Los problemas de Maki

Nov 1st, 2016 | By | Category: Opinión Pública

 

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Ya no ve lo duro sino lo tupido. A los males físicos de la alcaldesa de Reynosa, Maki Ortiz Domínguez, se le agregan los políticos.

La mano negra que mece la cuna va desde ciudad Victoria. De eso no cabe ninguna duda. Se puso mal con los Dioses mayores y muy temprano empieza a pagar las consecuencias y le puede ir peor.

Lleva un mes en el cargo y, al ritmo que va, se duda que pudiera llegar por lo menos al primer ciclo de dos años. Ya no digamos que piense en la reelección. Mas le convenía seguir en el Senado.

Aunque es originaria de Chihuahua, traía el gusanito de ser presidenta municipal del lugar donde reside. Se le concedió. Pagará un alto costo si quiere permanecer en esa posición.

Este martes el pleito interno de los panistas llegó al Congreso del Estado. Sus colegas de partido exigieron que le legislatura le envíe un exhorto conminándola a que cumpla con la Ley.

Tendrá dolores de cabeza hasta que termine el encargo. Bueno, si es que no pide licencia antes por la confrontación que mantiene con los inquilinos del Palacio de Gobierno en ciudad Victoria.

Desde la capital le voltearon al cabildo, a lo cual se suman también los partidos de oposición como el PRI y PRD.

De por sí ya la traían de encargo. Ella misma les dio lugar al seleccionar entre su equipo de colaboradores a varios forasteros, gente que no tiene residencia de un año en esa región como lo obliga el Reglamento de Gobierno del municipio.

El ejemplo es Zulema del Carmen González Beas, a quien Maki nombró la responsable de Servicios Administrativos ¿de dónde es? Nadie lo sabe. Al parecer nació en ciudad Victoria, o vive aquí.

Estudió administración de empresas en la UAT. En el 2007 ingresó como empleada del Seguro Social en el área de Cobranzas. Para 2014 el fuego amigo ya la ubica en una Subdelegación del Seguro en Chiapas.

Llegó de pronto a Reynosa con su amiga, a un puesto de relevancia del cual fue echada por el cabildo.

¿Otro más? Se trata de Carlos Ruvalcaba Limas, el jefe de Tránsito de la alcaldesa Ortiz Domínguez. Se sospecha que nació en Guadalupe o cualquier otro municipio de la zona metropolitana de Nuevo León. Es abogado por la UANL.

Dicen que fungió como director de la Academia de Policía en Guadalupe ¿cómo vino a dar a Tamaulipas? Habría que preguntarle a la ex Subsecretaria de Salud en la época del calderonismo.

Además, fue cesado por el cabildo el señor Mario Alberto Cantú Gutiérrez, presuntamente también de Nuevo León. Fue diputado local de allá en el trienio previo a la llegada de El Bronco Calderón.

Aunque hizo su carrera en la entidad vecina, es contador público por la Universidad Valle de México de Reynosa. Actualmente es diputado federal suplente por el Cuarto Distrito neoleonés.

Según las denuncias que el diputado Angel Romeo Garza Rodríguez presentó en el Congreso, los aludidos no presentaron carta de residencia, carta de no inhabilitación y de no antecedentes penales, entre otros requisitos que exige la reglamentación municipal.

Ah, pero nos falta la última pupila de Maki. Se trata de Maricela Gutiérrez Báez, quienes sería la secretaria particular. La sospecha es que nació en el Distrito Federal, donde se ha desempeñado siempre.

Son tres funcionarios que desconoció el cabildo. Se dice que Lázara Nelly González Aguilar, la ex alcaldesa de Mainero, renunció cuando vio que llegaba la tormenta.

En los últimos años, esta se la ha pasado en la ciudad de México y Nuevo León, pero no en la fronteriza. Tenía el cargo de Enlace Social en el área de SEDESOL.

Hay más gente que no es de Reynosa. Les dio cobijo la señora Ortiz.

El Reglamento de Administración es muy claro.

-Artículo 5.- Para ser titular de alguna Secretaría, Dirección o Departamento de la

Administración Municipal se requiere: Ser ciudadano mexicano en pleno ejercicio de sus derechos; tener un año de residencia en el municipio; gozar de buena reputación y no haber sido condenado por el delito doloso que amerite pena corporal privativa de la libertad.

Además dice que deben “contar con la preparación adecuada para el desempeño del cargo al que sea propuesto y no haber sido inhabilitado en juicio penal o administrativo cuyo tiempo de sanción no haya concluido”.

No se necesita ser un experto para diagnosticar que Doña Maki tiene sus días contados. La tumbará la mano que mueve el tapete va desde ciudad Victoria y extiende sus tentáculos hasta el Poder Legislativo.

Habrá que ir buscándole sustituta. Por aquello de la equidad de género, no la podría sustituir un varón.

Y si continuamos con los señores y señoras que integran la 63 legislatura, mire que encontramos mucha pobreza en sus perfiles académicos. De los 36 apenas 20 tienen una carrera a nivel de licenciatura. Tres cursaron maestría en el área pedagógica. Son profes.

Hay siete abogados, cuatro pedagogos, tres contadores públicos, dos administradores de empresas, un veterinario y una titulada en relaciones públicas.

Varios de ellos (y ellas) cursaron su carrera en universidades patito, o sea que no se garantiza una buena preparación.

Por cierto, es el veterinario el que preside la Comisión de Fiscalización de la Auditoría Superior, y no alguno de los contadores.

Es un tema en que nadie tiene la culpa. No ganaron las elecciones los mejor preparados. Además, no se necesita tener un título para ser funcionario por elección.

Nos vamos.

 

 

 

 

 

 

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