Fidel y sus guerrilleros entrenaron en Abasolo y estuvieron en Ciudad Victoria

Nov 27th, 2016 | By | Category: Articulos Destacados

 

Ej. Las Delicias, Abasolo.- A la ribera del Soto la Marina acamparon mucho tiempo. Allí entrenaron antes de su viaje en el Granma.

serie-chozasSe instalaron precisamente en el lugar llamado El Nacimiento, o Las Azufrosas, como también se les conoce por el olor a azufre que despiden las aguas. Según los lugareños, es el rancho Los Angeles, propiedad de Pablo Villanueva (los autores cubanos confirman en efecto el rancho María de los Angeles)

De eso nos cuenta Jesús Hernández, vecino de esta población pero con raíces en el vecino San Luis Potosí. Se vino en busca de nuevos horizontes.

Dice que llegó a esta región en 1970 y ya se contaban las historias de que Fidel Castro estuvo en Abasolo en su entrenamiento guerrillero antes de ir en busca de su máxima hazaña. Hasta fortines levantaron pero el tiempo se encargó a destruirlos y taparlos.

¿Cómo fue que llegaron a Abasolo?.

De boca en boca, historias van y vienen. Se dice que eran amigos de Villanueva. De otra manera no habrían entrado a su rancho, calculado en diez mil hectáreas, y menos con armas y municiones.

Y es que antes, aquí, todo era soledad. El distrito comenzó a integrarse allá por 1970 y más tarde se integraron las comunidades agrícolas.

Los guerrilleros seleccionaron la zona de El Nacimiento para sus actividades. Agua suficiente todo el año, y a 20 kilómetros del poblado más próximo, Abasolo.

Dicen que entre los guerrilleros figuraba también Raúl Castro Ruz y El Che Guevara.

Esto habría sido en la segunda mitad de los cincuentas, manifiesta Raúl Ortiz, quien vivía por aquellos lugares de soledad.

 

LOS PEDRAZA PARTICIPARON

 

Raúl Ortiz de los Reyes trabajaba en el rancho La Capilla, como a seis kilómetros de allí, pero campeaba el ganado por los terrenos en que acampaban los cubanos.

-Yo me acababa de casar, indica, y recuerda que esto fue en 1951.

Personalmente nunca estuvo con los guerrilleros, pero escuchaba las balaceras donde entrenaban, manifiesta.

Es más, se dice que Fidel estuvo en dos ocasiones en la zona, entrenando y supervisando a la gente. Era el jefe máximo de los exiliados.

Ortiz es nativo de aquí. Ya está jubilado y tiene un negocio particular.

Los Pedraza sin embargo, esos colaboraron directamente. Uno de ellos fue el cocinero de los guerrilleros.

Sin embargo, los que figuraron ya fallecieron, comenta Raúl. De eso “hace ya varios añitos”, reitera.

En esa época Guadalupe Pedraza era vaquero en el rancho de los Villanueva.

 

EN ABASOLO SE AGOTARON LAS BALAS

 

Los datos que nos dan los lugareños los confirma Eloy A. González, en su obra “Fidel Castro: Conspirador en Tamaulipas”.

Señala el cubano:

Lo cierto es que el campamento principal se estableció en Abasolo, Tamaulipas y que allí estuvo Fidel, si bien el campamento estaba bajo la dirección de Faustino Pérez. Allí terminó el entrenamiento no solo porque se  agotaron las balas, sino por la deserción de dos rebeldes que llegaron hasta el cercano poblado de Jiménez, tomaron el auto que allí tenían a buen recaudo y regresaron a los EEUU.

Fidel Castro tenía su jefatura en el Hotel Mi Ranchito cerca de Abasolo, aunque no se encontraba en ese lugar cuando la deserción, dio la orden de que dejaran el campamento y se dirigieran a Ciudad Victoria.

La tranquila capital del Estado en un momento contó con cerca de medio centenar de implicados que ocuparon habitaciones en los principales hoteles de la ciudad.

(reproduce una fotografía de las casas de madera y palpa de la región, en que se alojaron los cubanos).

 

LOS GUERRILLEROS EN CD. VICTORIA

 

En el libro “La Palabra Empeñada, Comienza la hora de Partir Hacia Cuba”, el investigador histórico Heberto Normal Acosta confirma a su vez que los guerrilleros estuvieron también en ciudad Victoria de paso hacia Tuxpan, Veracruz, de donde partieron hacia Cuba para hacer y triunfar en su Revolución.

Salieron el 26 de noviembre de 1956.

-Mientras tanto, en Ciudad Victoria permanecen alojados en diversos hoteles los treinta y dos combatientes que, conducidos por Faustino Pérez, salieran la noche anterior del campamento de Abasolo y aguardan el momento de la partida.

La mañana y la tarde la aprovechan en visitar algunos lugares de interés o resolver varias cuestiones.

Tomás David Royo sufre un fuerte dolor de muelas y tiene la cara hinchada. Pablo Díaz lo acompaña a un dentista, quien le informa que no puede extraerse la muela y debe inyectarse.

Entonces Pablo se lo informa a Faustino, quien determina entregarle algún dinero y enviarlo de regreso a Ciudad México. Pero cuando Pablo se lo comunica a Royo, este decidido le responde que ya sabe que se van para Cuba y que a él hay que matarlo junto con todos.

Mientras, el nutrido grupo de treinta y dos combatientes procedente del campamento de Abasolo, que desde hace dos días se encuentra hospedado en diversos hoteles en Ciudad Victoria, estado de Tamaulipas, se apresta a partir en ómnibus hacia la ciudad de Tampico, importante puerto a orillas de la desembocadura del río Pánuco, rumbo al sur.

Ya de noche, llegan a Tampico y se hospedan en varios hoteles y posadas, hasta esperar la señal de partida. Uno de ellos es el hotel Inglaterra, en la esquina de las calles Díaz Mirón y Olmos.

 

AHORA ES UN CENTRO TURISTICO

 

En viaje por los terrenos, Jesús Hernández manifiesta que la margen derecha del Soto la Marina es propiedad de los Villanueva, porque lo sigue siendo de esa familia, en tanto que la izquierda corresponde al ejido Las Delicias.

Los fortines están en tierra enmontada y los campamentos e instalaciones desaparecieron con las inclemencias del tiempo. Existen todavía los montones de piedras, pero es muy difícil el acceso.

Todos en la región hablan de que aquí estuvo Fidel. También los más viejos y algunos jóvenes de la cabecera municipal.

Por lo pronto, dice el Comisariado de Las Delicias, aquí en los nacimientos ellos quieren instalar un centro turístico. Abrieron y emparejaron el camino y vienen muchas familias, generalmente en Semana Santa.

Dicen que Fidel escogió este lugar para acampar porque el agua es permanente, no se seca ni en la época de los peores estiajes, como ahora. Pareciera que es de garrafón, indica Jesús, mientras incita a probarla.

Los niveles del Soto la Marina tampoco suben. La presa queda abajo, la derivadora y el túnel.

(Reproducimos este reportaje, en ocasión de la muerte del Jefe de la Revolución Cubana. Fue realizado por el autor en 1997).

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