilidad de alcanzar triunfos. Ya saben el camino. Volverán a andarlo.

Desde luego que en 2018 no serán todos los que ganaron. Así por ejemplo, en Reynosa se habla ya de la precandidatura de Ismael García Cabeza de Vaca, hoy secretario general del CDE azul. Viene de una reciente elección federal donde consiguió buen porcentaje de votos.

Mientras tanto los priístas tendrán que acostumbrarse a ser oposición, a trabajar unidos si es que quieren aspirar (por lo menos aspirar) al poder allá por 2022. No será fácil pero tampoco pueden irse y desaparecer como partido.

La primera prueba la tendrán a la vuelta de la esquina. En el 2018 viene la renovación del senado, las diputaciones federales y alcaldías. Los panistas por igual van al primer refrendo. Si conservan su popularidad sabrán que van bien; si la pierden, es que se desviaron de las aspiraciones del respetable.

Y bueno, en política nunca dejan de correr lágrimas de derrota. Poco les duró el gusto a José Luis González Rosales, del Movimiento Ciudadano y a Humberto de Hoyos Torres, de MORENA, el haber sido declarados diputados plurinominales. Los volvieron a echar abajo. No podrán cobrar en el Congreso.

En cambio el color volvió a los rostros de la regidora Nancy Delegado Nolasco y de Beda Leticia Gerardo Hernández, la jefa del gremio del IMSS. Que siempre sí cobrarán por levantar el dedo (ni modo que tengan experiencia legislativa y sean unas chuchas cuereras).

Leave Comment

*