Cárcel o jalón de orejas

Feb 1st, 2017 | By | Category: Opinión Pública

 

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Que después de largos años de bailar en los presupuestos oficiales, Sonia Maricela Sánchez Moreno tiene sus días contados como jefa de la Universidad Politécnica de Victoria, un proyecto del geñismo que fue bueno pero ella echó a perder.

Se va con cuentas mochas que tiene “atoradas” en la Auditoría Superior del Estado y en que los vientos del cambio podrían fincarle responsabilidades.

En realidad ninguna de sus cuentas “pasó” las auditorías pero, como experta en lambisconería, supo obtener favores del “gobernadorcito” del último sexenio priísta, Egidio Torre López, un ministro sin cartera y arroz de todos los moles.

Con el visto bueno del yucateco, Sonia se dio el lujo de obligar la realización de una sesión de cabildo en los recintos de la Universidad, cuando era alcalde Alejandro Etienne Llano.

Para entonces ya traía “cola” pero la influencia del médico hizo que fueran aprobadas. Los problemas siguieron y hoy la mujer está en los pendientes de la ASE al lado de alcaldes pilluelos como Julio César López Walle, de Guémez, y Juan Andrés Díaz Cruz, de Tula.

Lógico es que, antes de irse, debe aclarar los números de ingresos y egresos de la institución. Cesarla no tiene caso.

Ya le tocará al nuevo Auditor, Jorge Espino Ascanio, ver si la señora amerita cárcel, vomitar lana, inhabilitación o jalón de orejas. La auditoría ya tiene “dientes” para castigar a los deshonestos con la lana del erario.

Decimos que Espino porque este miércoles, en la sesión ordinaria del Congreso del Estado, entró el punto de acuerdo en que las fracciones parlamentarias determinaron designarlo nuevo titular del brazo fiscalizador del Poder Legislativo.

Es nacido en Morelia, Michoacán, ingeniero mecánico por la Universidad de Guadalajara pero radicado en Reynosa, donde ocupó la coordinación regional de Caminos y Puentes Federales.

Durante el gobierno cabecista, será él quien realice las auditorías al gobierno estatal, ayuntamientos y organismos descentralizados (como la UPV). Los vientos del cambio prometen que habrá “cero tolerancia”.

Hablando de nuevos funcionarios, llegó el relevo de Roberto Salinas Salinas (salucita caballero!) en la Subsecretaría del Medio Ambiente, aquel que en estado burro chocó y, al huir del escenario, se volcó por el libramiento Naciones Unidas de la ciudad capital.

El nuevo es Sergio Arturo González Miranda, ingeniero civil por la UAT, constructor de vivienda y contratista oficial. Apenas a mediados de noviembre había recibido su nombramiento como Director de Apoyo a Distritos de Riego de la Secretaría de Desarrollo Rural.

Ya tenía plaza en el gobierno; ahora se le da un ascenso. Si entiende la norma del gobierno, debió haberse dado de baja como contratista a través de la empresa AKS Proyectos y Construcciones con que ganaba licitaciones. Podría haber conflicto de intereses.

 

En otros asuntos, el INE acaba de publicar los suelditos de sus empleados. Los ingresos netos de los consejeros no se bajan de 160 mil del águila por mes y donde nadie, en ninguna plaza, percibe menos de 34 mil.

Así por ejemplo, el médico veterinario Eduardo Manuel Trujillo, como delegado en Tamaulipas, tiene asignados 115 mil en efectivo más tres mil para “echarse unos tacos” por ahí, 800 para su celular y derecho a becas para estudiar.

Como no es de Tamaulipas el Instituto le paga la renta, 20 mil pesillos por mes, y le cubrió el transporte de menaje de hogar a ciudad Victoria.

Aparte lana con motivo del Día de Reyes, Día del Niño y otros “días” que deben sumarse a las primas, ayuda de despensa, vehículo oficial, gastos médicos mayores y seguros de vida, retiro y otros que se inventan por ahí.

En otros tiempos ser profesor o profesora aseguraba el ingreso de por vida y una jubilación digna. Ahora, ser empleado del órgano electoral resuelve a perpetuidad los problemas económicos de cualquier persona.

La mejor profesión, por tener asegurada la plaza, es la de sacerdote católico; la mejor plaza, cualquiera del Instituto Electoral ¿o no?.

Este miércoles el sector social del gobierno federal difundió también los índices de pobreza y rezago social que hay en Tamaulipas. Da pena decirlo pero los datos aseguran que un millón 330 mil tamaulipecos viven en la jodencia.

Más lamentable saber que, del total de casi 3.5 millones de coterráneos, la pobreza extrema afecta al 4.32 por ciento con una variante hacia arriba.

De los seis municipios marginados, ahora sabemos que Tula, en lugar de superar su rezago lo empeoró. Si en el año 2000 su pobreza era media, en el 2015 es ALTA.

Imperdonable que en los últimos años los gobiernos no hicieron mucho para remediar la situación. Los recursos no se encaminaron hacia las 602 zonas de atención prioritaria.

Don José Martín García Martínez presentó su informe como Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Si no nos equivocamos debe ser el último. Los vientos de cambio exigen más trabajo, eficiencia y fuera burocratismo.

Es la herencia que queda en los organismos “autónomos” del paso de Egidio Torre Cantú y su familia. No tarda en presentar su “renuncia anticipada” tal y como lo hizo el Auditor Miguel Salman Alvarez.

Desde estas líneas felicitamos a Guadalupe Díaz Martínez por el “cumple” número 47 de su periódico El Gráfico de Tamaulipas. Nació el uno de febrero de 1970.

El que escribe, su servidor, llegó a la redacción grafiquera el 24 de febrero de 1971. Lo dirigía Don Guadalupe Díaz Jr., el mejor reportero policíaco y comentarista político de la entidad.

También este miércoles, los magistrados del Tribunal Electoral le dieron otra bofetada a los parásitos del Partido del Trabajo. Peleaban que el subsidio a partidos en 2017 fue calculado en salarios mínimos del 2016. Como Alejandro Ceniceros Martínez y Arcenio Ortega Lozano no dan brinco sin huarache, seguro que esperaban un “moche” por ahí.

Mejor nos vamos.

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