Cosas malas que no se cuentan

Dic 21st, 2016 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Dice la voz popular que pedir prestado no es negocio y menos con la requisitosa banca privada. Más vale ahorrar para comprar lo que se necesita.

Sabemos que, aunque pocas, hay personas que ahorran su dinero ¿lo hacen los gobiernos?. Aquí hacemos una reseña de lo que costará al pueblo de Tamaulipas el crédito que solicitó hace siete años la administración de Eugenio Hernández Flores, y por lo cual se le ha criticado.

Creemos que el asunto no está en la “desaparición” de las cifras millonarias sino en lo caro que saldrá esa deuda. Casi se pagará el doble.

No vence hasta el 2039 como se ha dicho. Termina diez años antes, en 2029. Faltan algo así como 13 añitos.

Todo se debe a que los hombres de negocios no aceptaron, no compraron los certificado bursátiles que iban a manejarse en la Bolsa Mexicana de Valores como era la intención.

En cambio, los once préstamos por alrededor de ocho mil millones que pidió Egidio Torre vencen hasta el 2032. Tenemos pendientes 192 meses. La llevamos… La llevamos.

De este último ex Gobernador el gran problema parece ser uno: ¿En dónde está la lana que recibió? No hay, no se ven obras.

Aquellos que lo justifican dicen que quedó en la panza y kilos de engorda de los policías federales que vinieron a pasear por varios años a las regiones tamaulipecas. Afirman que se pagaron en hospedaje y alimentación en hoteles de cuatro estrellas.

Los créditos del geñismo tienen como garantía el llamado Impuesto Sobre Nóminas. Los de su sucesor en las participaciones federales que también quedaron embargadas y obligan que el estado no tenga recursos para hacer una sola obra. Queda para pagar personal.

Don Eugenio hizo embargar hasta el 75 por ciento de los ingresos por ese concepto. Firmó convenios para que el dinero fuera a parar en un “fideicomiso” en bancos sin tener que rendirle cuentas al Congreso del Estado y menos al pueblo de Tamaulipas.

Cada tres meses –trimestral- se envía un documento en que se dice cuanto es lo que falta por pagar, y el vencimiento. Nada más. Nadie sabe cuál es el monto de intereses.

En principio hizo aprobar por el Congreso un decreto publicado el tres de enero del 2008, para emitir certificados bursátiles por la suma de seis mil millones de pesos embargando Nóminas por 30 años (vencimiento hasta 2038).

Pasó un año, nadie quiso comprar los certificados y a él le urgía dejar un legado de obras por las que se le recordara en su tierra natal. Tenía el proyecto del Parque Bicentenario junto con el Palacio Legislativo.

El 17 de junio del 2009 los diputados emiten adiciones y reformas al decreto inicial para solicitar créditos por seis mil millones a bancos privados, embargando el ISN a 30 años.

Para ello el siete de octubre del 2009 se creó el respectivo Fideicomiso bancario con Banorte e Invex. Un día después llegan los contratos por cuatro mil 500 millones que no fueron suficientes para los proyectos faraónicos del ingeniero civil egresado del Tec de Monterrey.

En enero del 2010 –ya sin la voz de los diputados- se manosea el convenio con Banorte para recibir mil 500 millones adicionales. La lana comenzó a fluir a partir del 31 de marzo.

Al comienzo el banco fijó como requisito un depósito en reserva de nueve meses, es decir, tres abonos de tres meses en capital, intereses y comisiones, como fue el compromiso en documentos.

Agregan los papeles que el Gobierno de Tamaulipas puede adelantar pagos por lo que está pendiente, siempre y cuando el “abonito” sea de cien millones o superior (para qué gastar en tinta por cifras menores).

Otro manoseo a los convenios se dio el cuatro de mayo del 2011 cuando ya estaba de Gobernador Egidio Torre. Para entonces se debían cinco mil 952 millones. Se renovaron algunos pagarés. Dijo que había renegociado (solo las fechas de vencimiento).

Una modificación más tuvo lugar el 27 de octubre del 2014. El “pendiente” llegaba a cinco mil 959 milloncillos.

Consiguió que ya no se pagara cada tres meses sino cada mes (en realidad el banco desconfiaba en el cumplimiento, así como las empresas muebleras que obligan pagos cada semana).

Establecieron que el gobierno haría 179 pagos mensuales y la “reserva” o garantía bajó de nueve a tres meses, algo así como 165 millones.

Pues bien, para septiembre del 2015 se debían cinco mil 773 millones. La mayor parte de lo pagado se fue en abonos, comisiones y pago a casas calificadoras de crédito que cobran hasta dos millones de dólares por hacer su trabajito.

La última publicación dice que a septiembre del 2016 se debían cinco mil 641 millones 600 mil pesillos. En términos generales se habrían pagado ya casi los cuatro mil millones, de los cuales de capital apenas van 335. Lo demás son intereses.

Según el entender de los documentos, el pueblo de Tamaulipas pagará más de nueve mil 800 millones por los iniciales seis mil. La pregunta principal que se hace cualquiera: ¿Es negocio pedir prestado?. No era dinero de ellos.

Un resumen: Las cosas malas no se cuentan pero cuentan mucho. La ciudadanía también quiere saberlas.

Si cambiamos, mire que hay pocos aspirantes a dirigir el PRI en Victoria pero es evidente que también necesita una reorganización después de la salida de Lucía Castillo Pastor quien, como los roedores, abandonó el barco cuando vio que se hundía.

Lo dirige un Dámaso Anaya Alvarado, burócrata ligado al ayuntamiento capitalino desde hace largos años.

Si hay pocos aspirantes, es porque la paga es muy poca.

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