El monstruo sigue ahí

Mar 29th, 2017 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Salió más político que sus antecesores y hasta que los mismos secretarios del gabinete.

Hay que reconocer la capacidad negociadora del coordinador (panista) del Congreso del Estado, Carlos García González. Convenció a las corrientes políticas hacia el interior del Poder Legislativo para firmar el acuerdo “Comprometidos por Tamaulipas”. Es la primera vez que se da un compromiso de esta naturaleza.

Encontró algo de resistencias, como lo dijo. No fue de un día para otro. Al final estamparon su firma el priísta Alejandro Etienne Llano y la morena María de la Luz del Castillo Torres, que podrían considerarse los “huesos duros de roer”, la auténtica oposición.

Los demás partidos –coordinadores- son comparsa y comen de la mano del poder, como Oscar “El Negro” Ramos Salinas, del PANAL; Humberto Rangel Vallejo, de la franquicia llamada Verde Ecologista, y Doña Lupe Biasi Serrano, de lo que queda del Movimiento Ciudadano.

García está resultando el más político de los colaboradores del gobierno de los vientos del cambio. Le lleva un paso adelante al titular de la General de Gobierno, César “El Truco” Verástegui Ostos.

Suya –de este último- debió haber sido esta operación que engloba a las corrientes estatales representadas en el Congreso. Es política interior. La relación con los partidos es función del de Xicoténcatl.

Sin embargo el facilitar la aprobación de los paquetes de Leyes que lleguen desde Palacio, es algo que el que manda tendrá que reconocer. Le pavimentan el camino a su proyecto.

El de Matamoros hizo firmar a sus contrincantes el compromiso de sacar adelante 35 acciones legislativas que cambiarán el panorama normativo de Tamaulipas. No cualquiera los podría convencer.

En su tiempo, cuando el PAN era oposición y el PRI mayoría, nadie habría convencido a sus coordinadores. Siempre fueron un cadillo en los entresijos.

Pues bien, el proyecto panista es a largo plazo y no solo a las ocho iniciativas que acaba de recibir el Congreso desde Palacio de Gobierno.

Así por ejemplo, Don Carlos Alberto mencionaba –por citar algo-, la Ley que regule el uso de los uniformes, la del ADN, la de justicia itinerante y cívica o la Procuraduría Social.

Un día de estos, cuando se presente la oportunidad, sin duda el mero jefe sabrá evaluar la capacidad de sus colaboradores.

Por otra parte, ya transcurren los primeros seis meses de la administración panista y el monstruo de mil cabezas sigue ahí.

Es el perverso ente burocrático, obeso, lastre para que la administración pública estatal funcione de la mejor manera en beneficio de los tamaulipecos.

El llamado Poder de la Oficinas que se fue perpetuando a lo largo de medio siglo con una predisposición bien definida: Lograr sus “conquistas sindicales” que no son otra cosa que ganar más, trabajar menos y ampliar sus tentáculos de basificación a donde se pueda.

No se sabe cuantas almas cobraban en el gobierno de Tamaulipas y sus organismos desconcentrados. Se habla de alrededor de 84 mil, de los cuales la mitad estarían sobrando.

Dice el dato que el gobierno panista ha corrido a muchos que no hacían nada y cobraban muy bien. Le faltan la mayoría. No los puede correr porque tienen “base sindical”.

Ya se fueron muchos de confianza, los extraordinarios y supernumerarios. Los de base son dueños de su plaza –al menos así se consideran-, y no le deben el empleo al jefe sino al gremio.

El monstruo sigue metido ahí. Fueron largos sexenios de alimentarlo hasta que rebasó a sus operadores y se los tragó. Es un cáncer que afecta sobre todo las áreas de Educación y Salud.

Por mencionar un dato, la versión agrega que en Salud cobraban alrededor de 22 mil cráneos, de los cuales sobran la mitad. Pasa lo mismo en la SET.

Pese a que los nuevos jefes hicieron hasta lo imposible por reducir la nómina, a seis meses no pueden con los sindicalizados. Por eso han creado lo que se llama “campos de concentración”, un espacio donde hay cientos sin hacer nada y otro tanto les ayudan.

El gobierno no halla qué hacer con ellos si no tienen función específica ni reúnen perfiles.

La Ley del Trabajo de la burocracia y las Condiciones Generales de Trabajo dicen que las plazas son permanentes, hasta la muerte, y todavía se heredan.

Seis meses después que empezó al limpia, los nuevos jefes casi se rinden. Para el 2017 apenas recibieron presupuesto de 37 millones de pesos para motivos de indemnización.

A ese paso, tendrán que pasarse el sexenio haciendo despidos, buscando la oportunidad de sacar a los que no hacen nada, dándole seguimiento a su actuación.

Se pueden despedir bajo ciertas circunstancias. Lo más viable –como ya se hace en otros estados-, es que se les pueda rescindir cuando la plaza quede “agotada”, que ya no se necesiten sus servicios.

Son causas de rescisión, entre otras: El abandono del empleo, la desatención de personas que ponga en peligro la salud o la vida de la mismas; incurrir en falta de probidad u honradez, por actos de violencia, injurias, malos trabajos contra sus jefes y compañeros

Es un tema que da para mucho.

En otros asuntos, la UAT sigue fortaleciendo su vinculación para fomentar la solidaridad social con la población vulnerable. En Nuevo Laredo llevó a cabo una maga Brigada Multidisciplinaria a cargo de la Dirección de Servicio Social y con la participación de las facultades de Enfermería y Comercio, Administración y Ciencias Sociales.

Sobre el mismo tema, el Club Rotario Tamaholipa de ciudad Victoria, entregó un reconocimiento al Rector Enrique Etienne Pérez del Río por la colaboración en proyectos de ese organismo social en beneficio de la población más necesitada.

Los universitarios se sumaron al esfuerzo para construir dos cámaras de frío para el Banco de Alimentos, un organismo que atiende a 25 mil personas de escasos recursos en 14 municipios de la zona centro.

 

 

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