Una “fichita” muy pesada

Jun 20th, 2017 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Cumplieron nueve años pegados a la ubre del erario. Les faltan varios más, hasta el 2020. Ya transcurrieron nueve meses del gobierno local y es fecha que los vientos del cambio no han volteado su mirada a un elefante blanco llamado Instituto de Transparencia y Acceso a la Información.

Si otra cosa no sucede antes, como renuncias anticipadas o “enfermedad”, los comisionados del ITAIT estarán entregando sus chambas a la administración panista allá por el 30 de enero del 2020.

El primer nombramiento lo recibieron en marzo del 2008 y de ahí pa´l real pura miel sobre hojuelas.

¿No habrá alguien que le haya pedido esas posiciones al que manda en Tamaulipas? ¿les falta gente en el equipo para cubrir los principales puestos públicos?.

No están mal 115 mil pesillos por mes. En 12 años, si son ordenados en sus gastos, como parece, ya hicieron una buena fortuna como para no volver a trabajar en su vida.

Llegaron con el geñismo y se quedaron con Egidio Torre Cantú, quien los ratificó pese a que no reunían los perfiles para el encargo.

Aunque ahí se necesitan abogados o especialidades afines, Juan Carlos López Aceves, hoy presidente del Instituto, tiene la carrera de Administración Pública que no embona con lo del ITAIT.

La otra, Rosalinda Salinas Treviño, es una psicóloga con maestría en lo mismo. Ahora se dice doctora en temas de la mente.

Solo hay uno que es abogado, Roberto Arreola Loperena, notario y arroz de muchos moles como eso del Tribunal Electoral.

Como la Ley prohibe que todo el tiempo sean presidentes del organismo autónomo, Arreola le entregó las llaves del cajón a su socio López. Solo falta que le den la firma a Salinas.

La fama del organismo es de un armatoste burocrático que no sirve para nada.

Jamás hemos visto que apliquen sanciones a cualquiera de los 170 entes públicos obligados a que difundan cierta información tal y como lo marca la Ley.

La divisa es la simulación. En la mayor parte de los casos que les ha tocado “resolver”, los señores comisionados rechazan por apelaciones fuera de tiempo o carecer de firma. Se quitan la responsabilidad.

Ni hemos visto “coscorrones” y menos que utilicen los dientes que el gobierno anterior les dio, para obligar que la comunidad estatal conozca  información manejada las instancias estatales, municipales y de organismos autónomos y descentralizados.

La Ley habla de multas de hasta dos mil salarios mínimos, que vendrían siendo alrededor de 76 mil pesillos ¿a quién se la han aplicado?.

Una de los elementos de fuerza del colegiado se entiende que está en la máxima difusión de los expedientes que llevan. No se ve, ni siquiera en las resoluciones mochas.

En caso de que algún funcionario obligado omita dar información, se le debe dar aviso al jefe superior jerárquico ¿cuántas veces lo han hecho?.

Para el ITAIT en Tamaulipas “no pasa nada”, todo está en santa paz y camina bien enaceitado.

Si las multas por los 76 mil varos no se cumplen, dice la el ordenamiento, los señores deberán informar a la Secretaría de Hacienda para que comience procedimientos de embargo ¿a quién han mandado ahí?.

Otro punto de la inactividad y la simulación es que las presuntas multas no deben pagarse con recursos del erario, es decir, del presupuesto público ¿cuántos casos tenemos?. Ninguno. No hay duda que se necesita que los vientos del cambio volteen la mirada hacia la esquina del Ocho y Abasolo, cuyos edificios y terreno fueron donados por los hermanos Medina, aquellos que día y noche recorrían la ciudad abordo de su vehículo.

Ya para el 2020 podrán ser nombrados un comisionado por siete años, otro por cinco y el último tres añitos de nómina.

Mientras tanto ahí seguirán los tres herederos el geñismo y ratificados por el egidismo, hasta enero del 2020.

Ya daremos a conocer las calificaciones que en transparencia nos dan a Tamaulipas a nivel nacional. No andamos tan bien que digamos. Quedamos reprobados casi en el sótano.

En otros asuntos, se instaló como delegado de la SCT  Mr. William David Knight Bonifacio, con residencia en Texas y domicilio provisional en Jalapa, donde fue representante de la misma secretaría.

Para el bajo mundo de las cloacas en que se mueve el contratismo y la asignación de obras públicas, el hombe llega con buenas “medallas”.

Tiene tres sanciones en la Contraloría (Función Pública) que ya le dan renombre a su actuación.

En el 2015 fue por violación al procedimiento de contratación de obras. Se le suspendió por 15 días como delegado de la SCT en Veracruz (el descuento del sueldo, es algo así como quitarle un pelo a un gato).

Al año siguiente otro castigo, también suspensión de la chamba por negligencia administrativa, que tampoco ni cosquillas le hizo.

La tercera es del presente 2017, una “amonestación pública” por no presentar a tiempo su declaración patrimonial como servidor.

Por lo menos le queda más cerca ciudad Victoria del fraccionamiento Cimarrón en Mission, Tx donde vive. De Jalapa le quedaba muy lejos.

Uno de sus hijos, del mismo nombre y de apellidos Knight Corripio, también tiene cola en el gobierno central. Como Delegado de Autotransporte Federal, con sede en Reynosa, se le “perdieron” 85 expedientes y juegos de placas.

Como el hijo ya tiene varios meses en Victoria como Subsecretario de Transporte, podrán dirigirse juntos a la frontera los fines de semana con menos gastos.

Este miércoles tiene sesión la 63 legislatura del Congreso del Estado. Desecharán iniciativa de la fracción del PAN para que los magistrados del Supremo Tribunal de Justicia sean designados por el legislativo dentro de una tercia enviada por el Gobernador.

No es lo mismo ser borracho que cantinero. Se equivocaron los diputados Patricia Rivera Velázquez, Belén Rosales Puente, Marcela Morales Arreola, Miguel Sosa Pérez,Enrique Rivas Cuéllar, Juan Patiño Cruz, Francisco Garza de Coss, Martín Reyna y Francisco Elizondo Salazar.

 

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