Cayó Lydia… ¿sigue Chavira?

Abr 7th, 2017 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Cayó la primera, Lydia Madero García. La que sigue debe poner sus barbitas a remojar (igualdad de género).

La vox populi no andaba tan mal. Ya se mencionaba que la millonaria regiomontana no duraría mucho en la chambita que le encomendó el gobierno del cambio. Se fue a los seis meses de fracasos.

Ahora la pregunta es ¿quién sigue?. Y la vista se encamina hacia la secretaría del Trabajo donde hay una María Estela Chavira Martínez que “no pela un chango a nalgadas”.

El mal es de origen. La Madero tiene licenciatura en trabajo social y la mandaron a la Secretaría de Salud; la Chavira estudió contaduría pública y se fue al sector laboral.

No debieron aceptar la responsabilidad, independientemente de que el que manda en Tamaulipas se las haya ofrecido por compromisos con grupos políticos. No fueron honestas.

La primera baja era de esperarse (y se espera la siguiente). La mujerona dio tumbos desde un principio. Le quitó credibilidad esa declaración que hizo a la prensa, cuando los reporteros le preguntaron sobre idoneidad de su perfil. Dijo que no venía a curar enfermos sino al sistema.

No hizo ni lo uno ni lo otro. Se enredó, la invadió su incapacidad y un genio que por lo general les llega a las mujeres cuando se acercan a los sesenta.

Por un lado la encerró la mafia burocrática del sector y, por el otro, no recibió los apoyos necesarios de Palacio de Gobierno. No llegó por méritos sino por recomendación. Entró con calzador, como se dice.

Desde que recibió el nombramiento propuso su equipo de colaboradores (hombres y mujeres). Le regresaron la lista desde la oficina de Sáenz Martínez. Volvió a mandar y tampoco hubo respuesta. De Palacio tenían que llegar los nombres. Entonces decidió poner a trabajar a los suyos, sin nombramiento, algo que no debió haber autorizado.

Si no le concedieron nombramientos, tampoco la dejaron correr a una bola de haraganes que invaden la nómina (con más decencia se les dice “aviadores”). Fueron la herencia maldita del último sexenio.

Nada le fue favorable. También le ganó la soberbia ancestral de sangre azul de los Madero que viven del recuerdo del viejo espiritista que inició la Revolución.

Fueron ellos, desde la época de Don Panchito, los que sacaron la primera tajada del movimiento armado y conservaron sus posiciones dentro de la burguesía del Nuevo Reyno de León.

Ella nació en tierras regias de donde llegó a Tamaulipas. Probó las naranjas de Santa Engracia y le fue mal.

Se regresó. Allá sigue viviendo, en San Pedro, donde está afiliada a su partido, el PAN de sus amores. Se incorporó en Tamaulipas en 1986 y, luego de sus fracasos familiares, volvió a radicar en la Sultana.

Hija de David Madero González y Lydia García González, estudió en los colegios más pomposos de aquella ciudad hasta graduarse en Trabajo Social en el Instituto Superior de Cultura y Arte de Monterrey, ahí donde se cultivan los descendientes de la otrora rancia aristocracia.

No debió haber regresado a Tamaulipas como funcionaria.

Dicen que la empujó el “Jefe Ciego”, Diego Fernández de Ceballes, hacia la cartera de Educación o de perdido la Contraloría. Pero el que manda ya las tenía comprometidas para gente de su confianza, el equipo compacto.

Agraria con los pobres y pedante con sus empleados, aquellos que han seguido de cerca su camino en la política no entienden como es que, luego de su licenciatura, se fue a estudiar una maestría en Sociología Rural a una Universidad de Texas. Su tesis fue sobre El Ejido en México.

En lo político se le conoce como “la ya merito”. Estuvo por ganar la alcaldía de Victoria en 1999. Ya había sido en 1986 cuando le dio vida al PAN en la capital al lado de Leonor Sarre Martínez.

Suma dos candidaturas a la presidencia victorense; dos a senadora y una a diputada federal por el V distrito. Ha perdido las cinco.

Si a la presidencia de la capital pudiera accederse por la vía de representación plurinominal, Doña Lydia la registrara ya en su historial.

Ha cobrado como diputada local, federal y senadora pero sin la decisión soberana del electorado. De chiripa.

Aunque no necesita la política para vivir, sino para satisfacer egos, ha traído el gusanillo de llegar a cualquier cargo. Hasta decíase que en la SST ya integraba un PAN alterno en su provecho.

Es una mujer rica. De cuando fue funcionaria del INDESOL y luego empleada en Relaciones Exteriores adscrita a la embajada en Francia, un documento de declaración patrimonial dice que en el 2010 obtuvo ingresos (sueldo del erario e ingresos particulares) por casi seis millones de pesos.

Reportó 15 propiedades entre construcciones y ranchos, con un valor multimillonario cada una (anota que una parte las recibió como herencia).

Para nada necesita de la política. Ella y su familia son socios y propietarios de grandes empresas en Nuevo León. Pero el gusanillo de la grilla la puede regresar por estas tierras para aspirar a una diputación federal o de “perdido” a una senaduría, aunque sea pluri.

De la siguiente que debe poner sus pestañas a remojar luego hablamos. Trae de cabeza la oficina Del Trabajo. Su renuncia le dará oportunidad al jefe estatal de integrar su propio equipo y superar los compromisos con grupos y aliados. Entonces sí, él será el responsable directo de la administración que le encomendó el voto de los tamaulipecos el pasado junio.

El Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca puso en marcha la entrega de becas de los programas Virtud y Propósito, en evento realizado en la Secundaria General No. 1 de ciudad Victoria. Anunció que invertirán en el actual periodo escolar hasta 299 millones de pesos para alumnos de escuelas públicas. Es la segunda etapa de enterga y beneficia a más de 96 mil alumnos.

 

 

 

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