10 de enero se olvidó

Ene 10th, 2017 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Aquellos acontecimientos que el 10 de enero de 1989 cimbraron la vida política de Tamaulipas y México, parecen haber quedado en el olvido.

Los líderes principales del gremio petrolero, Joaquín “La Quina” Hernández Galicia y Salvador Barragán Camacho han muerto. No dejaron, no sembraron la semilla de la inquietud en jóvenes que pudieran sucederlos.

A 28 años de distancia el “quinismo” no existe en Tamaulipas.

Al día siguiente del fin del cacicazgo, quienes fueron amigos de “Don Joaquín” y se sirvieron de él, lo negaron una y otra vez. Más les interesaba subsistir en la política.

Tan desmembrada está la estructura de la sección 1 del STPRM que, en la última elección (junio del 2016) local, el PRI, el partido del “guía moral” perdió la alcaldía y la diputación local.

Si el viejo viviera seguro que estaría indignado con su vástago Joaquín Hernández Correa. Se brincó al PAN, el partido de la reacción al que el viejo siempre había odiado. En todo caso, habría participado por el PRD.

A la distancia cabe una reflexión ¿Qué habría pasado si el gobierno de Carlos Salinas de Gortari no aniquila el cacicazgo de Hernández Galicia? ¿cuál sería el escenario político de Tamaulipas? Cada quien, como yo, puede acomodar su visión.

Si usted opina que las alcaldías todas, gubernatura y legislatura estarían en manos del grupo, está en derecho. Lo mismo si dice que Joaquín sería dueño de más de la mitad de la República Mexicana.

Lo cierto es que, el poder del grupo petrolero comenzó en Madero y se extendió a lo que ellos llamaron “Sólido Sur”, la hegemonía donde solo él y los suyos ordenaban.

Ya tenían las alcaldías del propio Madero, Tampico, Altamira y González, en el sur, y se extendían hacia el norte (se dice que por intervención federal “perdieron” la presidencia de Reynosa). De ellos eran las diputaciones locales y federales de la misma zona sur y Reynosa, las dos regiones petroleras.

La Quina y los suyos metían dinero por diferentes municipios. En Victoria en las tiendas “del colono”, financiar viviendas y apoyos a hospitales, o en Mante y Soto la Marina para la siembra de arroz y sorgo. Apoyaban para obras sociales.

No era raro que, desde presidentes municipales a comisariados ejidales, en lugar de acudir al gobierno estatal en busca de financiamiento para agua, drenaje y reparación de equipos de bombeo, se fueran a Madero en busca de recursos.

El cacicazgo amenazaba extenderse a todo Tamaulipas. Querían imponer (el primero fue Praxedis Balboa) otra vez Gobernador y alentaban aspirantes a las presidencias y diputaciones.

En lo nacional su poder abarcaba ya las regiones donde existen secciones petroleras y más allá. Buscaban encumbrar a políticos afines.

En Tamaulipas el mejor aliado de La Quina fue el Gobernador Emilio Martínez Manautou. Le aceptó recomendados para algunos puestos administrativos de primer orden, independiente de los de elección popular. Mencionar los nombres no viene al caso, algunos y algunas viven todavía y hasta ocupan cargos públicos.

De acuerdo con las crónicas de la época (hace 28 años) ese diez de enero dejaron pararon en protesta alrededor de 87 mil trabajadores de Petróleos Mexicanos, desde el sureste hasta el norte. Querían la liberación de su “guía moral”.

En el Zócalo de la ciudad de México se reunieron un promedio de 20 mil para pedir lo mismo. Fueron protestas pasajeras.

A nivel local, el Gobernador Américo Villarreal Guerra por instrucciones del centro, se reunió con dirigentes cetemistas y otras organizaciones para evitar que se extendiera alguna inconformidad mayor.

Seis años después del “quiñazo” que cambió la vida política de Tamaulipas, Don Fidel Velázquez, el viejo zorro cetemista declaraba en entrevista de prensa.

“Sus dirigentes cometieron muchos errores. Sus líderes prefirieron ver por su interés personal. Eso hizo Joaquín “La Quina” Hernández Galicia”.

En 1996, desde el penal, el cacique se defendía y acusaba al Presidente Salinas.

-Yo no hice nada malo. No soy culpable de nada. Estoy aquí por razones políticas. Todo lo que hicieron conmigo fue una tropello.

Urge pues que los historiadores locales se hagan cargo y no solo busquen cobrar en el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes.

Si continuamos con los “olvidos”, este 10 de enero se cumplieron nueve años de la muerte de Alejandro Sáenz Garza, quien falleció siendo dirigente estatal del PAN. Fue quien compró el edificio en que hoy funcionan las oficinas del CDE en 22 y Berriozábal. Era propiedad del médico Carlos Castro Medina, ex secretario de salud en los tiempos del cavacismo.

Al momento de la inauguración del inmueble, en abril de ese año, fue colocada una placa metálica en que se le otorgaba el nombre del fallecido. Días después la misma “desapareció” para siempre.

Pues bien, a Don Kiko Elizondo Salazar, el actual jerarca, se le olvidó el aniversario luctuoso del reynosense Sáenz, pese a que convocó a rueda de prensa este martes.

Tocó otros temas, como ese de que el 12 de febrero se renovarán los 25 comités municipales del partido junto con sus órganos consultivos, en tanto que en mayo viene la elección del consejo estatal.

Los datos nos dicen que Sáenz fue militante panista desde los 16 años. Figuró en toda la estructura partidista hasta llegar a dirigente municipal y estatal. Ocupó una diputación local desde donde defendió sus causas con energía.

En otros temas, con la novedad de que este lunes el PRI emitió la convocatoria para postular candidato a Gobernador de Coahuila. El procedimiento será consulta directa a la base. Parece ser el fin del cacicazgo de los Moreira. De ello luego abundaremos.

El 26 de enero es el Día del Burócrata en Tamaulipas, o aniversario del Estatuto Jurídico. Los del SUTSPET preparan el evento al que invitarán al Gobernador Francisco Cabeza de Vaca.

Lo que sí está confirmado es que acudirá al inicio del segundo periodo de sesiones de la 63 legislatura, el domingo 15 del presente, en Palacio Legislativo.

 

 

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