Son ladrones finos

Abr 21st, 2017 | By | Category: Opinión Pública

 

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Tal vez buscando algún billetito nuevo, este jueves el diputado Gustavo Cárdenas Gutiérrez utilizó la tribuna de la Cámara federal para pronunciar un largo e inútil discurso en contra de los ex Gobernadores Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú.

Lo de siempre. No aportó pruebas que incriminen a los ex. Todo de pico y oídas y, a lo máximo que llegó, es a citar publicaciones de medios de comunicación como Animal Político y Proceso (como si se tratara de actores políticos).

En algo que provoca risa, también se le fue al cuello a Manuel Cavazos Lerma. Lo acusa de haberse enriquecido “gracias al narcotráfico” al permitir que “los malos” hagan de las suyas en Tamaulipas.

Solo como dato cultural, hay que referir que Cárdenas es mil veces más rico que Cavazos y su fortuna (del antes PAN y ahora MC) proviene del sector público. De eso no cabe duda.

Desde esta colaboración no los defendemos, al contrario, también exigimos que se investigue. Sin embargo a leguas se ve el interés político por denostarlos sin comprobarles algún indicio de delito.

Gustavo pidió que la PGR investigue “la gran deuda que Egidio dejó a Tamaulipas”, como si no supiera que no es la dependencia persecutora del delito la responsable de esa misión.

Sabemos, muchos ciudadanos percibimos que Egidio y su familia utilizaron el poder para enriquecerse. A todos nos da olor a corrupción pero no la encontramos ¿se vale acusarlo sin fundamento?.

Habría que decirle a Gustavo y similares que, si lo saben, que presenten pruebas a la autoridad pero dejen de utilizar a los medios como instrumento de sus fines políticos y económicos.

No se necesita mucho. Que le dediquen algo de tiempo y dinero y no se avienten como el borras. La prensa también quiere datos duros para formar sus opiniones o juicios.

Como indicio, los que acusan deben ocuparse de las empresas constructoras y comercializadoras que gozaron de preferencias el pasado sexenio. Es ahí donde está el pivote de la corrupción.

Son ladrones finos, con inteligencia y no burdos o del montón. No dejaron huellas ni firmaron recibos.

Para “pescarles una pata”, los auditores necesitan darle seguimiento a la empresa Ingeniería Tohesa (Torre Heftye) que en los sexenios de Tomás Yarrington y Eugenio Hernández Flores obtuvo bastantes millones en obra pública.

Tan fue favorita de Eugenio que le encargó la construcción del Polyforum –en el parque Bicentenario- y el Parque Científico y Tecnológico que son parte del orgullo del victorense.

Después de la muerte de Rodolfo y al ser premiado con la gubernatura, Egidio trasformó su empresa en constructora NI&SA y, al frente de ella, puso a su eterno empleado Antonio Niño Maldonado.

Ante tal escenario, puede afirmarse que las obras de la administración las hizo el propio Egidio. Claro, sin olvidar a su antiguo maestro Antonio Carlos Valdez, de la Noreste, quien lo ayudó cuando el alcoholismo estaba por rebasarlo.

Valdez lo cobijó en Obras Públicas del Gobierno en los tiempos de Américo Villarreal Guerra. Lo hizo Director de Construcción y, cuando salieron, le colaboró en la creación de su negocio.

Con la nueva empresa en funciones, los Torre hicieron las principales obras del sexenio. En Victoria por ejemplo los puentes sobre el Río San Marcos, la modernización de la calle Ocho y el complejo de Seguridad Pública, entre muchas otras.

Parece que falta voluntad política para llegar al fondo del asunto y, elementos oportunistas como Gustavo Cárdenas Gutiérrez no le quieren meter pesos, cuando menos en sacar copias de la escritura pública para saber los nombres de los socios y luego presentar la demanda penal correspondiente.

Poco se conoce, pero es sabido que los Torre utilizaron las comercializadoras para llevarse el presupuesto. Participaron desde los cuñados a los sobrinos consentidos.

Así por ejemplo, es la Comercializadora Regiomontana, con sede en Guadalupe, N.L., a la que asignaron las compras de mochilas y útiles escolares, cada año.

Es ahí donde hicieron los millonarios negocios y no en pagar becas de 25 mil pesos mensuales a gente que no los merecía, inscritos en escuelas particulares.

Si es que realmente quieren llegar al fondo del saqueo del erario, los auditores necesitan analizar los precios. La sospecha es que los “inflaron” en porcentajes muy altos para ganar más.

En ese gobierno se dio una especie de “concurso” familiar para ver quien le vendía más al erario. Las decisiones finales las palomeaba el “gobernadorcito” desde su bunker del 16 Bravo y Allende, cuya calle se cerrada por las noches por cuenta de Fuerza Tamaulipas.

Ya no se hagan bolas. Los jefes del gobierno del cambio lo saben bien. Es más, seguro que ya tienen el seguimiento a dichas empresas y otras que podrían ser fantasmas o fueron creadas para contratar en el sexenio.

Están por transcurrir los primeros siete meses. Da la impresión que, los que la hicieron, no la van a pagar. Se van a ir con cola.

A los diputados, pues que ya no utilicen a la prensa como fuente de referencia. A los medios nos toca investigar ni acusar, no somos actores. Busquen en las compras, proveedores mayoristas y en las constructoras. Hay que ver los precios.

A los funcionarios, que no se vayan como el borras. Hasta la fecha ni Cavazos, Eugenio y menos Egidio (hoy bien protegido por compromisos que selló con el nuevo gobierno) tienen expedientes abiertos en la Procuraduría. Nadie les ha comprobado irregularidades con dinero público.

Tema aparte, la Secretaría de Bienestar Social (Sebien) que encabeza Gerardo Flores Peña, firmó con el Procurador Irving Barrios Mojica un convenio para coordinar actividades para la construcción de la paz en los polígonos de mayor incidencia delictiva en Tamaulipas.

Es algo positivo. La Procuraduría prestará servicios dentro de los Parques y Centros de Bienestar para ofrecer pláticas, talleres, ferias integrales y otras actividades para que la juventud no se incline por cometer delitos.

Ahí estuvieron el Subsecretario de Derechos Humanos y Atención Social de la Sebien, Ernesto Ferrara Theriot, y el titular de Atención y Servicios a la Comunidad de la PGJE, Abel Ramírez González.

 

Leave Comment

*