El “placeo” de un peñista

Mar 9th, 2017 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Doña Paloma Guillén Vicente ya es Subsecretaria General Adjunta del CEN del PRI ¿y luego? ¿es bueno o es malo para ella?. A los tamaulipecos ni nos beneficia ni nos perjudica, sino todo lo contrario.

El nombramiento le fue entregado por el jefe Enrique Ochoa Reza en el marco de los eventos del Día Internacional de la Mujer. Pero ella no va sola, es acompañada por Sylvana Beltrones Sánchez, hija de quien usted ya sabe.

Van las dos, como hermanitas. Se integran a la burocracia del comité nacional.

Parece más mal que bien para la diputada tampiqueña. No estará en condiciones de aspirar “a lo que sigue”, una senaduría para el 2018 a la que no le haría gestos.

Como dicen en política, en esa posición ni es cola de león ni cabeza de ratón. Un simple membrete por el que a lo mejor ni le van a pagar.

En cambio Sylvana es la hija de Don Beltrone, el gran dinosaurio del Revolucionario Institucional. Ya no pide para él sino para su retoñita. La hizo diputada plurinominal cuando él era el jefe máximo del tricolor. La va encaminando hacia ligas mayores.

El viejo zorro de Sonora acaba de recibir de manos del Presidente Enrique Peña nieto la medalla Plutarco Elías Calles, reservada para los dinosaurios de la ingeniería electoral.

Aparte de él, fueron premiados elementos del mismo establo como Gustavo Carvajal Moreno, Irma Cué Sarquís, Ricardo Canavati Tafich y Rodolfo Echeverría Ruiz.

De todas maneras, con la llegada de Doña Paloma crece el número de paisanos incrustados en el CEN tricolor. Por ahí está Ramiro Ramos Salinas, registrado como Subsecretario de Operación Política. No se sabe qué hace pero ahí está.

Otro que figura en la lista de dirigentes es Ricardo Gamundi Rosas, señalado como Subsecretario de Estructura y Capacitación ¿qué será eso?.

Los demás próceres tamaulipecos se diluyeron. No están en el partido ni en los sectores y organizaciones. Aquellos que eran delegados y perdieron, como Manuel Cavazos Lerma en Veracruz, se retiraron por la puerta trasera.

Este miércoles visitó Ciudad Victoria uno de los “dedos chiquitos” de Enrique Peña Nieto. El jefe de la SEDESOL federal, Luis Enrique Miranda Nava trae recorrido por todo el país. Pareciera que anda en (pre) campaña.

En Tamaulipas firmó con el Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca tres convenios de inversión: De Indesol, Conadis y el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (Fais).

Si esto fue el miércoles, el jueves amaneció en Baja California Sur para hacer lo mismo con el Gobernador de allá, y más antes estuvo por el sureste mexicano.

Trae borlote con eso de la Estrategia Nacional Inclusión (ENI), entendida como la coordinación federal, estatal y municipal para aterrizar proyectos de inversión (demagogia pura diría el populacho).

Oportunidad para darse una “placeadita” por si a su compadre Peña Nieto se le ocurre hacerlo candidato a la Presidencia en el 2018. No está lejos la posibilidad si pertenece al primer círculo de Los Pinos.

Don Luis es abogado nacido en el estado de México. Comenzó su carrera política con el Gobernador Arturo Montiel Rojas, uno de los integrantes del Grupo Atlacomulco. Fue su Secretario de Administración y Finanzas.

En el 2006 jugó candidato a la alcaldía de Toluca pero se le atravesó un panista y perdió. Para que no se sintiera triste, su amigo Peña, quien era el Gobernador, le dio la subsecretaría General de Gobierno. Luego lo hizo titular.

Da la impresión que anda en precampaña. Representa la secretaría que dosifica el morral de los beneficios sociales.

Por cierto ¿hablaría algo del nuevo delegado en Tamaulipas? Estuvo acompañado por su equipo: Mercedes Juan López (ex jefa de la Secretaría de Salud), directora del CONADIS; la titular del poderoso Indesol, Angélica Luna Parra; el Subsecretario de Desarrollo Social y Humano, Eviel Pérez Magaña y otros de su oficina.

En el evento del Centro Cultural Tamaulipas no estuvo aquel diputado que se desvive por ser delegado, Alejandro Guevara Cobos, lo cual significa que hay Lourdes Flores Montemayor para rato.

Que Alejandro Ceniceros Martínez ya pidió la protección de la justicia federal en protesta por la designación de Jorge Espino Ascanio como jefe de la Auditoría Superior del Estado. Alega que no está capacitado para desempeñar sus funciones.

Es raro en Ceniceros si conoce el vientre del sistema. Por dos ocasiones ha ocupado escaño en el Congreso del Estado.

Sabe muy bien que el trabajo de la Auditoría es político y no técnico. La revisión de cuentas las hacen despachos privados que cobran su función. En última instancia, si una cuenta no “pasa” el cedazo, las decisiones no las toman los diputados sino las oficinas del auténtico poder en el viejo palacio estilo militar de las calles 15 y 16.

El Presidente de la Comisión de Auditoría, en este caso Joaquín Hernández Correa, ni tiene acceso ni revisa las cuentas públicas ni los estados financieros del gobierno, ayuntamientos y organismos descentralizados. No tiene tiempo. No le interesa.

Buscamos el documento de Ceniceros pero no lo hallamos. No sabemos cual es su vela en el entierro, si como simple ciudadano, ex diputado o representante de un partido.

En cambio nos mandan otro expediente de las pillerías de Juan Andrés Díaz Cruz como alcalde de Tula. Su administración le compró un terreno de cuatro mil metros cuadrados a Miguel Angel Posadas Molina, en la suma de 600 mil pesos, para construir un centro recreativo. Solo le pagó 400 mil pese a que la compraventa se hizo ante notario y con papeles.

El predio se utilizó para construir el parque La Chiripa haciendo uso de recursos federales.

Posadas reclamó los restantes 200 mil al orate que hoy trabaja como alcalde, Antonio “Toño Láminas” Leija Villarreal, pero se niega a reconocer el adeudo. La demanda avanza ya en el Juzgado Noveno de Tula y pronto habrá noticias.

Nos vamos.

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